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TRUENO. Iluminado por el verso.

Trueno nació en el 2002. Es hijo de un rapero de la vieja escuela y de una talentosa pianista, sus abuelos también eran músicos. Y, como dice su papá, surgió de un barrio de artistas y malandrines.

Trueno y Gorillaz están juntos en el escenario del Quilmes Rock.

Un argentino comparte escenario con un inglés.
Es un pibe de 20 años, que nació en el barrio de La Boca, vestido de rapero, que rima en español y no entiende nada de inglés pero canta al lado de una banda que surgió en Londres cuando él todavía ni siquiera había nacido.
El recorte de Clint Eastwood en vivo se hace viral aunque sean las 4 de la mañana: hay muchas cosas del orden estrictamente musical que esos 7 minutos en el Quilmes Rock nos están regalando.
Trueno
Trueno
Pero hay también algo de otro orden, uno que tiene que ver con lo que está inscripto en nosotros. En ese encuentro hay otra forma de sanar.
“Inglaterra” no es para los y las argentinas un significante vacío. Es uno con historia, con una carga simbólica potente. Ese sonido supo significar para nosotros el dolor, la guerra, el fútbol y la revancha. Malvinas. El Diego. Trueno y Gorillaz.
En el campo musical, Argentina e Inglaterra van más o menos así:
En los 80 Luca Prodan se convirtió en el primer tipo que se animó a volver a cantar en inglés mientras Malvinas latía en lo más cercano del inconsciente colectivo.
En 2006 Los Piojos telonearon a los Rolling Stones en River y la banda inglesa salió a verlos tocar cuando sintieron que el estadio temblaba.
Ahora Trueno se subió al escenario con toda su influencia internacional encima y la rima cayó en español justo a tiempo con el beat:

Desde Argentina llegamos hasta Inglaterra, por culpa de un micrófono ya no existe más guerra.

Tres días después de haber acaparado todas las noticias, Trueno publicó el primer adelanto de su próximo disco BIEN O MAL, que salió el 12 de mayo.
Es un “MANIFIESTO FREESTYLE” y nombra las cosas de las que hablamos todos los días:
De la juventud: Los jóvenes somos los soldados en esta guerra contra la injusticia, la represión y la desigualdad.
Mateo es Trueno
Mateo es Trueno
De un presente urgente: Códigos en las paredes de los barrios, en los cartones que también son sábanas, en la basura que también es comida.

De la memoria: Argentina, con su folclore y su historia sus restos de dictadura, su recuerdo de los que ya no están (…) está luchando.

Welcome to the jungle de Argentina le dice Trueno a los ingleses desde “la ele-bé, el barrio de los inmigrantes”.
Trueno nació en el 2002. Es hijo de un rapero de la vieja escuela y de una talentosa pianista, sus abuelos también eran músicos. Mateo viene de una familia de músicos y como dice su papá, de un barrio de artistas y malandrines.
“Yo nunca fui de romantizar la pobreza ni la marginalidad, pero sí puedo percibir que La Boca te plantea dos caminos: o sos artista o sos delincuente”, dice Pedro Peligro, que parece haber elegido con convicción un camino para su hijo.

Con 4 años, Trueno vio la película que protagonizó Eminem, 8 Mile.

Entonces le preguntó a su papá si “esa movida (la de las batallas de freestyle) de Estados Unidos existía también acá”.
Pedro le respondió con un montón de insumos de batallas de todo el mundo: Mateo es un pibe que no vio la vida sin YouTube y gracias a ese recurso “miraba batallas como si fueran los Power Rangers”.
Mateo se convirtió rápidamente en Trueno porque creció rapeando en batallas contra su papá.
Pero también se formó en Catalinas Sur, el lugar en donde se gestó el grupo de teatro comunitario que años después sería un modelo de exportación.
Trueno
Trueno
Trueno se formó con el arte y desde la Comuna 4 de la Ciudad de Buenos Aires.
La primera vez que se alejó del barrio fue para irse al Parque Rivadavia y con 14 años llegó a la competencia de freestyle en donde todo empezó: El Quinto Escalón.

Ahí conoció a Duki, a Wos, a Lit Killah, a Dani, a todos esos pibes que hoy forman la escena del trap.

