:: PERSONAJES
06/05/2019

Erika Halvorsen. Historias que nos identifican.

Erika es patagónica, nacida en Río Gallegos. Egresada de la licenciatura de Dirección Escénica del UNA, pero no se dice Licenciada porque se resiste a presentar la tesina de veinte páginas que le otorgaría el título. Sin embargo, son muchas más las páginas diarias que escribe para series de televisión - una muestra más de su desobediencia a las instituciones y a los trámites burocráticos-.

Erika Halvorsen

Erika Halvorsen

Autora de dos novelas que fueron llevadas al cine: El Hilo Rojo y Desearás. En televisión, los guiones de Amanda O y Amar después de Amar (ADDA) figuran entre sus creaciones. En teatro, la lista es inmensa: Hija de Dios, Ser Ellas, Bisnietas, Happyhour, Yo me lo guiso yo me lo como, Next, Vic y Vic. Acaba de presentar “What´s up mamis”, una road novel en torno de cuatro mujeres que integran un grupo de Whatsapp, que también será llevada al cine.

Paloma –la narradora–, Vicky, Sole y Majo forman parte de un chat disidente del colegio de sus hijos. Sus intercambios transcurren dentro de cierta normalidad que alterna información y chismes, hasta que un objeto inesperado aparece en la mochila de Inti, el hijo de Paloma, y lo trastoca todo. Desde ese momento, el grupo de mamis se convierte en una cruzada de solidaridad femenina, que deriva en la decisión de ir las cuatro juntas a Uruguay. Cada una encuentra sus motivos: la sospecha de una infidelidad en un caso, una relación marcada por la violencia en otro, la asfixia de la rutina, la sensación de ser extranjera en la propia vida… Sin previo aviso, trepan al camión del marido de Vicky y parten a la aventura. Lo que ninguna sospecha es que ese viaje marcará un antes y un después en sus vidas y las unirá para siempre de un modo profundo y definitivo. Con una trama vertiginosa y sin respiro, Erika Halvorsen construye una novela sexy, graciosa, conmovedora y actual, protagonizada por cuatro personajes femeninos inolvidables. Cuatro montañistas perdidas a punto de encontrarse. Cuatro fugitivas que jamás volverán a pisar la cárcel de la que escaparon.

¿Cómo fueron tus inicios en la escritura?

Nací en Gallegos, pero en realidad porque era una cesárea programada y me fueron a tener a Gallegos, pero me crié en Río Turbio, primero en el campo y después en el pueblo. Siempre cuento que lo primero que aprendí fue a leer y a escribir porque vivíamos en el campo y mi hermana más grande jugaba a la maestra conmigo y fue lo primero que aprendí, fue como caminar, hablar, leer y escribir. Siempre fue de manera inconsciente el inventar historias, el escribir, fue algo que se me dio bastante natural, pero no lo había tenido como una vocación o no lo había hecho consciente hasta que me vine a vivir a Buenos Aires. Primero estudié unos meses Comunicación, después me di cuenta que no me gustaba o no quería pensar historias para vender productos, había hecho un año entero de Publicidad y me di cuenta que no era lo que quería. En paralelo estudiaba actuación, teatro, pasé por varios maestros y escuelas. Me anoté en el UNA para hacer la Licenciatura en dirección de teatro, sabía que lo que quería no era estar al frente, quería estar en la parte de atrás, dirigir, escribir.

Mi formación es como directora, lo que pasa es que me di cuenta que desde chica había escrito obras de teatro. Mi primera obra, que la tengo todavía, escrita a máquina y en hojas con renglones, fue para el acto del 9 de Julio en la primaria, a los 11 años. Hay un momento en la vida que uno tiene que mirar para atrás, creo que la vocación estaba ahí. Los padres y los niños están mucho más atentos, pero uno juega cuando es niño, le salen cosas naturalmente y después hace un camino larguísimo para llegar a eso que tenías atrás. Así empecé a dirigir obras de teatro, me di cuenta que quería escribir mis propias obras y empecé a escribir las obras que dirigía dentro del marco del Conservatorio. La primera obra que dirigí fue a mis 21 años y fue La extravagancia de Rafael Spregelburd y la primera obra que estrené, fuera del ámbito académico, fue en el Concurso de Teatro por la Identidad. Ahí sí hubo algo, tuve una confirmación al escribir esa obra y ver el estreno y estar ahí, algo de eso me dio una pista que yo quería seguir por ese lado. De repente podía dirigir o no pero sabía que quería escribir teatro.

