:: PERSONAJES
13/07/2017

Mariano Martínez. Un tipo con calle

“Mi infancia me curtió de alguna manera, son vivencias que me tocaron y hoy en día hacen lo que soy”. Un tipo de barrio que supo siempre salir adelante pese a las circunstancias de la vida. Lo vimos llegar con los brazos llenos de bolsas y casi como una contradicción insistía en estar pasando por el momento de más liviandad. Genuino, simple y relajado nos recuerda que el pasado forma parte de lo que somos y lo que podemos ser.

Mariano Martínez

Mariano Martínez

¿Cómo eras de chico?
Me gustaba mucho estar en la calle. Era muy callejero. Tenía una libertad muy grande, demasiado, te diría. Que hoy la veo en comparación a la que tienen mis hijos y es nada que ver. Por ejemplo, el otro día fui con ellos al cine y mi hija de 7 años me pidió para ir al baño (estando dentro de un complejo) y aunque ella es súper adulta por la edad que tiene me daba miedo dejarla ir sola, y yo a los 7 años ya andaba en colectivo solo, otra vivencia, otro momento.
Más allá de la época yo estaba rodeado de un montón de cosas que eran peligrosas pero tuve suerte y fui consciente que no quería eso para mí. Mis viejos me lo demostraban con el ejemplo, mi mamá me tuvo a sus 16 años y mi viejo tenía 17, por eso también era una relación diferente en comparación con otros padres e hijos.
Mi infancia me curtió de alguna manera, son vivencias que me tocaron y hoy en día hacen lo que soy, igualmente tengo un recuerdo feliz, aunque tuve muchos accidentes. Cuando volví de Soldati a vivir a Avellaneda, ya con 9 años, me chocó un colectivo y esa fue una marca bastante importante, casi pierdo la pierna, estuve internado primero en Fiorito en una habitación comunitaria y mi vieja en una situación heroica me llevó al Garrahan, donde me la salvaron a una semana de perderla. Después comenzó una lucha para volver a caminar.

Después de pasar por esa situación tan traumática, ¿cómo es que llegás a la actuación?
Cuando empecé la secundaria comencé a estudiar en la escuela de Arte de Avellaneda, más allá de ser muy tímido de chiquito me copaba el tema de actuar, me gustaba por ejemplo actuar las obras en el jardín. Era el mas tímido de mis hermanos y cuando volví del accidente a la secundaria, apenas pude caminar mandaba las obras de teatro del colegio y recuerdo que para fin del último año hice Dirty Dancing, a todos les había encantado y yo me decía “está bueno esto”.
Comencé a hacer casting para televisión y publicidad a los 14 años pero no quedaba en ninguno, hasta que en un momento, cuando ya tenía mi energía enfocada hacia otro lado, salió el casting para “La nena”, era multitudinario y estaban buscando alguien que interprete el papel de novio. Cuando llegué había 999 personas porque recuerdo que te daban un número y a mi me tocó el 1.000. Yo estaba renegado y no me imaginaba esperando tanto, entraban en tandas de 20 personas y solo te miraban y preguntaban algunas cosas sin hacerte actuar, mentí un montón y metí más estudios de los que tenía (risas). En esa primera prueba quedé y luego pasé las siguientes. Me acuerdo que por cartas que envió la gente eligieron un posible novio para la protagonista. El productor me preguntaba todos los días si ya me pedían autógrafos y yo todavía viajaba en colectivo, no me conocía nadie. Un día, después de un mes de grabaciones, en la puerta de Canal Nueve me empezaron a esperar centenares de chicas, de la noche a la mañana había un montón de chicas gritando y, en un mes me cambió la vida.

¿Cómo te tomaste ese cambio y qué pensabas en ese momento?
Fue muy loco, era algo que había buscado un montón y pude llegar. A la larga me di cuenta de que pasó porque lo había buscado. Ese último empujón que dieron determinadas personas me sirvió mucho y entendí que me faltaba ese mínimo esfuerzo porque estaba a punto de aflojar y eso me dio la pauta para ir hacia adelante, más allá que ya lo tenía desde aquel accidente, siempre hay un último esfuerzo y siempre se puede un poco más. Además tuve la suerte de tener personas que me alentaron, aunque luego está en uno mismo. Nadie va a hacer nada por uno y nunca hay que bajar los brazos, esto mismo me pasa con la producción, yo quiero producir hace bastante tiempo.

