:: PERSONAJES
19/02/2020

Rafael Delceggio. Otra dimensión de la realidad

Desde muy joven estudió dibujo y pintura porque quería compartir una visión más personal del mundo. La fotografía y la realización de películas le dieron las herramientas para crear un mundo especial y mágico. La publicidad, los medios, la moda, son apenas algunos de los rubros que disfrutan de su obra.

Rafa Delceggio haciendo su arte

Rafa Delceggio haciendo su arte

Rafa tiene su estudio en Palermo Hollywood y es editor de arte de la Revista MiuraMag. Ha trabajado para diferentes marcas y agencias locales e internacionales, y también para distintos medios. La docencia es algo que también forma parte de su CV. 

¿Por qué elegiste la fotografía como modo de vida?
Desde muy chico me gustaba dibujar y pintar. Hice muchos talleres e ilustraba las notas para los diarios del barrio, inventé mi propio comic y pintaba remeras para mis compañeros del colegio. Al descubrir la fotografía, sentí que dominaba una dimensión más de la “realidad”. No solo hacía lo que quería con la imagen, sino lo que pensaban, al ver mi foto.  Manipular el sentimiento de la gente al ver una foto me parecía mágico. Cuando terminé el secundario empecé a estudiar cine, pero la fotografía hacía cada día un poco más lo suyo para capturarme. Hasta que un día dejé mi trabajo “estable” y salté. “Hacé lo que quieras”, me dijo mi viejo al contarle de mi decisión. “Pero hacelo bien y 100%”. Este fue el mejor consejo de un padre ingeniero con dos carreras que lo único que queria era verme feliz. 

¿Cómo fue evolucionando tu mirada sobre la fotografía con el paso de los años?
En mi caso particular al principio todo me parecía develador y documental. Me gustaba mucho la historia gráfica y contar cosas. Maravillado por los grandes maestros del fotoperiodismo mundial incursioné en técnicas clásicas (Eugeñe Smith, Robert Frank, Dorothea Lange). Con el tiempo empecé a hacer trabajos editoriales y a hacer campañas de moda. Me agradaba ponerle una cuota de veracidad o autor a las campañas donde solo se veía una chica del momento. Fue ahí que pasé por una etapa escenográfica y de cine tratando de emular escenas complejas, pero en un fotograma. Siempre me gustaron los autos y las motos y perseguí el sueño de hacer las grandes campañas de vehículos donde no solo hay que saber mucha técnica, sino que hay que ser orgánico y sensible a la hora de  no perder el verdadero sentido de transmitir una idea. Finalmente, estoy en una etapa más art/comercial donde busco poder hacer valer toda mi experiencia en mis trabajos, pero volviendo a las raíces de la fotografía y componiendo cada imagen como estudié. Haciendo obra y exponiendo también. Volviendo a dibujar mis proyectos y a soñar nuevamente sin pensar tanto en el día a día.

¿Cuál es hoy tu percepción al respecto?
Creo que estamos viviendo una etapa cíclica y nos está tocando volver a las raíces. Creo que la fotografía empezó siendo un arma de documento para contar las cosas al mundo y lentamente fue girando su lente hasta vernos a nosotros mismos los fotógrafos. Hoy se saca una fotografía y se deja ver el alma del que está detrás de la cámara fotografiando. En estos 130 de historia aproximadamente cambió la forma de ver una imagen, sobre todo hoy en día con el uso de las redes y medios digitales que es accesible a cualquiera con un celular. Creo que es excelente que la humanidad pueda hacer un registro “segundo a segundo” de lo que sucede en todo momento. Todos sabemos cómo fue el desembarco de Normandía por las excelentes 11 fotos de Robert Capa y la infinidad de películas que salieron de ese “saber” popular al ver esas imágenes. Hoy se está capturando todo, todo el tiempo y nuestros descendientes sabrán cómo era vivir en los 2020. Creo que es maravilloso que todos seamos cronistas de la vida. 