El teatro te permite escribir y hacer lo que te gusta realmente y lo otro es un poco un sustento económico y necesario para poder seguir haciendo lo otro, se van complementando. Escribiste también novelas que llegaron al cine y ahí tuviste tus momentos de fama porque tuvieron mucha visibilidad…

Fue muy accidental el proceso porque yo vengo del teatro independiente y soy un poco ansiosa, no me gusta que las cosas queden frustradas en un cajón, tengo esa cosa autogestiva para buscarle la vuelta y poner la obra en escena. Lo que pasó con El hilo rojo, que fue mi primera novela, empezó como un proyecto de cine y escribí un guión original. Yo trato de elegir proyectos que me atraviesan, no sé escribir sin apropiarme del cuento y sin que eso esté demostrando cosas mías, necesito que la cosa me atraviese, que me tome la vida. El hilo rojo fue un proyecto que vino de la mano de un productor que quería hacer una película con un disparador y lo tomé super personal, empecé a escribir un guión que me gustaba mucho e hice un tratamiento literario muy nutrido y trabajé muchos los personajes.

Cuando tenía tanto material, y después de un tiempo que vimos que la película no avanzaba, las cuestiones de la economía del país que cambian las reglas todo el tiempo y en ese momento había sido el cepo, era muy complicado financiar la película. Se paró el proyecto y yo tenía tanto escrito que lo mandé a la editorial Random House y dije capaz que no es película y puede ser libro. Quedamos en que iba a ser libro, pero había que esperar un poco para ver si se concretaba la película porque los libros se potencian mucho con las películas. Fue un proyecto de cine que pasó a libro y después se reflotó la película, no con mi guión original sino con otro proyecto y dije no importa, que adapten mi idea original y se transforme en otro guión, pero mi obra va a estar en el libro. La verdad que ni esperaba que El hilo rojo se mantuviera como libro más vendido en el país durante meses. Cuando salió El hilo rojo yo ya había escrito ADDA, que fue mi primera novela al aire con mi firma y fue muy personal para mí.

Además de que lograste visibilidad y el libro se vendió ¿Qué te pasa cuando tu historia original no se traslada al cine de la misma forma?

Yo siempre trato de tener claro dónde pongo mi nombre porque la verdad que lo único que tengo es mi nombre y mis ganas de escribir, con eso hago todo lo que puedo. La película El hilo rojo no lleva mi nombre, no la firmo yo entonces es una fracción más de una obra mía pero no lleva mi nombre, no hay nada ahí que me tenga que representar porque no la firmo yo. A mí lo que me representa es el libro que lleva mi nombre y así en cada cosa que hago. Hace poco me pasó que con Gonzalo Demaría ganamos un concurso del INCAA pero después la historia se transformó en otra cosa y fuimos y sacamos nuestro nombre. Fue una serie que se llamó Morir de amor y en pantalla ni me representaba ni tenía mi nombre entonces no hay conflicto, no me pertenece. Cuido mucho lo que yo firmo y eso a veces me lleva a tener que trabajar más porque no puedo delegar tanto, porque las historias son mías, los proyectos se van haciendo cada vez más personales. Ahora estoy trabajando en una historia que creamos con Daniel Burman, es una historia original mía y es algo que me salió de mis entrañas, era una historia que quería contar y Daniel confió en mí para que le proponga una historia y salir a venderla al mundo.

