Dividido en cuatro actos/paisajes sonoros en los que Horvilleur y el trío folk que lo acompaña interpretan 12 canciones, Pitada presenta diez de sus éxitos como el focus track, “Soy tu nena”, “19” o los más recientes “El hit”, “Ella dijo no” y “1000 días”, junto a dos inéditos: el que le da nombre al proyecto y “Cosa loca”, con el que se cierra. Mucho más que un álbum, una película. Una aventura musical con la frescura de lo acústico registrada en la naturaleza misma, en directo, desde algún un campo de la provincia de Buenos Aires, con la compañía de grandes artistas. Entre ellos, Bándalos Chinos, Chiara Parravicini y  Zoe Gotusso.

Contame un poco de este nuevo trabajo, ¿cómo se fue gestando, de qué se trata?

Se trata de vivir, sólo se trata de vivir. No, bueno, se trata de seguir haciendo cosas, de seguir avanzando. Pitada es un poco una respuesta a esta cuarentena, por lo menos a la más heavy que vivimos en el 2020. Cuando tuvimos la posibilidad de salir, de empezar a movernos un poco, me vine al campo con mi chica, con mi hijo André y un día tocando la guitarra debajo de un árbol, con los pajaritos, el viento y los cielos, dije “qué bueno estaría hacer algo filmado acá”. 

No tenía la intención de hacer los típicos streamings en un estudio con toda esa cosa de los protocolos, el barbijo, la paranoia. Entonces empezó a crecer una idea de hacer algo al aire libre, en la naturaleza. Esa idea que era de ir a grabar algunas canciones y filmarlo, se transformó en algo más grande y terminó siendo lo que es, una especie de película de casi una hora de duración y 12 canciones con invitados. Me encanta lo que terminó siendo, me encanta haberme decidido a llevarlo a cabo y haberlo hecho grande como terminó siendo.

En varios lados lo describiste como “una experiencia sanadora” ¿en qué sentido lo es?

Durante la pandemia hubieron momentos muy complejos donde la cabeza se disparaba para cualquier lado, desde pensar que la carrera de uno ya fue, o no volver a hacer más shows en vivo para la gente, a cosas peores como morirse. Dentro de esos momentos darks podes llegar a pensarlo. El hecho de haber hecho crecer algo así de música y haberme vuelto a juntar con los pibes con los que toco, que tantos momentos hemos vivido juntos, recibiendo el sol, mirar para arriba y ver esos cielos, hacer música, todo eso fue muy sanador para mí. Veníamos de estar encerrados en nuestra casa, escuchando buena música, dibujando y un montón de cosas que hicimos esos primeros días de cuarentena, pero también pensando cosas no tan luminosas. 

Es una especie de vuelta a un montón de cosas de tu pasado, ¿cómo es que vas gestando o eligiendo los temas que están en esta película? ¿Qué buscabas con todos estos temas que elegiste o los artistas que sumaste?

La verdad, no sé qué buscaba puntualmente, hacer algo lindo y generar belleza, aunque suene un poco ambicioso. Las canciones estaban y delimitamos un poco las cosas con la formación que decidimos para hacerle frente a lo que es la naturaleza. Tal vez no sentíamos una batería ponele, porque es más una situación chiquita, estamos casi siempre juntos y la idea era mezclar la música de una manera orgánica, sonar como sonamos si estamos al aire libre. Dejamos los teclados de lado también porque pensábamos que era raro, podríamos haber traído un piano, pero ya era demasiado quilombo. 

Primero delimitamos un poco ese territorio con la percusión, con las guitarras acústicas, con el bajo y el contrabajo, con nuestras voces, con los invitados, con Bandalos, con Zoe, con Chiara. Una vez que tuvimos eso fuimos empezando a pensar esta situación de dividirlo en cuatro situaciones diferentes, como si fueran cuatro actos. Fueron muchas charlas por Zoom con mi equipo, con mi manager, con mi novia, con Cálido que son los que dirigieron esto. Desde ese lugar, fuimos haciendo brainstorming, tirando ideas, algunas avanzaron y otras quedaron en el camino, y terminó siendo lo que es. Nunca creímos que iba a cantar un tero en una canción, pero terminó pasando también, en “19”, fue un poco el resumen para mí de lo que es esta peli.

