:: PERSONAJES
27/08/2018

Tito Loizeau. Rebelarse a los prototipos.

Tito Loizeau es un emprendedor innato. Los desafíos y la sed de descubrimientos son la nafta de su día ¿Su motor? Las cosas simples: un partido de tenis, un momento en familia o ir al cine. Este no es el mismo Tito que hace 10 años, aquel que atendía cinco llamados al mismo tiempo y su prioridad eran los negocios ¿Para qué? Esa es una de las preguntas que se hace en su libro “Emprender hasta los 90”, donde plantea un nuevo paradigma: trabajar menos horas diarias, darle lugar a los placeres en la rutina y así llevar una vida sin stress y siendo feliz durante muchos más años. El libro dispara al prototipo de hombre exitoso que la sociedad y el sistema imponen. Sin tabúes, a puño y letra de alguien que fracasó y volvió a levantarse cuantas veces fue necesario. ¿Qué es fracasar? ¿Qué es ser exitoso? ¿Cuánto más necesito para ser feliz? Las respuestas las tiene el autor.

Tito Loizeau, autor del libro “Emprender hasta los 90”

Tito Loizeau, autor del libro “Emprender hasta los 90”

Tito fue el creador del primer Barbie Store en el mundo. Fundó decenas de proyectos, entre ellos, Promored, Cienpies Contenidos, Caramba! su agencia de marketing digital, son algunos de sus negocios ¿Cómo? Con espíritu emprendedor y organizando la agenda según sus hobbys. Hace diez años, la respuesta habría sido “trabajando 10 horas diarias”, llevando una vida donde el stress y las presiones eran naturalizadas. Un día su cuerpo le dio una señal y tras media parálisis se dio cuenta que algo mal estaba haciendo. Su filosofía era más trabajo para tener más, pero ¿Más qué? La respuesta fue inmediata, y aceptó esta señal como un reto de la vida. Su espíritu emprendedor ahora debía ordenar las prioridades y virar su rumbo. Trabaja cuatros horas por día ordenando su agenda laboral en función de lo que lo hace feliz; sus ingresos son los mismos “nada cambió” asegura. Todo eso que creemos imposible, él lo logró y cuenta cómo en su libro.

¿Qué te impulsa? Qué te mueve?

En cada etapa de mi vida me fueron moviendo cosas distintas. No me mueve lo mismo hoy que lo que me movía hace quince años. Me mueven mucho los desafíos y me aburre después el día a día de las cosas. Cuando me plantean “¿Por qué abriste tantas cosas?” Tan eclécticas, cosas que no tienen nada que ver una con la otra, es porque siempre es un desafío hacer cosas nuevas y aprender un proceso siempre me encanta, aunque es carísimo hacer cosas que no sabes. El proceso de aprender haciendo siempre me gustó mucho, más que ir a aprender a un lugar y después implementar. Me gusta la prueba y error, es como tirarse de un paracaídas.
A medida que pasaba la vida me movían cosas distintas dentro de cada desafío, por eso cambié tanto de rubro.

¿Qué tiene que tener un buen emprendedor? En cuanto a aspectos positivos

Todos podemos emprender, pero no todos somos aptos para emprender.
Primero ser una persona muy curiosa, segundo querer cambiar el status quo de las cosas. Ser una persona extrovertida, porque tiene que ver mucho con la actitud y el querer llevarte por delante todo.Tiene que ser una persona empática, porque estás constantemente con gente, clientes, empleados y sin empatía es difícil. Y por último tenés que ser un convencedor serial. Los emprendedores nos la pasamos convenciendo; a la familia, a los amigos, a clientes. Es una práctica que en un momento te sale natural. Estas son las condiciones de tener un sentido emprendedor. Por supuesto tener un sentido de la resiliencia altísima, porque hay muchas chances de que te vaya mal, y eso hace tu día a día angustiante. A veces parece que el mundo está confabulado contra vos.
No necesariamente un emprendedor exitoso tiene todo eso, como el caso de Steve Jobs, pero a lo que voy es que con estas cualidades tenés más chances.

Y ante el fracaso ¿Qué te hace ser buen emprendedor?

