:: BRúJULA
30/04/2019

Albert Baró. Trascender fronteras y seguir brillando.

Lo conocimos por su inolvidable personaje en Merlí, la serie que movilizó al mundo entero por sus lecciones de vida. Se animó a cruzar el charco para convertirse en Bruno, uno de los protagonistas de la nueva serie que Pol-Ka. Pero su carrera comenzó mucho antes, cuando su padre lo subió, con apenas tres años, al escenario del teatro de su pueblo.

Albert Baro en exclusiva con G7

Albert Baro en exclusiva con G7

Una tarde cualquiera, luego de terminar de grabar sus escenas para “Argentina, tierra de amor y venganza”, conocimos a este joven español que brilla en la pantalla del 13. En sus gestos aún se percibe la calma de un niño que se crió en un pueblito con muy pocos habitantes. En sus palabras se escucha la humildad de alguien que siempre supo lo que quiso y se formó pisando las tablas. Sus expresiones dejan ver la pasión que siente por lo que hace, una pasión que heredó y que fue pasando de generación en generación en su hogar.

¿Cómo arrancó tu carrera artística?
Profesionalmente, lo que se entiende con tener un contrato y empezar a trabajar, empecé con 11 años.

La mitad de tu vida…
Sí, voy a cumplir 23 el 29 de abril. Yo empecé desde muy chiquitito, a los 3 años. Mi familia siempre ha sido muy aficionada al mundo del teatro, pero a nivel amateur. Mi padre hacía teatro en el pueblo, mi abuelo y mi bisabuelo.

¿Eran actores también?
Eran aficionados, son carpinteros.

¿Estudiaban teatro?
No, no estudiaban. Yo soy de un pueblo muy pequeñito ubicado a como a una hora o un poco menos de Barcelona.

¿Cómo se llama el pueblo?
Sant Esteve de Palautordera. Es un pueblo muy pequeño, ahora son 2200 habitantes, pero anteriormente eran nada, no había ni escuelas de teatro ni nada, era todo desde un sentimiento, sí había escuelas de danza y movidas culturales y artísticas, pero no había un profesor. Crearon un grupo de teatro en el pueblo, lo creó mi familia, y desde entonces iban haciendo obras y cosas. A los tres años mi padre me hizo subir al escenario. Yo no soy consciente de eso, pero siento que todo esto me ha venido de mi familia, de la parte de mi padre y del hecho de vivirlo todo desde muy cerca, muy natural y muy familiar.

¿Sigue tu familia en el pueblo?
Siguen en el pueblo. Siguen metidos en el teatro y de vez en cuando organizan obras de teatro y encuentros, pero todo desde una cosa muy aficionada y muy amateur. Yo empecé a los 3 años y no paré, iba haciendo obras de teatro ahí en el pueblo. Se hizo un evento solidario donde venían varias organizaciones y grupos de pueblos de alrededor, era un espectáculo general solidario pero dentro del espectáculo había distintas obras pequeñitas. En el público había un director que trabajaba en la televisión de Cataluña, que justo vivía en mi pueblo. Cuando terminó la obra me vino a buscar, yo tenía 8 o 9 años, recuerdo que estaba jugando con mis amigos en las butacas y me preguntó quiénes eran mis padres. Cuando llegamos a casa mis padres me dijeron que se había presentado, que era un director, que había visto algo especial en mí y que le había captado la atención y les animaba a que me presentase en algún casting en la tv de Cataluña. Ahí fue donde hice mi primer casting y desde entonces me iban llamando distintos directores de casting y luego entré en una serie diaria en Cataluña que se llamaba El cor de la ciutat, ahí tenía 10 u 11 años. Desde ese entonces he ido empalmando una cosa con la otra. Es una suerte que no sé de dónde viene, que me hayan dado esa oportunidad y me haya visto el director haciendo algo en el teatro muy desde el sentimiento y cómo yo lo estaba viviendo en el momento, y ahora estoy aquí.