Es una posibilidad para ver qué quiero contar y en el ADN estoy yo entonces es muy difícil soltar porque es muy mía. Lo disfruto muchísimo y es un volumen de trabajo demoledor, pero ojalá pueda seguir trabajando así y eligiendo las historias que quiero contar y firmándolo, con todo lo que eso implica. No lo sé hacer de otra manera, ya probé. Hay muchos autores que somos llamados por canales del exterior, como Televisa, y a veces escribís cosas que ni sabes si se van a hacer o quedan en un cajón. Uno lo puede hacer por el dinero, porque te pagan bien, pero me di cuenta que no sé trabajar de esa manera, necesito creer en la historia, que me guste. Quizás en unos años me canso y me empieza a dar igual, pero hoy lo único que tengo son mis ganas de escribir y mi nombre, entonces trato que ningún trabajo me quite esas ganas de escribir.

Acabas de lanzar el libro What´s Up Mamis en marzo. Contame un poquito de qué se trata. Esa novela va a llegar al cine ¿vas a estar involucrada?

Yo vendí los derechos para la película y mi adaptación. Hice mi propia adaptación del guión pero después el productor tiene la libertad de usarla o no y si viene un director que le quiere poner su impronta también va a ser libre de usar lo que quiera. Son cuatro mujeres muy distintas que sólo se conocen por compartir el chat de mamis. A mi lo que me interesaba era contar un vínculo entre mujeres, pero no de esas amistades históricas, si no las que se dan por una circunstancia azarosa, que tus hijos coincidan en la misma división. En los grupos formados por madres y padres del curso siempre aparecen los grupos disidentes y esta es una célula de cuatro, un grupo disidente del chat de mamis. Estas cuatro mujeres quizás nunca se hubiesen elegido como amigas y de repente se ven unidas en un momento bisagra para las cuatro y pasa algo, que tiene que ver con una señal de infidelidad del marido de una de ellas. Esto me permite contar qué es la infidelidad, qué es la monogamia, la maternidad, qué nos pasa a las mujeres cuando el matrimonio se sostiene por los hijos y la rutina, etcétera, y qué pasa si de repente nos vamos cuatro de viaje y cada una se mira en el espejo de la otra. Lo que parece ser un rescate para una de ellas en realidad resulta serlo para las cuatro y todas las capas de todas las cosas que nos pasan a las mujeres o que nos pasaron, trato de abordar eso en estas cuatro mujeres.

¿Qué es lo que te está pasando estos días que ya fue lanzado?

Me escriben muchas mujeres y varones también, está bueno que el libro lo lean muchos varones. Lo que más duda me daba, porque yo no soy madre, es que las mamas se identifican a full y no pueden creer que no sea madre y esté en un grupo de madres, pero hay cuestiones que son de lo femenino y van más allá de ser madre o no. La libertad que me permite escribir ficción es que uno puede escribir sobre la guerra sin haber estado en una y también puede escribir de la maternidad sin ser madre. Me gusta que sienten que soy amiga de todas y se identifican mucho. Lo que más me interesa es que me meto mucho con la sexualidad femenina, con la masturbación, temas de la sexualidad que para nosotros es muy natural hablar entre nosotras, pero con los productores varones en TV me cuesta mucho abordar esos temas, como que la mujer sexuada es masculina u odiosa.

Creo que esos estereotipos hay que empezar a neutralizarlos y la única manera de hacerlo es esto, que pueda escribir ficción y que las mujeres se sientan identificadas. Yo cuando cuento algunas charlas que tengo con productores de televisión las mujeres no me lo pueden creer, me han censurado la palabra clítoris, por ejemplo. La sexualidad femenina es un tema muy profundo y muy político en la historia de la humanidad, es un gran territorio de poder y por algo en las grandes conquistas matan a los hombres y violan a las mujeres. Hay que poder recuperar ese territorio de poder y entender que somos dueñas de nuestro placer, que nuestro cuerpo no está diseñado para el placer del otro, que existe la masturbación, que podamos ser adolescentes y contarnos esas cosas entre nosotras sin pudor, que no tengamos vergüenza de hacerlo, son cuestiones muy arraigadas.

En todas tus novelas y guiones las mujeres son protagonistas con historias muy fuertes y abordas temas de una visión distinta a lo que estamos acostumbrados.

