:: PERSONAJES
19/05/2018

Fernanda Ribeiz. La literatura infantil llega al cine nacional de la mano de "Natacha".

Esta semana un clásico de la Literatura Infantil Argentina tuvo su estreno en el cine: Natacha. Con más 1.500.000 de ejemplares vendidos en toda Latinoamérica, Fernanda Ribeiz y Eduardo Pinto llevan a la pantalla grande el universo de Natacha, un personaje creado por Luis Pescetti en 1998. La directora habló con G7 para contar cómo fue el proceso, trabajar con niños y sostener el mundo de un personaje creado hace 20 años.

Rodaje de Natacha

Rodaje de Natacha

Contame de vos. ¿A qué te dedicas?
Hace muchos años fui maestra de grado, ahí conocí los libros de Luis Pescetti sobre los que hicimos la peli. Después pasaron los años, dejé la docencia de grado, empecé a estudiar Guión de Cine en la Enerc, hice también años de Imagen y Sonido en la UBA y empecé a trabajar más en el documental; siempre tuve la idea de hacer una ficción sobre Natacha, es un proyecto muy personal. Después de varios años lo conocí a Luis Pescetti en un evento sobre infancia, y ahí le propuse junto a Nicolas, productor de la película, llevar Natacha al cine. Y así juntos arrancamos este proyecto. Tanto Nicolas como yo damos clases en Escuela Da Vinci, él de Producción de Cine y Animación, y yo de Técnicas Narrativas y Dirección. También doy clases en la ORT en Medios, y Nicolas da clases en la UNSAM (Universidad de San Martin).

¿Habias hecho una película antes?

No! Es mi ópera prima.

¿Cómo surgió finalmente la idea de llevar a Natacha al cine?

Cuando daba clases en la escuela primaria, íbamos a la sala de biblioteca, los chicos agarraban Natacha, lo leían y siempre se reían mucho solos, y a mi eso me llamaba la atención porque no es algo muy gestual, y sin embargo lo disfrutaban muchísimo. Así que un verano me lo llevé conmigo, descubrí que yo me reía sola también, entonces me pareció que era genial y se me vino la pregunta “¿Cómo nadie llevó este libro que tiene 1.500.000 de ejemplares vendidos, que es un clásico de la Literatura Argentina y está en todas las escuelas del país, al cine?”. Y ahí empecé con la idea. Surgió como una pregunta en verdad.

¿Es un desafío llevar la temática infantil al Cine Nacional?

Si, no hay mucho para chicos desde nuestro punto de vista, que cuente la historia de nuestros alumnos de la escuela pública, la familia, lo que pasa dentro de la escuela. Acá la problemática de los chicos son problemas que resuelven los chicos, no los chicos resolviendo problemas de adultos, no hay super-poderes, nada fantástico. Natacha sería la hija que todos quisiéramos tener, de abuela encantadora. Eso rescata la película. Hay una frase conocida de Hitchcock que dice “ni con niños ni con animales, hay que filmar”. Y el desafío era un poco eso, porque parece incontrolable. Pero yo creo que los niños no tienen situaciones de caprichos, que hay que saber escucharlos, y por mi parte tengo buen vínculo con ellos así que en verdad, el desafío principal era encontrar a Natacha.

Contame sobre el trabajo en equipo con colegas y alumnos de Escuela Da Vinci

Trabajé junto a Miguel Massenio, Coordinador de la carrera Cine y Animación, quien hizo post-producción de la película. Fernando Primavera también docente de Escuela Da Vinci, y él realizó todas las secuencias de animación que tiene la película al inicio y al final. Y en esa secuencia animada colaboraron alumnos de la escuela.
Con Miguel fue fantástico, él está siempre predispuesto a la organización y es buenísimo para la post-producción. Editamos en Tehuelche, su productora, donde estuvimos con Fernando trabajando las secuencias animadas. A Fernando yo no lo conocía, nos entendimos bárbaro, intercambiamos ideas, le conté lo que me imaginaba sobre la secuencia inicial donde los elementos principales de la película se pudieran ver, porque había voz en off y debíamos acompañarla, así que fuimos tirando entre los dos ideas de todo.

¿Cómo se fusiona el mundo de inocente de Natacha con los niños de hoy? Que son  muchísimo más avanzados o despiertos…

Yo creo que los niños de hoy tienen otro alcance a las tecnologías y hace que tengan acceso a otros universos que nosotros no teníamos, pero también creo que ellos siguen sosteniendo, como algo muy importante, el compartir, eso la infancia todavía lo sostiene y lo busca. Cuando vamos a la plaza y nuestros hijos juegan, ese encuentro en la plaza, sus conversaciones en la escuela también, ahí no es que conversan a través del celular. Me parece que las situaciones de infancia donde hay diálogo, que es lo que muestra la película que son los diálogos de Luis Prescetti, siguen existiendo. Lo que intentamos es rescatar eso pro que es un lugar de la infancia que está bueno.

¿Se ve esta transición reflejada en la enseñanza? Alumnos que traen un conocimiento previo que te sorprenda…

Yo creo que hay un aprendizaje que es generacional, los millenials, todas estas generaciones que crecieron con la tecnología. Pero también creo que el cine tiene un lenguaje audiovisual que tiene años de estudio y eso es lo que hay que aprender y enseñar en la escuela Da Vinci. El lenguaje, la alfabetización audiovisual es lo que hace falta enseñar, no solo grabar o editar un vídeo, todos podemos hacer un stop-motion casero, pero cómo se cuenta con el lenguaje, los planos, porque uno sí y otro no, porque un personaje diseñarlo de una manera y no de otra, cual es la estructura narrativa de la historia, todo eso es aprendizaje y no hay otra que estudiarlo.

Contame sobre el estreno…

Fue hermoso, había muchos niños, mucha familia, estábamos muy contentos. Fue lindo, había risas en la sala, emoción, aplausos. Las canciones de Luis fueron cantadas por los chicos, fue una hermosa proyección y hasta fue el perro a la avant premiere.

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