¿Cómo llevabas ese costado de niño con la parte profesional? ¿Qué cambió en tu vida en ese momento?
Tenía mucha suerte porque mi familia me apoyó mucho desde el primer momento, es una familia que le gustaba todo este mundo y el apoyo estaba. Yo con 11 años, hasta los 18 que terminé los estudios, todo trabajo que me venía lo compaginaba con los estudios, eso sí fue un tema de organización para poderlo llevar bien. Mis padres me marcaban que les parecía bien que aprovechara las salidas a la ciudad, pero sin perder el ritmo en los estudios, porque había controles desde las producciones de que el actor al ser menor de edad siga estudiando. Yo estaba muy motivado en todo para poder hacer todo, sobre todo, lo que me gustaba en aquel momento que era la interpretación. Paralelamente tenía extra escolares, hacía balonmano, natación, música, tenía todas las tardes ocupadas. Seguía viviendo en el pueblo con mi familia, me veía con los amigos en los extra escolares, mi vida realmente no cambió a nivel rutina, pero sí a nivel de organización. Con 11 o 12 años tenía que ser consciente de mi día a día, mi organización, de un compromiso diario y responsabilidad, que con esa edad quizás no tienes. En mi pueblo la gente sale, va a jugar, sale a pasear en el bosque o a jugar a la pelota y yo ya estaba más focalizado en reservarme esos momentos para estudiar o porque tenía que ir a Barcelona a trabajar, no podía ir a entrenar porque tenía rodaje, mi vida cambió en ese sentido.

¿En qué momento sentiste que tu carrera pasaba a ser popular? Nosotros acá te conocimos en Merlí, que fue un fenómeno que trascendió España y llegó a un montón de lugares. Antes de ese furor, ¿vos ya habías participado en series y te pasaba que te reconocían o trascendía la pantalla?
Yo no lo veo como algo popular, quizás de repente Merlí puede pegar mucho y la gente puede hablar mucho de esto y puede parecer popular, pero después de un año sin estar en emisión y ya desaparece.

¿Pensas eso?
Yo creo que sí. Es como una burbuja todo esto y creo que no hay que fijarse en esas cosas porque es un momento en concreto y cuando eso termina, hay que tener claro que las cosas empiezan y terminan, esto también termina. Merlí fue como un choque para mí porque dejas de ser alguien desconocido. En Cataluña funcionó muy bien y la gente por la calle te paraba y decía cosas, mandaba mensajes, después se vendió a Netflix y creció muchísimo más. Cuando estaba en emisión la gente por la calle seguro te decía algo y cuando llevabas dos meses sin emisión la gente se había olvidado de ti, eso es así.

¿Cómo te llegó la propuesta para venirte y ser parte de esto?
Me llegó a raíz del proyecto de Merlí. Suar vio la serie, le gustó mi trabajo y coincidió que necesitaban un personaje español para contar esta historia y se pusieron en contacto conmigo. Yo tengo la suerte de que tuve una representante en España, que es Ruth Franco, y una representante en Argentina, que es Paula Aisenberg, y a partir de estos dos contactos se pudo negociar y fue un vínculo para que todo fuese bien y llegar al proyecto.

¿Tenías conocimiento de lo que se hace acá a nivel actuación o referentes argentinos? Pasa mucho a la inversa de actores que se van a España a hacer teatro o series incluso.
Últimamente se están haciendo muchas coproducciones de España y Argentina y hacía mucho tiempo que mi representante de España me estaba comentando esto y de que Argentina era un sitio donde probar. No conocía Argentina y fue por todo lo que estaba pasando en redes sociales con Merlí que dije quizás se puede ver qué puede pasar si venía. El cine que se hace aquí me encanta.

¿Tenes algún referente?
Vi Relatos salvajes, El ciudadano ilustre. Creo que hay un tema de formato, del tono de las películas, las puestas en escena, una cosa muy climática que se hace muy bien acá y ayuda de una forma positiva a la hora de narrar las historias.

¿Y en tele?
En tele no había visto nada.

Ahora que estás y formas parte ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Qué tan distinto es hacer una tira en Argentina con actores y equipo argentino?
Muy bien. No se puede comparar con el proyecto de Merlí porque el formato es distinto. A nivel de organización es un poco distinto en el hecho de pasar planes de rodaje. A nosotros nos dicen cuándo se tiene que rodar, lo que se tiene que rodar en una jornada nos lo dicen el día anterior, cosa que a nivel de prepararte y de estudio es más ajustado, más improvisado o más rápido todo. Ahí al menos te dejaban una semana, los viernes nos pasaban todo el plan de la semana siguiente y tenías un fin de semana para prepararte un poco. Los primeros días me costó un poco a nivel de adaptación porque me encontré con esto y era la intensidad brutal. Nunca había tenido un protagónico, eso hay que tenerlo en cuenta.

