:: PERSONAJES
13/06/2019

Estefanía Banini. De lo que somos capaces.

Es la capitana de la Selección Argentina de Fútbol Femenino. Desde muy chica supo que jugar a la pelota era su destino y hoy lleva adelante una lucha para que las mujeres tengan el lugar que se merecen dentro y fuera de la cancha. Hasta hace unas semanas, Estefanía estaba en Valencia, jugando para el club de la ciudad española. Hoy, lidera el equipo que representa al país por primera vez en un Mundial de Fútbol Femenino. Entre entrenamientos, partidos y descansos, charlamos con ella sobre el presente histórico que vive la selección, pero también sobre cómo vive ella, como apasionada de este deporte, la discriminación que existe no sólo en el fútbol. “Las mujeres sufrimos desigualdades en todos los ámbitos”, asegura.

Estafanía Banini

Estafanía Banini

Cansada del prejuicio que se vive en nuestro país con el fútbol femenino, se propuso revertirlo. “El fútbol también es de mujeres y la sociedad tiene que entenderlo”, decía la joven. Sobre la profesionalización del deporte en Argentina, tiene sus dudas. “Del dicho al hecho… falta mucho”. Se apena de las condiciones en las que juegan las chicas que se quedan en Argentina y se ilusiona con el Mundial. “Contando nuestras historias a nivel mundial, les vamos a hacer ver a todos los países y, sobre todo a la gente del nuestro, de lo que somos capaces”.

¿Cómo arrancó tu pasión por este deporte? ¿En qué momento te diste cuenta que podía ser tu modo de vida, tu profesión, tu futuro?
En Argentina el fútbol es todo, se ve en todos lados, en la calle, en cada esquina hay un club. De niña siempre me gustaron mucho los deportes, era muy activa y me gustaba estar permanentemente jugando y en la calle con amigos y amigas. A los 5 años vi que mis amigos se estaban yendo a entrenar fútbol y me dieron ganas de hacerlo, de jugar con ellos. Muy convencida de lo que quería le dije a mis papás que quería jugar a la pelota, te imaginaras con 5 años cómo me tomaron ellos y dijeron “esta chica esta re loca”. Siempre cuento la anécdota de que ellos me sentaron en la mesa del comedor de casa y me preguntaron “¿Estás segura? ¿No queres jugar al vóley o al hockey?”, todos los deportes que eran mejor vistos en ese momento para mujeres. Pero yo quería jugar al fútbol. Si me preguntas por qué estaba tan convencida, no lo sé, era algo que lo sentía y que era lo que quería. Me acuerdo que fui con mi mamá como a 10 clubes de barrio y me dijeron que no podía porque no había categoría de esa edad, también porque era una mujer y no tenían categorías de mujeres. Hasta que llegué al club de barrio Cementista que jugaba fútbol de salón y era un club de hombres. Mi mamá, casi sin expectativas, le preguntó al técnico y él le dijo que sí, que no había problema. Y empecé a jugar.

¿Cómo se llamaba ese técnico?
Eduardo Pérez, Perico le dicen. Él es muy conocido en el mundo del fútbol de salón. Empecé a entrenar con nenes. Siempre me hacen la pregunta que vos me hiciste, “¿en qué momento me di cuenta que podía llegar a dedicarme”. Yo no sé cómo, pero siempre supe que esto era lo que quería para mi vida, no sé si era bueno o malo pero estaba ciega, no escuchaba, no veía, no nada, simplemente era lo que quería y estaba convencida de eso. Desde los 5 años supe lo que quise.

El acompañamiento que tuviste de parte de tus papás, que ellos escuchen lo que les estabas diciendo con apenas 5 años y que busquen un lugar donde vos puedas desarrollarte, eso tiene mucho que ver con lo que sos hoy.
Siempre tuve el apoyo de mi familia. Comenzó todo en una charla entre mi papá y mi mama, no una discusión, pero no sabían qué hacer, si dejarme jugar o no porque era lo que la sociedad imponía, porque no existe ninguna barrera en realidad. Mi papá fue el que me inculcó y me enseñó que si hacía algo lo tenía que hacer al 100%, que tenía que llegar a horario a los entrenamientos, que no podía faltar a ninguno. Mi mamá me hacía eso con el colegio y mi papá con el deporte. Siempre me enseñaron que lo tenía que hacer al 100% y siempre fui profesional, sin lo económico, siempre buscando el mismo objetivo de dedicarme a esto.