En mi caso yo tuve muchos fracasos, aunque es una palabra dura. Tuve compañías que no funcionaron como yo esperaba. La primera vez que fracasé fue de muy de chico y perdí todo lo que tenía. Ahí me di cuenta que los fracasos no te matan, entonces como no te matan perdí el miedo a fracasar desde muy jóven.
Si fracasas no pasa nada, el rollo es más de uno mismo por la sociedad. Te dicen “la sociedad castiga a los que fracasan”. Es una mentira porque la gente está tan preocupada en si misma que no está preocupada en el otro. La gente sigue con su vida ¿Qué le cambia mi fracaso o no? Osea, no pasa nada con fracasar. Lo que tenes que hacer es aprender de qué te equivocaste para no volver a hacerlo.

¿Cómo ves a los emprendedores argentinos hoy en día?

Argentina es un país que siempre se caracterizó por tener emprendedores muy creativos. Creo que el entorno te obliga a ser creativo. Este es un país muy difícil y para emprender más porque todo está confabulado para que no puedas: las leyes laborales, leyes impositivas. Si vos fracasas vas a la quiebra y hasta podes ir preso, es una locura. Por eso nadie quiere ser emprendedor. Estamos en un país donde por cuestiones macroeconómicas y sociales, es muy difícil emprender y eso hace que increíblemente haya muy buenos emprendedores que se destacan en el mundo, es una característica argentina.

Socialmente somos un desastre pero tenemos muchas personas que se destacan en el mundo, en la creatividad, a nivel publicitario.
Cuando no te ayuda el sistema, hace que mucha más gente que duda de emprender no lo haga, y terminan entrando los que realmente tienen vocación por emprender.
Después hay otro grupo que no les queda otra alternativa que emprender, porque el propio sistema los echó. No pueden trabajar en una corporación, tienen 50 años y tienen que emprender: abren una franquicia, son consultores.

Hablemos sobre el libro ¿ A qué haces referencia con “trabajar toda la vida”?

Es un poco el centro del libro.Tiene que ver con este cambio de paradigma que uno tiene que es generalmente el que tenemos todos: terminar la facultad, ponerte a trabajar y romperte el alma trabajando, ser exitoso, jubilarte vendiendo tu empresa y empezar a disfrutar todo lo que no disfrutaste 40 años. Cuando arranqué a trabajar estaba seteado de esa manera. Y un día me encontré con una situación distinta. Tuve que hacer un cambio muy grande a los 40 años y comencé a rearmar mi vida a partir de un razonamiento que es al que hago referencia: prefiero pensar que tengo 50 años por delante, trabajar hasta los 90, pero tomándomelo tranquilo porque ya no me interesa ser exitoso rápido.
Antes vivía apurado y eso me generaba una angustia muy grande. Le pasa a muchos emprendedores, la angustia de tener que ser exitoso porque ven muchos casos de exitosos jóvenes. Y es uno solo el que se deja llevar por eso.
Mi sugerencia en el libro apunta a eso, a tener un equilibrio en tu vida, no juntar horas y horas de trabajo para después relajarte, porque no está bueno ni trabajar tanto ahora ni que te retires después. Lo bueno son los retiros parciales de acá hasta los 90 años, pero que lo mezcles con trabajo.

¿Por qué surgió este razonamiento?

Todo surgió por un cambio en mi vida personal, por un lado vi a mi papá seguir este paradigma. Él vendió su compañía a los 65 años para recién ahí disfrutar y finalmente se murió a los 70. Y por otro, yo tenía una compañía muy grande, con 500 empleados, oficinas en 10 países y una mañana a los 40 años me levanté con la mitad de la cara paralizada y ahí me di cuenta que no estaba haciendo las cosas bien.
Básicamente el paradigma de hacer mucha plata y retirarnos, no va. Tenía que cambiar las cosas. En vez de trabajar 10 o 12 horas diarias hasta los 65 años y después no trabajar, lo mejor puede ser trabajar 4 o 5 horas hasta los 90 años, así voy a tener una razón para levantarme todos los días. En ese momento me estaba perdiendo un montón de cosas por estar trabajando, necesitaba cambiar porque sabía que lo que estaba haciendo estaba mal.

A partir de cambiar mi estilo de vida, de trabajar menos horas y que me vaya mejor, porque me di cuenta que así soy más eficiente, me pregunté ¿Cuánto más feliz soy?¿Cuánto mejor me va? Y me di cuenta que estaba bueno para hacer algo. Primero surgió una charla TED, que se llama como el libro, y dado el éxito mucha gente me escribía alentandome a que haga un libro y así surgió.

Emprender hasta los 90

¿Crees que somos una sociedad lista para emprender hasta los 90?