A mí lo que me mueve es la libertad. En la sexualidad uno refleja la libertad, es nuestro propio cuerpo y no se debe dejar que otros opinen sobre nuestro cuerpo y que legislen sobre nuestro cuerpo. Plantear una revolución que implica un montón de estructuras a cambiar no es mi rol, pero sí que la mujer se conecte con su propio cuerpo y deseo, es importante. ¿Por qué naturalizar que si el hombre está mal atendido se va de la casa? ¿Por qué la mujer debe conformarse o postergarse para transformarse sólo en madre? Son temas que no puedo naturalizar y cuando los escucho o los veo me crispan, no puedo no hablar de eso. En ADDA eran dos parejas cruzadas y había un vínculo que empezaba con una infidelidad. Al personaje de Eleonora Wexler se lo juzgaba pero al de Federico Amador no. Son cosas que me atraviesan y que son batallas que doy a diario cuando tengo que defender un personaje o una línea en reuniones de televisión. Los libros me permiten la libertad de hacer lo que quiera porque es mi libro y si quiero hablan así, si quiero se masturban, hay que hacerlo más real.

Hace años que venís militando desde este lugar a través de tus obras ¿Cómo vivís el momento actual que hoy atraviesa la Argentina?

El feminismo es la gran llave de la libertad, no busca otra cosa más que libertad y no sólo para las mujeres sino para hombres también. Cuando hablamos de feminismo hablamos de igualdad de derechos y de igualdad de oportunidades. Lo bueno del feminismo es que persigue derechos que nos benefician a todos, incluso si no sos feminista. Por otro lado, el poder femenino es un poder colectivo y a las mujeres ningún derecho se nos dio naturalmente -votar, manejar un auto, poder trabajar, ir a la escuela, estar alfabetizada-, cada cosa que hacemos tiene que ver con un grupo de mujeres que se juntó y fue a pelear por ese derecho.

Creo que lo contrario del feminismo es la ignorancia porque incluso una mujer que diga que no es feminista, si le preguntas si puede ir a la escuela o trabajar, todas nos favorecemos de los derechos que algunas feministas consiguieron para nosotras. Es una cuestión de empatía y cuando uno habla de poder femenino, de empoderamiento femenino, habla de poder colectivo y habla de empatía. El aborto legal es una cuestión de empatía, es que no quieras que otra mujer muera en la clandestinidad ni la pase mal, nadie te obliga a abortar pero sí ponerte en el lugar de esa otra mujer y no querer que la pase mal, tan simple como eso. Creo que hay que apuntar a la empatía porque en los discursos se cuelan un montón de cuestiones y de otros intereses, pero acá es una cuestión de empatía y ser cada vez más libres. Si no les gusta hablar de mujeres empoderadas hablemos de mujeres libres, de seres humanos libres.

¿Cómo es ser mujer en la industria de la que formás parte?

Creo que hoy los varones no quieren perderse la ola entonces están tratando de aprender, a veces no por una necesidad genuina de querer evolucionar pero si no quieren perder rating o perder votos. Yo estoy del lado de las que queremos hackear el sistema. Yo no quiero estar pensando si está bien o mal hablar de violencia de género y de abusos en el programa de Tinelli, yo pienso en la mujer que mira ese programa y si la está pasando mal, que encuentre una llave. Me parece que hay que ir por hackear el sistema, porque si nos ponemos más papistas que el papa nos quedamos afuera y seguimos hablando entre nosotras. Lo que hay que poner en el centro es a las mujeres que la están pasando mal.

¿Cómo sigue tu año en lo laboral?

Estoy abocada a esta ficción que estamos creando con Daniel Burman, que si Dios quiere va a tener pantalla en la televisión local, pero de eso todavía no podemos contar nada hasta que no salga oficialmente. Es una historia que creamos juntos y que me tiene abocada 100% porque es una serie de 60 capítulos que está pensada también para el mundo. Creo que va a generar mucha controversia con temas incómodos, pero creo que son urgentes asique espero que todos podamos hablar más del tema.

Búsqueda