Trueno también se hizo en las batallas pero con la diferencia de que su primera escuela había sido su casa. Nunca vio al freestyle como algo innovador, lo vio como eso con lo que nació, lo que le fue dado.
Su padre lo formó desde chico en la cultura hip hop, esa que habla del respeto, de la denuncia frente a las desigualdades, del barrio, de la calle, del esfuerzo.
Trueno respiró hip hop y música toda su vida: de esas cosas estaba hecho su hogar.
Hoy tiene 20 años y es un artista internacional, pero en su historia hay una diferencia fundamental.

El camino de Trueno lejos de estar lleno de éxitos, aparece muy cargado de obstáculos.

Su llegada a las batallas de freestyle fue, obviamente, de la mano de Pedro Peligro. Esa llegada fue lo primero que le costó el hate de sus compañeros. En todas las batallas le tiraban con la presencia de su papá.
Y Trueno se la bancó.
En 2015, abrió un canal de YouTube en donde compartía freestyles y formatos virales de la plataforma. En los años de las batallas, ese canal pareció ser el ancla que lo hundía cada vez más: en la plaza decían que los raperos no son youtubers.
Trueno
Trueno
A Trueno lo cargaban por ir acompañado, por hacer videos de YouTube, por sus técnicas desprolijas y por no manejar el doble tempo como el resto de los competidores: durante mucho tiempo, le dijeron “triple tempo” porque rimaba mucho más rápido de lo que debería, sin caer en el beat ni tampoco transmitir alguna idea clara.
El 2018 fue su peor año. Mientras competía en la FMS Argentina, sacó un tema con el artista Underdann que se llamaba La Salamandra.

La letra era machista y vacía de contenido,

podría haber resultado insignificante para la escena pero fue el recurso con el que le tiraron en todas las batallas durante un año entero.
El 31 de mayo de ese año Trueno publicó Rain, un tema en donde expulsaba todo el dolor y la tristeza de un tirón: Sé que conocen a Trueno, pero no a lo que Mateo siente
todos mis miedos y mis inquietudes me volvieron alguien valiente pensé en dejar todo esto, en olvidarme y perderme no era mi culpa, tenía 14 y todo pasó de repente
me criticaban todas las personas que pensé que iban a quererme.
Para el final de ese año el bullying por parte del público y de sus compañeros había logrado una bola de nieve que lo expulsó de la competencia. Trueno fue el primer descendido de la liga.

Pero en un giro de suerte el 2019 fue su revancha:

empezó volviendo a la competencia desde los play-off y dedicó el año entero a devolver todas las rimas que había recibido en la edición pasada.
En junio, desconociendo el salto exponencial que iba a dar su carrera para fines del 2019, grabó una BZRP Freestyle Session.
Yo soy Chino Maidana, soy un campeón sin cinturón (…)
estoy muy lejos de casa pero cerca del millón,
todos esos raper hablan pero ¿quién carajo son?
Fue tan exitosa que se convirtió rápidamente en el freestyle más escuchado de la historia de internet, superando los números de raperos legendarios como Eminem y Canserbero.
Como si tuviera que aprovechar el envión, se encerró en Ramos Mejía con Bizarrap y en octubre de ese mismo año salió la Bzrp Music Session de Trueno.

Otra vez estoy armando y no me dicen Diego,
La Boca está prendida fuego

a mi me crió el Peligro, no les tengo miedo
si este año no me pego, nos vemos

Y Trueno se pegó.
A las dos semanas, salió campeón de la Red Bull Batalla de los Gallos Argentina.
Venía profundamente enojado y renovado. Se paraba en todas las batallas y se jugaba su derecho a réplica con rimas.
El 28 de diciembre Trueno se enfrentó en la final de la FMS con Papo MC y ganó, haciendo que Wos (el ganador de la liga 2018) le entregara el cinturón de campeón.
Hoy el freestyle de Trueno con Bizarrap tiene 214.469.674 reproducciones y la Music Session 124.572.236.
Su ascenso fue vertiginoso, parecido al de todos sus amigos de la plaza pero con la diferencia de que Trueno tiene 5 años menos que la mayoría de sus colegas y aún así mantuvo los pies en la tierra.
Trueno
Trueno
Una vez consagrado como campeón de la Red Bull y de la FMS, llegó la pandemia y el encierro le dio el empujón para dedicarse al 100% a la música.
En 2020 Trueno lanzó su primer disco de estudio: Atrevido.