¿Es tu primer protagónico?
Sí. Yo era muy consciente de esto y sabía que no venía a Argentina de vacaciones, eso está claro. Hay que trabajar mucho, estar comprometido y llegar al máximo. Fue todo un tema de adaptación y de hablar mucho con la gente de producción, con los directores.

Para que te tengan paciencia.
Sí y de cómo me sentía. Me cuidaron muy bien y había un equipo que estaba detrás de esto que me tenían en cuenta. Mis compañeros muy bien, me mandaban mensajes al principio de cualquier cosa que necesitaba, me veían que no paraba de rodar y me ofrecían ayuda si necesitaba pasar letra o con algo, muy bien.

Sobre la serie en sí ¿Cómo la estás viviendo? ¿Cómo fue preparar el personaje? Además de protagonista es un personaje con muchas facetas interesantes para contar y mostrar.
Leyendo mucho los guiones, entendiendo el personaje por dónde pasaba y luego hablando mucho con los directores, qué es lo que querían, cómo querían enfocar el personaje, hablando con Suar y Diego Carabelli, los productores, y a partir de ahí crear un poco el personaje. No tuve mucho tiempo de preparación y de ponerme a crear, es muy rápido todo.

¿Te dan libertad?
Sí. Se está rodando tanto y hay tantos capítulos que te da mucha libertad de probar y ver si funciona, te da esa cosa de oportunidad y conocerte como actor, se aprende mucho en una tira diaria. Necesitas agilidad, resolver todo muy rápido y eso te da fuerza y herramientas para en otro proyecto tener eso y poder jugarlas con más tranquilidad. Está muy bien hacer una tira diaria aunque sea una vez en la vida por eso, es como un entrenamiento brutal también a la hora de estudiar guiones o la memoria, todo. Respecto a cómo preparé el personaje, al ser todo de época había que tenerlo en cuenta, lo hablamos mucho con los directores. Desde el inicio me dijeron que mi historia junto a la de Delfina era de amor, se tenía que ver la pasión y la intensidad pero dentro de una cosa relajada porque somos dos jóvenes revolucionarios y queremos cambiar las cosas. Encontramos el equilibrio, teniendo en cuenta todo lo gestual, los movimientos, valorarlo todo mucho pero sin darle tanta importancia. Se está jugando desde ahí, una cosa relajada pero dentro de la época. También vi una serie española que se hizo Tiempos de guerra y hablé mucho con mi familia, mi abuela, mis padres de todo lo que pasó en España, en Cataluña y cómo se vivía en esa época.

¿Cómo te imaginas que va a seguir tu carrera después de este paso por Argentina o que te gustaría probar o hacer?
Para mí el teatro es la base de todo porque he nacido en el teatro y vengo de ahí, es la raíz de todo y de mi carrera.

¿Te gustaría ir por ahí?
Me encantaría hacer teatro, hace unos años que no piso un escenario. Estuve haciendo tres obras de teatro en Barcelona, tuve muy buenas experiencias y me encantaría volver con alguna obra. También me encantaría hacer cine, hace unos años que no tengo la oportunidad de hacerlo. No sé, ojalá me surgiera una oportunidad cinematográfica y combinar mi carrera en España-Argentina, en coproducciones.

Te sentís cómodo acá.
Me siento muy cómodo, muy bien, me veo aquí un tiempo. Espero retos nuevos, cosas nuevas, nuevos desafíos. El hecho de venir a Argentina fue salir de mi zona de confort, de lo que es mi país. Yo pasé del pueblo a Barcelona, de Barcelona a Madrid el año pasado y ahora me surgió esta oportunidad. Mi madre siempre dice “Albert todo lo que haces o lo que te sale es todo nuevo, no hay nada que haya repetido y lo próximo ¿qué será?”. Mis padres a veces sufren en plan de broma, con risas y bien, pero dicen ya no sé qué nos puede esperar. Eso es lo que me gusta de este mundo, que es muy cambiante y te da muchas oportunidades, conocer mucha gente distinta en ese trayecto, conocer lugares. Es un lujo estar aquí en este país trabajando, conociendo gente y el país.


Texto: Rocío Bravo
Fotos: Flor Cisneros
Make up: Solange para Perkes Gandini Studio
Studio Chas Park
Retoque: Brulé Studio
Estilismo: Shei Szulanski
Asistente de estilismo: Milagros Sanguinetti
Agradecimientos: Garçon García, Bowen, Walkin Berlin, Ay Not Dead,  ZorzalDelvaga

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