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07/12/2017

Tremor. Desafiar las fórmulas

La banda de folcklore digital que viene siguiendo su instinto hace más de 10 años, sin componer para el mainstream y hasta su creador se sonríe de ser “anti-hit”; ser auténtico antes que artificialmente popular. Leo Martinelli, la necesidad de hacer música ante todo. Junto con Camilo Carabajal y Gerardo Farez, fueron los primeros freaks del sello Zizek, saliendo a tocar con bombos, charangos y sintetizadores cuando el resto hacía mixtapes de cumbia. Este power trío acaba de lanzar su último EP “Ave Reina Mora” y Leo nos cuenta cuál es la esencia del disco, y cómo ve la escena musical.

Tremor

Tremor

El proyecto surgió por el año 2000, cuando era una novedad fusionar folcklore con sintetizadores. Leo Martinelli, su fundador, es un curioso, inquieto, con la necesidad de resolver esos acertijos que te producen incomodidad, y de enfrentar los propios prejuicios para hacerlos canción. “Si hoy a un chico le tengo que decir algo le diría explota todo lo que sos diferente, eso llevalo al límite, ahí es donde está lo atractivo para los que consumimos cosas artísticas”.

Tremor comenzó como solista. Yendo a las raíces del proyecto ¿Cómo y cuándo nace el músico en Leo?

Me di cuenta que me quería dedicar a la música a los 18 años, cuando ya tocaba la batería y la guitarra. De chico escuchaba vinilos, había un montón de discos en mi casa, mis viejos tenían un amplio gusto musical. Mi primera pasión viene por el ritmo, siempre estaba golpeando algo. Entonces a mis quince años cuando tuve mi primer bateria, ya tenía un coordinación; es mi primer amor. Hasta que un día vi un concierto de Cerati donde el tipo tocaba con máquinas, y pensé “eso es lo que yo necesito”, no tanto por la electrónica sino por la independencia. Y ahí cambié mis instrumentos por un secuencer y un sintetizador, y luego me compré un sampler.

Y en ese momento ¿Pensaste en vivir de la música?

Para mi la música siempre fue algo terapeútico, un placer, una necesidad, pero tardé en hacer el click de tomarlo como profesional.
Estudié con Marcelo Katz que fue un personaje “habilitante” en mi vida, como que yo me sentía un outsider, por no formar parte de un género concreto, y él me dió como esa palmadita para ser yo. También descubrí que uno cuando se está formando se aflige si no encaja, dentro de una etiqueta, de un rubro, y en realidad me di cuenta que es exactamente al revés, hay que laburar donde vos te diferencias, algo distinto para ofrecer. El camino del distinto es más lento, pero a mi criterio es más duradero y trae mas redito. Está lleno de gente que hace lo mismo.

Del “outsider” surgió Tremor en el 2000, luego se sumaron Gerardo y Camilo ¿Cómo es el proceso compositivo?

Yo soy el compositor principal. Lo que fue pasando es que a medida que se sumaron los chicos, eso se hizo sentir cada vez más, y hay temas en los que ellos aportan ideas, y hay otros casos que, como ya los conozco, lo que va surgiendo es como un traje a medida. Estamos laburando más colaborativamente que nunca.
Yo empecé solo, muy caliente de hacer lo que quería hacer, pero después con los años tambien te aburrís de tus lugares comunes, y trabajar con gente se ha vuelto enriquecedor.

El alma de Tremor es un rescate de género, como de conservación de patrimonio cultural ¿Lo sentís así?

Si totalmente… Salió la idea de cosas que me gustaban y resultaban incompatibles, en un contexto del año 2000. Al principio música andina, que yo estaba super enamorado, y en un momento me hizo click por la parte mística, es una música que tiene una función social y pude conectar con ese aspecto super poderoso. Yo veía que la música en nuestro país, miraba mucho hacia afuera, y pensé ” hay que mirar para adentro, acá también tenemos música muy rica”. También viajar por el interior del país, me ayudó a entenderlo más profundamente. me parece que para que un estilo sobreviva y no se muera hay que apropiarse de eso, no son piezas intocables de museo, ni tampoco hay que revestirlo, pero si permitirse aportar algo nuevo.

Estuvieron cuatro años sin sacar nuevo material ¿Qué escuchamos en este último Ave Reina Mora?

Este es un EP bastante atípico. todos los discos siempre salieron de conceptos fuertes, muy claros, como de acertijos resueltos, a partir de inquietudes. Acá lo conceptual está por fuera. Este disco se da en un momento muy especial, tanto Camilo como yo fuimos padres casi al mismo tiempo, con lo cual este disco es el más emocional, no hay un planteo fuerte, sino que fue música que nos salió agarrado de todas las emociones que tiene que ver con esta etapa nueva. El arte de tapa también tiene que ver con eso, el nido, el ser humano desnudo, el anidar.