El disco tiene un trabajo audiovisual cuidado, porque Trueno está convencido de que “que hoy la música es audiovisual”, y se nota.

Pero además, es un disco que habla sobre su niñez, su adolescencia y su crecimiento.
Cuenta el bullying, las verdades del barrio, las inseguridades de un pibe y los sueños de un rapero. Demuestra el acompañamiento de su familia, las influencias musicales de su mamá y sus abuelos, la cultura de su papá que hoy es su manager.
En Atrevido, Trueno abre sus traumas, sus miedos y sus fantasmas. Plantea la dicotomía Trueno-Mateo constantemente y se propone quebrar el orden de las cosas: atreverse.
Trueno se define como “un artista de discos”, disfruta pensar en que la gente se va a sentar a escuchar 10 canciones de corrido y entender el concepto.
En ese sentido, Atrevido fue un antes y un después: su primer lanzamiento musical con un concepto potente muy trabajado y el material que lo empujó a colaboraciones icónicas como la que tiene con Wos en Sangría, en donde escupen “te guste o no te guste somos el nuevo rocanrol”.
O Mamichula, la colaboración con Nicki Nicole que funcionó como anuncio de su relación.
En la música pasa también su vida, porque Trueno es Mateo. Transparente, los dos a la vez.
Atrevido fue un disco cuádruple platino en el que Trueno dijo todo lo que quería. Lo hizo a su manera, independiente, con su sello que está formado por sus amigos y familia.
Recién había escrito “somos pobres con futuro como Tévez” cuando tuvo que empezar a cantar “estoy haciendo que mis ñerys coman, voy por algo más que una foto con likes”.
Y aunque el ascenso fue rápido, los ideales de Trueno están muy claros. Lucha por el barrio y por los suyos.

“Después de tanto mensaje de consumo, de lujo, de joyas, de bullshit a los jóvenes siento que tengo que bajar una línea más directa de lo que es la realidad”.

Por eso este artista de discos y conceptos lanza un manifiesto como primer sencillo de su nuevo trabajo.
Quiere dejar claro por dónde va a ir.
Está obsesionado con que la música refleje lo que es él en cada momento, que su música hable del presente y del pasado pero también de lo que sueña a futuro.
Este disco BIEN O MAL va a ser diferente empezando porque no va a salir en el medio de una cuarentena. Probablemente va a poder tener su gira, más allá de la que tuvo Atrevido en España, en la que terminó rimando con Duki arriba del escenario: “fue como volver a la plaza, con los pibes, con los mismos guachos de hace cinco años”.
Seguramente este disco venga con colaboraciones y beats distintos.

Trueno está explorando, creando y cambiando todo el tiempo porque vivió una vida entre creadores e intérpretes.

Aunque haya nacido en el 2002, en el arte de Trueno hay lugar para estéticas y conceptos japoneses como en los videos del álbum Atrevido; para un sampleo a un tema de Illya Kuryaki; para cantar en inglés como Luca Prodan o para una colaboración con Damon Albarn de un hit del 2001.
Vos tenes calle yo tengo escenario, decía Trueno en Sangría.
Porque, es cierto, conoció el escenario antes que la calle y que la escuela. Se maneja en los escenarios como si ese fuera su hogar, en la rima improvisada como si hubiera nacido con el don de rimar.
En la calle me conocen como el hip-hop
The hit, the real dance Crip
La cara de los jóvene’ ‘el país
¿Qué habrán dicho los raperos que lo burlaban por su “triple tempo” cuando el cantante de Gorillaz lo miró a los ojos y le sonrío a su doble tempo frente a 60.000 personas?
Es el turro más pegado, ¿what the fuck is this?
Por Agustina Gálvez para La Agenda 
https://laagenda.buenosaires.gob.ar/contenido/14978-iluminado-por-el-verso?contenido=14407-dillom-trash-e-intelectual
Agustina Gálvez
Nació en Buenos Aires en 1999. Vive en Villa Pueyrredón con se perro que se llama Ciro por Los Persas. Estudia Comunicación Social en la UBA. En Instagram es https://twitter.com/AguusGalvez @AguusGalvez

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