:: PERSONAJES
08/01/2017

Jorge Lanata. Hacedor de periodismo

Puede que sea el periodista más polémico de los últimos tiempos, amado u odiado por muchos, pero es imposible negar que se convirtió en una voz ineludible. En esta entrevista habla de la labor periodística, del arte, del proceso de escritura, de las redes sociales, de los nuevos medios y de la idiosincrasia argentina.

Jorge Lanata

Jorge Lanata

¿Podría decirse que el periodismo en la Argentina tiene un panorama negro?
En los últimos años el nivel que está teniendo el periodismo es una porquería por muchos motivos. Pero principalmente porque los chicos están más preocupados por ser famosos que por ser buenos. No entienden que es al revés: si sos bueno probablemente con el tiempo seas famoso.

Pero aunque alguien sea bueno, ¿a veces no se dificulta acceder a los medios?
Es terrible decir esto, pero yo nunca encontré tipos buenos que se quedaran completamente afuera. Si me traés Cien años de soledad, ¿pensás que soy boludo y que no lo voy a publicar?

Sin embargo a García Márquez se lo rechazaron en muchas editoriales…
¡Eso es un mito! ¡No me jodas! En los diez años que dirigí Página/12 solo tomé a dos personas que se presentaron espontáneamente porque vi un gran potencial en ellas. ¿Cómo no voy a querer trabajar con los mejores? Si vos me das algo bueno, te voy a tomar; pero eso del genio incomprendido es raro. El que es bueno, con el tiempo llega.

¿Y qué pensás de los nuevos medios?
Creo que después de la creación de la imprenta, el invento más importante y democratizador fue internet. El problema es que la filosofía quedó atrás de la tecnología. Hay un montón de preguntas que la tecnología ya respondió y la filosofía aún no. Entonces tenemos diarios del siglo XIX en el siglo XXI: título, bajada, volanta, recuadro de color y foto en el medio. ¡Es ridículo! La radio, la televisión y los dispositivos electrónicos se van a sintetizar en Internet y ya no va a haber soportes distintos.

¿La prensa gráfica va a dejar de existir?
Creo que va a tener un decrecimiento vegetativo y va a ser como los libros: una cosa chiquita y prestigiosa. Los diarios ya no van a influir como lo hacen hoy. No hay ningún motivo por el cual seguir viendo papel cuando en Internet hay archivos, audios y fotos. Lo que me parece interesante es que a las nuevas generaciones les toca renovar los medios.

¿Cómo te llevás con las redes sociales?
No uso redes sociales, porque no necesito expresarme más de lo que ya lo hago. Twitter le sirve a los periodistas que no pueden decir lo que piensan en su laburo, ¿pero yo qué más voy a decir? Sólo putearía. Lo que me parece interesante cuestionar es el anonimato en Internet. Probablemente si todos nos hiciéramos cargo de lo que decimos, la pelotudez en Internet bajaría notablemente, pero la gente es cagona. Las máquinas no tienen moral, nosotros hacemos buenas o malas las redes según cómo las usemos.

Después de haber trabajado en la radio, la televisión y la gráfica, ¿qué saca de vos cada una?
Cuando pienso en mí me veo escribiendo tranquilo. Todo lo demás me sale, pero lo que no puedo hacer es dejar de escribir, incluso no siempre escribo para publicar. Y es muy raro, porque todo el tiempo pensás que no podés, que nunca más vas a escribir, que no te va a salir nada más; y después te sentás y sale.

¿Siempre es el mismo círculo, incluso con las notas?
Sí, estás pensando una cosa y no sale hasta que se ordena en vos de una manera en la cual no intervenís, y te sentás y la escribís. Entonces ya dejé de angustiarme por no escribir, porque si lo pensás es mucho más el tiempo que pasás sin escribir. En general en las notas termino apurado y sólo escribo media hora antes de la horca. Todos los periodistas somos así.

Entre las tantas cosas que escribiste, hay un libro donde analizás los defectos argentinos, ¿hoy siguen siendo los mismos?
Sí, porque no tiene que ver con las épocas, sino que es algo más de base. Me interesaba saber por qué somos uno de los pocos países del mundo que va para atrás. También me parece que confundimos a los genios con los países, cuando en realidad Borges podría haber nacido en Inglaterra y hubiera sido Borges de todas formas. Los genios no son producto de su entorno, sino al revés: son la excepción a su entorno, es decir que sobrevivieron a la Argentina. Es un falso nacionalismo pensar que llegan porque son nuestros. Por supuesto que además tenemos virtudes como esa cosa bien pasional y la improvisación. Yo soy muy argentino.

También hiciste el documental 26 Personas para salvar al mundo, ¿vos cómo lo salvarías?
Dándole información. Siempre es mejor saber que no saber y pienso que de esa forma nuestra labor como periodistas ayuda un poco a salvar el mundo. Incluso aunque lo que tengas que saber sea terrible, porque saber te vuelve responsable. Lo que más me preocupaba cuando empezó Periodismo Para Todos en pleno gobierno K era que la gente perdiera el miedo. El miedo es una construcción subjetiva, aquello a lo que le temés toma la grandeza que vos le das; entonces la información sirve para combatirlo. Por eso, a mí me caen bien los hackers, porque creo que la información es de todos. Lo que no me gusta es que especulen con el tiempo y la forma en que la dan.

¿Creés que ahora la sociedad argentina perdió un poco el miedo?
Un poco sí, pero no completamente. Hay gente que todavía hace denuncias anónimas o me dice que no los nombre porque pueden echarlos de su trabajo. Nos cuesta asumir las cosas, no somos un país valiente. Si lo fuéramos no hubiéramos tenido una dictadura durante tanto tiempo y hubiera terminado por la resistencia de la gente y no porque los militares no pudieron soportar su propia torpeza en la guerra de Malvinas.

Y vos, ¿a qué le tenés miedo?
A las películas de terror. No veo ni en pedo una película de terror. Cuando era chico vi El exorcista y todavía me acuerdo de la mina vomitando en la esquina de la habitación.

Hoy Lanata es un referente para muchas personas, ¿cuáles son los tuyos?
A mí no me gusta ser referente para nadie y si puedo elegir prefiero no serlo. ¡Que cada uno se haga cargo de su vida! Tampoco puedo hablar de alguien que sienta como referente porque no tengo ese concepto. Si me preguntan por referentes me parece algo similar a abrir la Biblia y ver qué página me toca, cosa que no hago.


Por: Florencia Sanz
Fotos: Fabián Laghi

Búsqueda