En pleno siglo XXI sigue latente la concientización sobre el uso responsable del videojuego y la actividad profesional de los deportistas electrónicos. Sin embargo, frente a las acciones que varias organizaciones realizan desde sus aportes, gran parte de la sociedad sigue sin comprender de qué se trata este movimiento y cuántos actores se encuentran involucrados para hacer de los Esports un deporte respetable, profesional y saludable.

El uso del videojuego como entretenimiento ha pasado a especializarse en el ámbito competitivo, esto acarrea que muchos jóvenes comiencen a tomarse en serio sus habilidades y entrenen para ser mejores contrincantes. Esta situación se observa por parte de la familia, en donde connota de forma positiva cómo los hijos/as han dejado de usar los videojuegos para evadirse y ahora los perciben como una manera de gestionar sus emociones.

Sin embargo, no todo tiene un buen tinte de color. El entretenimiento, la intriga de estar dentro de una fantástica historia, el avance de las habilidades como jugador, el hecho de conocer nuevas personas e interactuar con ellas, pueden generar que los más chicos pasen largas horas frente a la pantalla. Este hecho ha generado el perjuicio general de que aquellos que juegan videojuegos para divertirse, hasta incluso quienes lo hacen como medio deportivo y profesional, sean sometidos al condicionamiento de ser considerados como personas poco sanas por cuestiones de sedentarismo, gestión del sueño, toxicidad, ansiedad, y ergonomía.

Estos perjuicios que sufren los jugadores al ser etiquetados como personas aisladas, introvertidas, sedentarias y hasta violentas, difícilmente tengan relación y objetividad con la realidad de cómo ellos mismos se perciben. Se han realizado varias investigaciones cuali-cuantitativas que dan como resultado que los jugadores se auto perciben como personas saludables, simpáticas y sociables. Esta autopercepción tiene su justificación en que los videojuegos y su práctica competitiva requieren de comunicación y socialización constante; muchos deportistas electrónicos se hacen amigos y hasta encontraron en los videojuegos el lugar de encuentro para conocer nuevas personas y entablar relaciones de amistad duraderas.

Todo indica que los problemas que se le atañan al uso del videojuego, sobre distintas temáticas que puedan afectar a los jugadores, pueden solucionarse con la gestión profesional de todo el ecosistema que rodea a la experiencia del deportista. El mundo del entretenimiento está compuesto por los jugadores casuales y los profesionales, esto implica que aquellos que usan al videojuego como deporte estén más atentos a estos factores ante aquellos que simplemente consumen videojuegos como entretenimiento.

De esta forma, hemos visto que la gestión de los deportistas electrónicos requiere no solamente las enseñanzas técnicas para que sean más habilidosos, sino también el seguimiento de su salud, al igual que la concientización sobre valores humanos para evitar acciones tóxicas o agresivas hacia sus pares, sin dejar de lado la importancia de la buena alimentación y el descanso necesario para rendir de mejor forma.

Ante la realidad actual puede resultar abstracto y fuera de la realidad los prejuicios que le son sometidos a los videojugadores, existen varios ejemplos más que se pueden utilizar para dar referencia a la gestión profesional que se lleva adelante en todo el proceso de formación de los deportistas electrónicos. Será cuestión de que la sociedad se siga concientizando sobre este mercado para que cada vez sean más los padres que apoyan a sus hijos en su desarrollo profesional, el tiempo permitirá ganar la partida y darle el espacio que los deportistas electrónicos merecen.