:: IúNIGO PRESENTA
01/08/2019

La enamorada. Entre confesiones y relatos pequeños.

Julieta Venegas protagoniza este unipersonal escrito por Santiago Loza y dirigido por Guillermo Cacace que podrá verse a partir del 8 de agosto en el Teatro Picadero.

Iúnigo presenta La enamorada

Iúnigo presenta La enamorada

La enamorada es un espectáculo en el que una mujer frágil e intensa toma la palabra y nos propone un viaje en el que seremos testigos de confesiones y relatos pequeños, pero entrañables en el marco de un cuidado diálogo entre lo musical, lo poético y lo plástico.

Nunca sabremos si lo pudo decir todo. Pero “pudo decir” y este punto de inflexión en su vida marca claramente el abandono de una sumisión a la costumbre, a la inercia. Nuestra protagonista trata de hilar un relato que todo el tiempo se le deshilvana, pero el acontecimiento no está en lo hilvanado. El acontecimiento será poder presentarse frente a otros para operar un ritual ambiguo en el que lo que queda más claro es que muchas cosas han muerto y que tantas muertes han preparado el terreno para también morir en una identidad cuya fecha de vencimiento se ha puesto de manifiesto. Algo muere, algo nace… todo sucede sin estridencias. Se trata de un viaje en el que acompañaremos una intimidad, seremos testigos de confesiones de apariencia pueril y de contundencia existencial para un ser sin certezas, pero con la necesidad de encontrarse con el mundo desde un lugar otro.

Palabras del autor Santiago Loza

Nos contactamos con Julieta Venegas por los misterios de las redes sociales. Tuvimos una reunión con Guillermo Cacace, que había dirigido con maestría El Mar de Noche, junto a la querida productora Romina Chepe.

Hacía frío y estuvimos en un bar con olor a chocolate. Guillermo dijo de probar el texto de La Enamorada junto a Julieta, ir buscando sin una meta fija, sin fechas que apremien, divagar.  Yo escuchaba y creo que pensé, si sólo es este momento, con esta gente que admiro, si todo queda en este momento, será un bello recuerdo.

No fui a los ensayos. Me voy enterando de lejos, como un rumor que traen los vientos. De lejos llegan anhelos, palabras; cada tanto, espío el grupo que tienen en whatsapp, después me olvido. 

Mientras me junté con Julieta a escribir canciones, a aprender de ella. Varias mañanas, tantas como canciones que hicimos. Creo que cada día, cuando me despedía de ella, pensaba, si sólo queda en este momento, si sólo queda en estas canciones preciosas cantadas por Julieta sólo para mis oídos. Si sólo es este ahora, será un bello recuerdo.

Creo haber pensado además, qué pena que nadie más conozca todo esto. Que no sepan de los encuentros secretos de Julieta con Guillermo y sus colaboradores. Qué pena si las canciones permanecen ocultas. Mi parte triste creo que pensó todo eso. Que pena si La Enamorada no sale al encuentro con los demás, los que la esperan, los que pueden escucharla con asombro.

Y un día me cuentan que La enamorada se presenta. Y está el talento sutil y poderoso de Julieta en carne viva. Junto a Guillermo han ido bordando una hora de música y poesía. Se pudieron encontrar y crear sin esperanzas y eso reconforta. Lo hicieron con el placer de los que arriesgan sin temor.

Y ahora La Enamorada se hace voz y cuerpo, presencia frágil e intensa. La enamorada es un alma que desea repartirse. Como si no pudiera con la vida, les pide a los demás fiel compañía.

La enamorada no tiene grandes verdades, ni confidencias importantes. Lo que tiene por decir es tan pequeño y entrañable que podría pasar desapercibido. La Enamorada pide la palabra y, cuando los tímidos se lanzan al lenguaje no pueden detenerse.

La enamorada hizo bien a las y los que fuimos parte. Ahora se reparte. Se abre, se disemina y se va extinguiendo como la canción más dulce y primitiva. Nos lleva lejos y nos devuelve a un lugar cercano e intangible. La enamorada trata de nombrar y en el intento se desarma y se torna leve.

Brindo por Julieta, Chepe, Guillermo, Gabo y demás compañeras y compañeros que en tiempos penumbrosos se reunieron en secreto y construyeron este momento radiante de teatro. Brindo por la gente amorosa que la Enamorada encontrará en su camino. La enamorada está presente y nos pide que no la olvidemos. Si los primeros recuerdos con La Enamorada fueron bellos, los próximos, serán extraordinarios.

Palabras del Director Guillermo Cacace

La enamorada es la oportunidad de volver a Santiago Loza con quien ya compusimos El mar de noche. Me gusta volver a visitar un autor porque es seguir comprendiendo un sistema del “urdir tramas” que tiene unas marcas particulares. Esa comprensión no me invita a repetir lo hecho, sino que me permite descubrir que dicha urdimbre es plataforma que autoriza que cada experiencia se singularice con signos propios. Su dramaturgia da el permiso de dispararse a diferentes juegos poéticos en tanto puesta en escena. Si El mar de noche invitó al ejercicio de lo austero/despojado, La enamorada invita al ejercicio de la concurrencia de múltiples lenguajes (actoral, musical, plástico) pero exige la misma síntesis de lo austero que se impuso a la anterior experiencia con el mismo dramaturgo.

La enamorada, como material, fue pidiendo en sus ensayos apoyar su mundo en la potencia de la intérprete y dada su filiación con la música -cantante y compositora- aparecieron una cantidad de canciones que aportan una digresión en la progresión dramática cuyo efecto abre climas, mundos comprimidos en la primera versión. Dichas canciones fueron compuestas por la intérprete en colaboración de Loza quien participó en las letras expandiendo así su universo poético.

Los ensayos, laboratorio de todo lo que se verá, pidieron también un marco plástico no figurativo. La plástica escénica no remitirá a emplazamientos realistas para una acción dada. La decisión ha sido que el marco escenográfico sea la excusa para entrar en el imaginario del personaje y así, un minucioso trabajo de proyecciones e iluminación colaborará con cierta suerte de inmersión en el interior de quien ha tomado la palabra.

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