¿Cuándo fue tu primer contrato? En Argentina recién ahora hay clubes que empiezan a entender que es necesario que se profesionalice el deporte para las mujeres. Vos te tuviste que ir de Argentina para desarrollar tu carrera.
Yo  a los 17 años empecé a viajar con la Selección Argentina a Buenos Aires, viajaba casi todas las semanas y ahí me llamaron para jugar en Chile, en Colo Colo. A los 18 años me fui y me dediqué a esto al 100% en Chile. Me quedé cuatro años y di el gran salto de mi carrera, al irme a Estados Unidos. A los 18 empecé mi carrera profesional.

¿Qué pasaba en ese momento en Argentina y qué ves que pasa hoy? ¿Cómo vivís la trascendencia que empiezan a tener las mujeres en este deporte?
La realidad que se vive hoy en Argentina es lamentable, el haber tenido que llegar a una lucha de las mujeres por la igualdad es lamentable. Está bueno que estemos juntas en esto, que nos demos cuenta que valemos lo mismo que un hombre en todos los aspectos, aunque ya lo sabíamos, pero hacérselo saber a la sociedad. Toca más fuerte en el fútbol porque siempre fue un deporte popular de hombres pero se discrimina en todas las áreas. Creo que es lamentable que en Argentina se llegue a tener que luchar por la igualdad. Siento que lo único que hemos hecho o lo único que hemos podido lograr, es que esto sea de conocimiento público y que todo el mundo sea consciente de la desigualdad, pero sigue existiendo el problema. Lo que yo viví hace años es lo mismo que están viviendo hoy las chicas, se cambió poco. Hay chicas que por ahí no estuvieron tan convencidas de dedicarse a esto, quizás no tuvieron las mismas oportunidades, no le dedicaron el mismo tiempo o diferentes realidades que cada una ha vivido. Hoy por hoy me da pena que muchas mujeres, que tienen la capacidad de poder vivir de esto, tengan que irse del país para poder hacerlo, estar lejos de la familia, de la cultura, de todo. Da mucha pena las condiciones en las que  juegan las que están en Argentina. ¿Si es profesional? Vamos a verlo.

¿Qué consideras vos, habiendo vivido en otros países, que es necesario para que esta profesionalización de la que se habla sea tal?
Es tan simple pero hay que hacerlo, no basta con decirlo. Del dicho al hecho… falta mucho. Creo que falta que realmente aporten económicamente, falta una gran organización y para eso hay que tener mucho conocimiento. Para organizar algo se necesita gente que realmente conozca el fútbol femenino, que tenga experiencia real. Siento que en Argentina se carece mucho de ese conocimiento y la gente que está a cargo sabe de futbol masculino, con lo cual no pueden organizar algo profesional que sea femenino. Al iniciar el fútbol femenino tienen que tener otra manera para que sea un lindo torneo, que vaya gente, no se puede cobrar lo mismo de entradas, tiene que tener diferentes cosas, integrar todo el país y no sólo Buenos Aires. Se necesita gente que sea capaz,  que sepa de fútbol femenino.

¿Qué pasa en otros país?
Si lo comparo con Estados Unidos, directamente no podría. Ellos tienen un modelo donde las niñas juegan en los colegios, en las universidades, en ligas profesionales. Es increíble la cantidad de niñas que practican fútbol y lo bien que lo tienen organizado. En Argentina, en los colegios no se da fútbol a las mujeres. Creo que con Estados Unidos tenemos un modelo completamente diferente. En España han copiado el torneo masculino y trataron de implementarlo y ponerlo en la parte femenina ¿Cómo? Buscando sponsors, poniendo cada vez más plata, los medios de comunicación se interesan cada vez más, los clubes grandes ponen sus estadios para que jueguen las mujeres, y los llenan. Es un proceso y obviamente están tratando de mejorar cada vez más para llegar a los números que se manejan en el fútbol masculino. En Argentina estamos muchísimos años atrasados y realmente necesitamos gente que sepa cómo organizar algo desde el comienzo y cómo hacer que el fútbol en Argentina pueda crecer. No alcanza con profesionalizarlo o dándole un poco de plata a las chicas.