Y hay hasta una canción de cuna…

En este periodo salió mucho material que surgió a partir de estar rodeados de instrumentos de juguetes. Nunca tuvimos letras en nuestros discos, e irónicamente aparecieron textos y letras por todos lados y entre ellas, entre casa, salió una especie de canción de cuna, un huayno (un composición tipo carnavalito) y me salió hasta con letra. Fue un proceso
espontáneo.

El EP (Extended Play) es un formato más corto. En la fugacidad en la que vivimos, un disco con 15 temas es más difícil escucharlo de principio a fin ¿Ave Reina tiene que ver con esto, o es intuitivo el momento de terminarlo?

Cuando era chico para comprarme un disco tenía que juntar la plata, esperar mucho hasta poder comprar otro, entonces ese disco lo gastaba y si no me gustaba me tenía que gustar . Hoy por hoy es tanto lo que tenés, que no hay paciencia para escuchar un disco entero, los formatos son ágiles. Si bien amo los discos físicos, yo creo que esto es una oportunidad, para no exigirse tener que tener una cierta cantidad de temas para sacar algo.
Y terminar un disco es subjetivo. Yo trato de encontrar una coherencia en el material.
Ave reina es la música más dulce, más sensible que hicimos, me pareció que estaba bueno hacer lo que sentíamos pero tampoco quería ser empalagoso, no hacer diez temas así. Los temas que elegimos tenían como una personalidad muy marcada.

A la hora de pensar en un próximo disco ¿Tienen en cuenta que se consume también en el exterior? ¿Hay límites al momento de componer?

Pensamos en el afuera recién al final, cuando ya está todo grabado, pero no se hace la música pensando en el oyente. Y este disco menos que ningún otro. La realidad es que hemos sido cero especulativos, de hecho si hubiéramos sido nos hubiera ido mucho mejor. Yo prefiero eso, digamos, yo hago esto porque lo necesito, a lo que le gusta bien, estamos agradecidos, pero no puedo hacer otra cosa, es más fuerte que yo. Y por suerte es algo que compartimos los tres. A mi me encanta que sea así, tenemos mucha libertad. De todas maneras, el grupo tiene más de diez años de trayectoria, nos va bien de esta manera que es nuestro camino. Puede gustar o no, pero es auténtico.

Leí en algún sitio, que te preocupa el declive de la escena musical, amistosamente hablando, vivimos un momento de bastardización en la música. ¿Qué opinas sobre esto?

Cuando esto empezó, yo decía sampler y electrónica y me decían que era un grasa, y pasamos a un presente donde hay una reproducción de temas que tiene charangos con diley por todos lados, donde es un standard, donde de ser un germen con un margen de experimentación y búsqueda, a ser algo que a veces es demasiado amable, no molesta y es una música de fondo. Eso me daría pena. Para mi el arte tiene que incomodar un poquito, tiene que desafiarte, es lo que me gusta cuando yo lo consumo. Si yo veo una película donde yo adivino todo, sé que mayordomo es el culpable, y el bueno ganó, no me emocionó, no me quedó nada.
Lo que pasa con los géneros que se ponen de moda es que se vuelven fórmulas, y lamentablemente para el que lo consume más livianamente, que no es melómano, es más difícil distinguir algo que está hecho especulativamente o que está hecho con búsqueda, artesanalmente. Eso para mi es la bastardización, cuando algo se vuelve una mueca, un eco. Por eso creo que lo que uno puede aportar es ser intransigente, ser outsider. Y por suerte hay gente que sigue haciendo cosas hermosas.

Si bien ustedes graban con el sello Zizek Records, me hablas de ser outsider, y de estar por fuera ¿Cómo ves el presente del músico independiente?

Yo creo que hay muchísimas oportunidades. Dejando de lado que sabemos que el mundo está pasando un momento difícil, creo que es un momento donde hay un montón de herramientas.Hoy todo está en internet, en ese sentido es un momento muy poderoso. En nuestro país yo siento que empiezan a haber propuestas nuevas, interesantes, buena calidad. Hay nuevos formatos, se puede grabar un disco entero en tu casa. Veo infinitas posibilidades, millones de cosas. Lo que nos tenemos que sacar es el chip de no sigas al rebaño.

¿Próximos proyectos?

Se viene un nuevo disco para el 2018, un long play en términos de la vieja industria, pero no está concretada la fecha de lanzamiento al día de hoy.


Fotos: Fabricio Obljubek

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