¿Tenés o tenías algún referente?
Cuando era chico y comenzaba a actuar me gustaba Leo Sbaraglia, pero cada uno tiene que tener sus propias metas, sus formas y ser siempre uno en lo que haga. Si admiro a muchas personas. Recuerdo que lo fui a ver a una obra de teatro: “La soledad del campo algodón” con textos muy extensos y yo estaba fascinado pensando lo difícil que eran esos textos, lo esperé a la salida y le pedí un autógrafo, fue al único en toda mi carrera. Como productor admiro a mucha gente aunque tengo mi propio pensamiento sobre qué productor quiero ser.

A la hora de recibir un guión/propuesta, ¿qué es lo que más te importa del personaje?
Se va modificando con la experiencia, pero vuelvo siempre mucho a las bases, que me guste la historia, cuando me fue bien fue porque elegí buenas historias, también tiene mucho que ver con qué quiero contar como persona, por ejemplo “Amar después de amar” lo elegí porque me gusto la historia.

¿Cómo te llegó la propuesta de ADDA?
Termino de hacer Esperanza mía y no tenía ninguna intención de meterme a hacer una novela porque tengo la suerte de poder manejar mis tiempos. Cuando me llega la historia me encantó aunque me sorprendió en un principio y me causó gracia mi propia reacción, veía raro el hacer de padre pero me copó el desafío, además me gustó mucho la historia, lo que contaba en base a la amistad, lo cual me parece importantísimo, lo que pasa con el amor y no saber manejarlo, porque la verdad es que cualquiera se puede enamorar, quizá no comparto la manera en que lo llevaron adelante, pero me gustaba la historia en general, me pareció novedosa por los recursos de pasado y presente, el conflicto de dos familias de amigos era muy fuerte. Lo que me gustó es que luego de una traición los personajes puedan volver a creer en el amor y la confianza, ese mensaje en especial más allá del tinte policial.

¿Qué proyectos profesionales tenés?
Tengo un proyecto teatral que quiero hacer, una hermosa obra inglesa que compré sobre un hecho verídico entre un padre y un hijo, también me ofrecieron hacer una serie de algunos capítulos para una nueva señal, no puedo contar demasiado pero me encanta el papel, la novedad es quien la va a dirigir. También me ofrecieron una película argentina de género terror, el elenco está muy bueno y el director es de una ópera prima, me impresionó mucho la historia.

¿Cómo manejás tu vida privada con las redes sociales?
Instagram es la red social que más me gusta, siempre me gustaron las fotos y tengo fotos guardadas de todos los momentos de mi vida y más aún desde que el mundo está más visual. Es lindo compartir ciertas cosas y no tengo fobia de eso, al contrario, me da orgullo mostrar mis logros, a mis hijo. Además muestro mi cotidianidad, soy un tipo normal que lava los platos, limpia su casa.

¿Hoy a qué le tenes miedo?
Hoy disfruto de lo que tengo, estoy en una etapa de hablar todo, de tener las amistades sinceras que quiero y juntarme con ellos, en mi vida siempre fui limpiando cosas que no me sirven, considero que hoy por hoy tengo que estar liviano. Sé decir que no y lo hago, hoy me siento muy genuino en eso.
La vida es un constante esfuerzo, yo me levanto a las cinco de la mañana a entrenar porque muchas veces estoy once horas grabando y cuando llego a mi casa me tengo que poner a estudiar para el otro día, yo tengo la suerte de hacer lo que me gusta y por eso lo hago con gusto pero me esfuerzo en mi trabajo, si tenés esa posibilidad hay que hacerlo siempre con alegría.


Fotos: Guido Adler
Maquillaje: Solange Perkes

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