lunes, abril 19, 2021
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    La “nueva” propiedad de las cosas

    Televisión, vinos, diarios, revistas, música, juegos. El pago de una tarifa plana por un contenido o servicio es cada vez más común en todo tipo de rubros. ¿Cuánto falta para que dejemos de ser los dueños incluso de nuestros smartphones?

    La economía de las suscripciones avanza a pasos acelerados y la crisis sanitaria y económica generada por el Covid-19 no ha hecho más que incrementar esta tendencia y dar la pauta de lo que será el futuro del consumo.

    Hay quienes vaticinan incluso el fin de la propiedad de ciertos objetos que hasta el momento era imposible de pensar. Tien Tzuo, jefe de la compañía de software multimillonaria Zuora que maneja las suscripciones a DAZN, el Financial Times y Caterpillar, por ejemplo, habla que de que en muy poco tiempo vamos a poder acceder a un iPhone por suscripción en vez de comprarlo. Según él, Apple dejó de ser una empresa de productos hace mucho tiempo.

    De acuerdo con el sitio iProUP, para Tzuo “el cambio de rumbo de Apple es el último ejemplo de un punto de inflexión en la historia económica que él llama el comienzo de la era de las suscripciones”. Pensemos que Netflix y Spotify son apenas algunos ejemplos de industrias que han visto en esta modalidad el camino del éxito. Pero no falta mucho para que la automotriz, e incluso la minorista apueste a este modelo.

    La uberización de la economía

    Como consumidores, ¿en qué medida nos acercamos a una “era de suscripciones”? Según Sebastian Dyjament, Research Analyst en Havas Group, para que suceda, debemos atravesar un cambio de paradigma en donde se deje de pensar en una circulación de bienes tangibles y se pase a una circulación de servicios. “Este cambio cultural ya se está viviendo con la uberización de la economía: ya no poseemos películas por DVD o Blue Ray, las solicitamos o las consumimos en plataformas online; ya no poseemos un medio de transporte para movernos por las ciudades, pagamos por viajes”, detalla.

    Al mismo tiempo, en algunas industrias se ven movimientos en apariencia contradictorios: en la industria musical vemos números cada vez más elevados de suscripciones en plataformas de streaming, pero este año se batieron ventas de álbumes en formato vinilo. Para el vocero de Havas, esto mas bien responde a cierta fetichización del objeto álbum y a un sector de la audiencia que se resiste a digitalizarse al 100%. Por lo tanto, sigue, “creo que en algunas industrias la era de suscripciones ya está bien instalada, mientras que en otras estamos viendo modelos híbridos donde la suscripción convive sanamente con la circulación de bienes tangibles”.

    El cambio de paradigmas responde a diferentes factores de acuerdo con el estadío de la economía de mercado en cada país y a las diferentes industrias. Pero en común a estas diversas realidades, el cambio de paradigma es básicamente económico (es más barato pagar por acceder al uso de bienes que a pagar por poseerlos), y aspiracional (pasamos de un modelo donde se aspiraba a acumular bienes a uno donde se privilegia cierta idea de racionalización de las posesiones, una idea de eficientizar al máximo lo que poseemos en nuestros hogares; no es casual que las ideas de Marie Kondo se hayan vuelto populares a nivel global).

    Pero no todo es color de rosas en esta era de las suscripciones. Para Dyjament, es posible que muchas fuentes de trabajo se pueden ver perjudicadas por esta nueva forma de consumo. Como contrapartida, en cuanto a beneficiarios, “puede pasar que determinados servicios sean más accesibles para consumidores, pero eso dependerá de vuelta de las industrias y de los mercados”, destaca.

    En este sentido, frente a un consumo cada vez más digital, con un incremento mayor en las industrias que adopten este modelo de suscripciones, de “pago por lo que uso”, remarca el ejecutivo, es posible pensar que ni siquiera un smartphone será propio.  “Hoy el smartphone es mas que un simple teléfono con aplicaciones, es el dispositivo por donde se van a canalizar una porción cada vez más grande de la demanda de servicios. Si las marcas quieren incrementar sus conversiones, se deberá pensar en aumentar la masa crítica de usuarios de smartphones. Y si una gran parte de las personas no puede acceder a poseerlo, no creo que sea inverosímil pensar en un servicio de “alquiler de smartphones”, concluye.

     

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