¿Sentís que el movimiento feminista que gana impulso en Argentina ayuda a que la voz de ustedes y su reclamo sean más escuchados?
No tengo ninguna duda de que es así. Por eso te dije que hemos sido discriminadas en todos los ámbitos y esta lucha que estamos haciendo es cada una desde su ámbito. Siento que este movimiento ha ayudado y nos ha dado fuerzas a nosotras, no tengo ninguna duda. Todas las mujeres hemos sido discriminadas, no sólo en el fútbol.

¿Cómo ves que el hecho de que las marcas empiecen a subirse a la ola en este momento, que intenten, no se si bien o mal, apoyarlas, darles visibilidad y que las usen como referentes para comunicar determinados mensajes?
Creo que de parte de las marcas sería muy inteligente en este momento apostar al fútbol femenino. Son estrategias, me parece bien y creo que es lo que el fútbol femenino el deporte necesitaba hace tiempo. Yo puedo hablar de Nike, que es la marca que me lleva y realmente está apostando, se está preocupando de la imagen y eso es favorable. Es una estrategia que tienen ellos y siento que en Argentina muy pocas marcas están interesadas realmente. Tengo amigas en Chile donde llevan a las más referentes de la selección y tienen 10 marcas. Yo me pongo como ejemplo porque es mi realidad, pero a mí me lleva sólo una marca. Para que entiendas la diferencia que tenemos con un país limítrofe. Nos falta muchísimo apoyo de parte de las marcas y es importantísimo.

¿Cómo sigue el año para vos? ¿Cómo vivís tu día a día?
Ha sido un año bastante largo porque terminé en Estados Unidos, me fui a España y ahora estoy terminando la temporada acá. Ha sido un año de muchos cambios y con la lucha que hicimos en la Copa América. Un año movido y muy lindo al mismo tiempo. Todos los días entreno y salgo por ese mundial que es el sueño de mi vida. Con mucha ansiedad, muchas ganas, mucha ilusión de demostrarle al mundo de lo que es capaz una mujer argentina de lograr sin ayuda, básicamente.

Argentina sigue siendo un país muy exitista y creo que va a ser una buena manera de visibilizar sus reclamos.
Es lo que queremos nosotras, vamos a ese Mundial tras haber luchado muchísimo y ese es el premio. Contando nuestras historias a nivel mundial les vamos a hacer ver a todos los países y, sobre todo a la gente de nuestro país, de lo que somos capaces. Argentina se basa mucho en los resultados y el gran resultado nuestro es el haber podido clasificar al Mundial sin nada. Ahora lo vamos a vivir, a disfrutar y a demostrarle al mundo lo que es capaz una mujer argentina sin nada de ayuda. Me voy más del lado de la actitud, de la lucha y la perseverancia, ojala podamos reflejar eso en cada partido.

¿Qué porcentaje de las chicas que están jugando hoy en la selección con vos se dedican de lleno a esto y pueden vivir de esto?
De 23 jugadores que empezamos la lucha en la Copa América éramos 2 o 3 las que estábamos afuera. A partir de esa lucha que obtuvimos resultados tuvieron oportunidad muchas más chicas, habrán sido unas 5 más. Hoy por hoy será el 40% que se dedica a esto, por darte un porcentaje. Ha sido un año en que esto ha cambiado.

¿Qué es lo más atractivo de ser mujer jugadora de fútbol y qué es lo más difícil que te tocó pasar?
Vivir de esto no tiene precio para mí, es hermoso. Compartir una pasión con un hombre, un amigo, mi papá es hermoso. Lo atractivo, y desafiante, es el ponerte en una cancha con una pelota y poder jugar de igual a igual contra un hombre, eso me encanta y que solamente se juzgue el que tenga el mejor juego y no el sexo. Eso me atrapa mucho y es muy de barrio, muy argentino. Lo más difícil que me ha tocado fueron las lesiones y en su momento el tema de la discriminación. La discriminación y romper esas barreras fue doloroso. Cuando me fui profesionalizando, las lesiones y cruzarte con médicos que te dicen que tendrías que retirarte fue muy duro.


Fotos: Cortesía prensa. 

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