Venís trabajando hace un tiempo con artistas jóvenes, ¿qué sentís que aportan a tu laburo y qué le aportas vos a ellos? 

Creo que tiene más que ver con una cuestión de que ya soy grande y hay ciertas cosas que uno tiene en ciertos momentos de la vida de pensar mucho las cosas. Ya no me interesa pensar de más, pienso mucho de más. Sí de pronto pensaba que podía estar bueno una versión con Bandalos Chinos, llamarlos y que ellos digan que sí, hay que disfrutar y mezclarnos en la música. Siempre admiré un poco eso de los brasileros que se mezclan, el tropicalismo y eso, Caetano con María Bethania, ellos tienen una cosa de estar siempre mezclándose y me gustaba, pero no lo hacía. Empecé a abrirme un poco y artísticamente gana la cosa, a mí me gusta lo que pasa compartiendo con otros artistas. Obviamente que no con todo el mundo, pero sí con los que uno cree que puede andar y en este caso se dio que son todos músicos más jóvenes. Por ejemplo, ahora estoy trabajando en un montón de canciones y tengo pensado invitar a todos músicos más grandes que yo, de una generación como podría ser la de mi padre o Spinetta, que por razones obvias no lo puedo invitar a cantar ahora. Tengo un tema nuevo hecho con mi hermano y León Gieco, por ejemplo, o tengo ganas de hacer una canción con Rubén Rada. Está buenísimo también. No sé si es una cuestión de edad, es una cuestión de afinidad artística musical. 

¿Y qué pasa con el costado más social de estas nuevas generaciones? ¿cómo te llevas con eso? 

Estamos en una época en la que se viven un montón de cosas nuevas, que están buenísimas y nos han hecho crecer en muchos aspectos, desde lo humano y social. Estas generaciones traen cosas que nosotros no hemos tomado o no se nos pasaba por la cabeza porque son construcciones que tienen que ver con la evolución humana. Por otro lado, nuestra generación ha tenido también cosas por las que preocuparse como la ecología. Me acuerdo a mediados de los 90 que muchas bandas tenían en foco la cuestión de los Pueblos Originarios. Cada generación tiene sus banderas y en esta generación, las pibas se vienen con todo y me encanta, aprendo de eso. En ese sentido, siendo una generación más grande, veo un montón de cosas que son geniales de los pibes de esta era. Tengo un hijo de 16 años y también se hablan muchas cosas.

¿Y en lo que tiene que ver con estilos musicales? ¿Sentís que hoy hay más permiso para determinado tipo de estilos y que de alguna manera ustedes fueron allanando el camino para que hoy esta música sea lo que es? 

Siento que hemos sido parte de una movida. Nosotros siempre quisimos ser libres y mezclar los estilos. Sé que cuando arrancamos no éramos vistos con la mejor de las caras por encarar todo eso y hemos tenido que atravesar un montón de cosas que tal vez ahora un pibe no atraviesa, y lo vive naturalmente, nadie se va a enojar por un pibe porque rapee. Una vez fuimos a tocar con Divididos a Cemento y un pibe le dijo “loco, toquen rocanrol” y le puso un cachetazo a Dante ¿entendes? Era un poco esa violencia. En los 90 con Illya Kuryaki tocábamos en festivales y la gente nos tiraba de todo porque hacíamos lo que hacíamos. Eso fue en los 90. Si hay gente que ahora nos dice gracias a los Illya Kuryaki por eso, yo lo acepto porque sé que tuvimos que derribar barreras y avanzar en un terreno que no era el más pavimentado. Inclusive a la parada nuestra como artistas en un escenario, a cómo nos vestíamos y toda esa cosa medio machista del rock, Kuryaki iba un poco en contra de todo esto. Ahora está un poco más calmado todo y puede ser que haya sido en parte, no gracias a nosotros, pero hemos aportado a todo eso. 

¿Por dónde pasa hoy hacer música? ¿Qué diferencias ves respecto a años atrás? ¿Con qué nuevos recursos necesitas trabajar para poder llegarle a tu público? 

