:: PERSONAJES
09/01/2017

Favio Posca. Sin resistencia

Nacido en Mar del Plata, siente el mar como pocos… Ama curtir la ciudad, pero también los pájaros y el verde para desconectarse. Odia el olor a nafta y, según nos cuenta, tiene oído y olfato de tísico, si cabe el término.

Favio Posca

Favio Posca

¿Cómo eras de chico? ¿Te gustaba actuar?
Creo que actuaba siempre sin darme cuenta. Nunca actué en fiestas del colegio y esas cosas, no me gustaba. Era súper reservado, pero estaba actuando todo el tiempo. Me gustaba la joda y creaba y me deformaba en personajes sin darme cuenta porque era un niño y, como tal, para mí todo era un juego. Cuando me di cuenta de que podía ser mi proyecto de vida y podía dedicarme a esto, lo llevé al estudio. Ahí lo amé.

Hiciste danza también…
Sí, hice danza cuando era adolescente, tomé muchas clases. Ahora, después de tantos años, las amorticé. Cuando era chico realmente no tomaba las clases pensando que era un actor, quería ser un bailarín, el mejor bailarín del momento. Eso me sirvió para aprender. Al no hacerlo desde el lugar de actor, quería elongar y meter cuatro piruetas como si fuera un bailarín que estudiaba desde los 4 años, y eso me llevó a un grado de exigencia muy interesante que hizo que aprendiera mucho y pueda hacer las cosas que hago.
En mis shows no bailo, pero sí me muevo un montón, y sin contracturarme porque tengo la técnica para hacerlo. Y cuando tuve que bailar como ahora, estuvo buenísimo porque pelé una carta que la gente no conocía de mí.

¿Por qué aceptaste participar del Bailando?
Estuve 5 años diciéndoles que no, y esta vez me dieron ganas de hacerlo.
Estaba por volver de Barcelona, me llaman de nuevo y me dicen: “A ver si esta vez aceptás”. Y me ganaron las ganas de bailar, esta vez dije que sí, intuí que iba a estar buenísimo, que tenía ganas de hacerlo. Yo soy así, me rijo por el sentimiento y por lo que vibro.

¿Te sentiste cómodo en un programa tan mediático?
Sí, muy cómodo. El jurado siempre calificó con mucha propiedad, eran críticas de excelencia. O sea, te ponían un 10 y te sabían decir por qué lo hacían, por la energía, por cómo bailaste, bien fundamentado. Me encontré con gente que me respetaba como artista, que valoraba mi trayectoria. Me encantó, y encima entrené un montón.

¿Si te invitaran de nuevo, participarías?
No lo sé. Mirá, te pongo un ejemplo claro: hace siete años hice Capitán Garfio en el teatro con una puesta increíble, con una producción espectacular. El año pasado me llamaron para hacerlo de nuevo en la misma puesta y dije que no. Y vos decís ¿por qué?, si fue buenísima. Justamente por eso, fue tan bueno y tan memorable ese Garfio, que fue un momento único. No me interesan los remakes. Desde esa mirada, es que no sé si volvería al Bailando, es algo que ya hice, que fue un momento. Tiendo a no repetir las cosas y hacer cambios porque pongo mucho. Soy así en el laburo, cuando me comprometo lo hago a full, si es a medias no lo hago. Para mí es algo normal encarar el laburo de esa forma y eso también hace que, a lo mejor, después piense mucho si quiero volver a hacerlo.

¿A la hora de crear a tus personajes en qué te inspiras? ¿Cómo van naciendo todos esos individuos que tenés en tu cabeza?
Pueden nacer al estar escuchando una canción, de alguna frase que me pegue, o al revés, componer un personaje e inventar una canción, y en conjunto con la música ir creándolo, o bien una vez que ya tengo la canción comienzo a pensar de qué puede hablar este personaje, cuál es su vida. Voy componiendo con su pasado, su presente, sus objetivos, son personas…

Pero, ¿sos vos?
Y… En un punto sí, y no. Entiendo el arte, la actuación y la creación como lo que es, sin necesidad de estar pegado a eso. A ver, hago cada personaje sin ser esa persona, soy el artista que los compone. No tengo que ser lo que soy arriba del escenario. Está bueno que la gente haya entendido esto porque antes pensaban que era igual arriba y abajo del escenario, y eso no lo entiendo como arte. Eso es subirse al escenario y hacer más de lo mismo. Lo loco, lo flashero, lo diferente, ahí está el talento, es poder componer y deformarse sin ningún prejuicio, con total libertad, y el talento está en hacer que eso explote y sea creíble, cause risas o lágrimas, lo que sea. Pero después bajarte y ser un tipo diferente a eso, no sé si un tipo normal porque, sinceramente, no sé qué es la normalidad.

¿Y hoy? ¿Quién es Favio Posca?
Favio Posca es básicamente un artista. Al poder crear música, componer y actuar personajes, al poder crear un show entero y tener un sentido estético, trasciende ser solamente actor, ¿no? Un actor tal vez es el que interpreta un personaje. Obviamente soy actor, pero considero que es mucho más amplio mi espectro, me siento un artista.


Fotos: Guido Adler

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