Emprender hasta los 90 no es para todo el mundo. En primer lugar para emprender hasta los 90 tenes que emprender. No puedo decir “trabajá hasta los 90”, porque no es lo mismo hablarle sobre esto a alguien que trabaja en una fábrica. Aunque es muy probable que esta persona que trabaja en la fábrica, cuando se retire a los 65 algo va a tener que hacer.
Creo que no estamos preparados, por eso el libro viene a romper con ese status-quo y como todo cambio de estructura es muy resistido. Lo que yo propongo es buscate algo para pasarla bien. Para el tipo que está en la fábrica laburando 10 horas, el libro si está lejos, pero en el medio de él y yo hay un montón de gente que el libro los puede ayudar a ver de que hay otra forma. Es un cambio del chip de cada uno.

¿Podés llevar a la práctica la filosofía que propones en el libro?

Si, trabajo muy pocas horas. Mi día hoy arrancó a las 12 del mediodía. A las 9 voy a jugar al tenis. A las 12 tuve un call. Después almorcé y siendo las 3 de la tarde, trabajé una hora en lo que va del día, y si esta entrevista la tomo como trabajo, van tres.
Hay semanas que tengo presentación y tengo que trabajar 10 horas. Pero tengo claro que es una situación circunstancial. Antes mi filosofía de vida era trabajar 15 horas todos los días y los sábados seguía maquinando. Mi vida cambió mucho.
Reconozco que uno lo puede hacer cuando tiene cierta tranquilidad. En el libro encaro el tema de si el dinero te da felicidad o no, es naif decir que no te da felicidad.
Si vos no podes pagar la luz ni la comida a fin de mes sos absolutamente infeliz. Hay una realidad y es que necesitas plata para ser feliz, la cuestión es cuánta plata. Ese era mi desafío: ¿Cuánta plata necesito para ser feliz?
Tener lancha o no, no me hace mucho más feliz, sin embargo el esfuerzo que significa cubrir esos gastos no se repara con felicidad. Ahí me di cuenta que soy mucho más feliz con cosas más simples. Jugando al tenis, saliendo a comer con mis amigos, yendo al cine. Antes no creía que era eso la felicidad. Creía que era buscar y acumular. Eso me permitió tener una tranquilidad mental que si me permite trabajar 4 horas.
La gente suele contestar “no tengo tiempo”, cuando hablamos de placeres. Pero el problema es que uno arma la agenda alrevés. Yo ponía en mi agenda primero los clientes y “donde tengo tiempo” a mis hijos. Ahora la armo a la inversa. De 9 a 11 tenis, de 12 a 2 almorzar, y los tiempos libres son para los clientes. Te aseguro que las cosas funcionan igual, no cambió nada. Facturo lo mismo que antes, pero cambié mis prioridades. Cuando vos cambias tus prioridades, sólo se acomoda todo.

Contame como surgió abrir el primer Barbie Store del mundo.

Fue cuando tenía mi empresa Promored, Mattel era cliente nuestra, y un día me llaman para hacer la Casa Barbie en Unicenter. Hicimos una casa de Barbie en grande. Lo anecdótico es que la idea se me ocurrió a partir de Andrea Frigerio. Ella fue con su hija de 7 años y en un momento la hija le pide del placard “de Barbie” una prenda y la prenda era de Falabella. Andrea me la pide y le dije que la conseguía en Falabella, pero ella me dijo algo cierto y es que no era lo mismo que la prenda salga de la casa de Barbie, lo cual tenía mucha lógica. Ahí me di cuenta que había una conexión muy grande entre las hijas, las madres y Barbie: son dos generaciones que comparten una misma muñeca, que no se da fácilmente. Entonces se me ocurrió que el formato sea que las madres se sientan nenas y las nenas grandes. El concepto era que la nena se sienta la estrella. Obviamente Mattel me dijo no rotundo “esto no existe en el mundo ¿Por qué lo vamos a hacer en Argentina?”. Por izquierda me contacté con Mattel Internacional, les encantó la idea y así se abrió el primero Barbie Store del mundo acá. Me acuerdo que les dije a mis socios que tenía el OK de Mattel y ni siquiera había hablado. Cuando conseguí la plata fui y hablé con la marca.

Sos muy perseverante…

Creo que la palabra es resiliente. Soy curioso, no me gusta quedarme mucho en la situación en que estoy, siento que me oxido. Antes trabajaba por pitches y a pesar de vivir estresado y bajo presiones, eso tenía un desafío para mi. Hoy en día trabajo por fees, entonces siento tranquilidad pero al mismo tiempo un terror de oxidarme. Me gusta el desafío, no quedarme quieto.


Fotos: Agustina Angel

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