Siempre he sido un artista que ha tenido que hacer un esfuerzo grande para todo. No sé si ha sido prejuicios por momentos, aunque también he gozado los miles de aspectos de la industria. Como te decía antes, Illya a veces era amado, pero odiado también. Eso es algo que un poco siempre he sentido, como que me han amado y también me han visto con cierta desconfianza, pero supongo que a muchos nos debe pasar al intentar hacer una música diferente o lo que sea

Esta era es un poco extraña para hacer música entonces es importante el compromiso que vos tengas con hacer la música más allá de una cuestión de industria y cómo pegue el algoritmo con vos. No descubro nada diciéndote que hay gente que saca una música en esta era y que a los dos días ya tiene 50 millones de visitas ¿entendes? Y yo no lo voy a generar porque no tengo la edad, ni el algoritmo, ni la música. Sí sé que lo que tengo para entregar es un buen plato de una cocina de autor que no todos entregan, desde ese lugar confío en lo que hago y voy para adelante con todo porque es algo que se destaca.

¿Qué feedback estás teniendo de ese público que te viene siguiendo hace mucho tiempo? ¿Cómo ven este nuevo laburo que estás haciendo?

Hay gente con la que hay un sentimiento de una vida en común. Hay gente del público nuestro, el que arrancó siendo público de Kuryaki o después solista y todo eso, que agradece esa cosa de ser contemporáneos. Me han acompañado a lo largo de mi vida musical y mucha gente ha crecido con la música que hemos hecho nosotros. Hay mucho amor y mucho cariño, hay historias en común. En los pocos días que salió estoy recibiendo un feedback increíble porque creo que es algo que se diferencia de lo que hice antes, Pitada son las canciones que he sacado a lo largo de mi carrera, pero también es un registro de la actualidad que estamos viviendo y entienden la sensibilidad con la que está hecha. Hay una devolución de mucho cariño, mucho amor y me encanta que eso suceda en esta era, en este momento que se necesita tanto que suceda.

¿Qué sentís que no va a volver a ser como antes en cuanto al vínculo con el público? ¿Qué sentís que deberíamos hacer para que esta industria se reinvente?

AUDIO Es tremendo. Tengo a mi familia, a mi viejo fotógrafo, pero ya no labura más, mi hermano que es músico independiente de siempre y no está generando como en su momento podía generar, todo mi equipo de trabajo, los asistentes, es muy duro todo. Yo en algún punto nunca pensé que esto no va a poder ser más de la manera en la que era, aunque tal vez sí. En un año hice solamente un show, estábamos por tocar ahora en un festival y se suspendió. Es una actualidad muy dura. Por suerte pudimos hacer Pitada y darle trabajo a mi equipo y todo eso. Esperemos que todo esto mejore, con las vacunas, hay que ser optimistas de que esto vuelva a funcionar. Hace unos meses empezaron a haber shows con protocolo, yo hice un show con protocolo y fue muy cuidado en muchos aspectos. En este sentido, aplaudo a los productores que se animan a llevar a cabo esta cosa de hacer festivales o shows porque sabemos que cuando baja tanto la capacidad y los gastos siguen siendo los mismos o más, es difícil. Hay cosas que no sabemos cómo van a ser en un futuro, ojalá que se pueda adaptar todo. 

¿Crees que las plataformas de streaming o las redes sociales son un aliado que hay que explotar?

Son aliados en muchos aspectos. Ahora estamos haciendo una nota que es vía Zoom y que va a ir a una revista digital seguro. Hacemos también el lanzamiento de un disco por redes sociales. En mi Twitter y en mi Instagram estoy re activo posteando cosas todo el tiempo y así es. Por otro lado, si estamos hablando de redes sociales y servicio de streaming, también hay una cosa ahí que hay que rever que no es tan limpia como parece. Viste que McCartney estos días y un montón de músicos ingleses se reunieron con el Primer Ministro para ver cómo es el pago de los derechos de autor que tiene que ver con todo eso, y en ese sentido, en Argentina estamos un poco atrasados, en cuanto al dinero que los músicos perciben por lo digital. Son commodities que los holdings venden en millones de dólares y esas monedas no llegan a los músicos. Son batallas que habrá que librar y poner la cabeza ahí. 

¿Cómo te imaginas que puede ser un recital en vivo de Pitada pasada la pandemia y en una instancia donde podamos volver a estar cara a cara?

Desnudos, todos desnudos en un campo. 

Disfrutá la nota completa en la edición #142.