¿Qué vino a sumar y qué a quitar la tecnología en el arte de la fotografía?
La tecnología es, como siempre, la que soluciona y destruye algo. Creo que hizo que todos seamos cronistas y documentalistas de la vida misma. Eso es excelente, pero al mismo tiempo saca el estímulo a la expresión y la magia que solo pocos pueden tener al dominar la técnica de la fotografía. Cada vez más se necesita de un fotógrafo para transmitir algo de manera consciente, comercial o autoral. Ya no da lo mismo alguien que saca fotos, a alguien que crea imágenes. Y se está demostrando que hoy es más difícil diferenciarse. Es magnífico el estar relajado sacando fotos sin pensar en que solo es una foto de cel. Me hace acordar al decálogo de la fotografía LOMO que es un poco ese espíritu del IG. 

Sin ir más lejos, yo cuando fui de vacaciones saqué mis fotos con mi super celular. Hoy ni sé dónde están esas imágenes, no las puedo volver a ver y creo que fue una gran perdida para mí no haber tenido fotografías de verdad, esas de papel únicas y que perduran en el tiempo.

¿Qué formatos te permiten mostrar de una manera más “profunda” tu trabajo?
Sin dudas una sola foto cuenta mas que mil imágenes. Un buen cuadro de 1m x 1m en el living de una casa te invita a pensar mucho más que unas cuantas en un álbum. Esta imagen puede estar capturada con un celular, con una cámara de plástico Holga o por qué no una emulsión sobre un vidrio. Particularmente en los trabajos comerciales que hago se busca la calidad de imagen (fotografía de vehículos), pero de a poco la publicidad se está haciendo cada vez más “autoral y real” con efectos que remiten a la fotografía de los 60. Se busca transmitir un concepto más que ver un producto casi irreal y perfecto. 

¿Las fotos se sacan o se hacen?
Creo que tiene que estar todo listo para cuando la capturás. A veces solo vos ves eso que está pasando delante de los ojos de todo el mundo y otras se arma una situación para que algo suceda. Existe algo, late delante de ti pero esa vez existe solo para vos. Cómo puede ser que haya 6 fotógrafos en un mismo lugar y enfrente tienen a una persona posandoles de la misma forma a todos por igual. Explicame por qué las 6 fotografías son diferentes en el mismo segundo. Estaba pasando lo mismo, pero los 6 fotógrafos capturaron lo que veían o lo que querían ver, o por qué no, cómo lo veían. La fotografía no solo es lo que hay dentro del fotograma, sino lo que dejaste fuera de él.

¿Cuáles son las fotografías mejor logradas? ¿Por qué?
La fotografías mejor logradas para mí (es totalmente subjetivo) son las que cuando alguien observa tu foto siente lo mismo que quisiste que sintiera. Creo que ahí se logró algo “telepático” y el planeta giró por un mili segundo a tu ritmo. No hay nada mejor que sentir que pudiste decir algo con una imagen y alguien lo interpretó. 

¿Hacia dónde crees que evolucionará la fotografía?
Creo que estamos viviendo un renacer de las nuevas generaciones donde están saturados de ver. Creo que se está buscando volver a la esencia de la imagen y vivir esa experiencia. Veo en los más jóvenes buscar diferenciarse con una buena imagen y que no todo es lo mismo. En mi juventud había que estudiar composición, admirar a los pintores del renacimiento, comprender el equilibrio de la imagen. Hoy, con tanto bombardeo de medios, los jóvenes ya vienen con un chip incorporado y saben conceptualizar una idea en imagen mejor que nadie. Eso fue evolución. El fuera de foco está incorporado en todo el mundo, hasta los teléfonos sacan con poca profundidad de campo. Ya no es novedoso el modo retrato y la gente necesita decir algo en la imagen más allá de estar bien sacada.

También creo que avanzará de forma veloz la transmisión de los archivos y se podrá llevar la imagen a lugares inconcebibles. Registros, seguridad, escaneos y medicina. Pero la fotografía y el Haluro de Plata por ahora sigue siendo único y cambió muy poco desde su comienzo. Ver una imagen blanco y negro de 1950 o un daguerrotipo de nuestros tataraabuelos es incomparable y ojalá siga siéndolo así.


Más información http://www.rafaeldelceggio.com

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