:: COLUMNA
05/03/2020

¿Por qué se habla cada vez más del fracaso?

Desde pequeños, nos crian inculcándonos el modelo del éxito. Nos dicen que tenemos que buscar ser exitosos y que lo único que debemos hacer con el fracaso es evitarlo a toda costa. Nos convencen de que el fracaso es malo y, lógicamente, esto hace que crezcamos teniéndole miedo. Así, se termina convirtiendo en un tema tabú, del cual no se habla.

Por qué se habla cada vez más del fracaso

Por qué se habla cada vez más del fracaso

Luego de pasar más de 16 años trabajando en compañías multinacionales, en 2014 dejé el mundo corporativo y me lancé a armar Spiquers, mi propia empresa. Entonces, cada vez que tenía la oportunidad de conocer a un emprendedor o a un empresario, le pedía que me contara cómo había hecho para lograr el éxito en su negocio. La idea, obviamente, era poder ver qué características comunes había entre ellos, y encontrar algún tipo de patrón que me sirviera para aplicar a mi propio camino como emprendedor.

Si bien las respuestas variaban bastante, generalmente consistían en una especie de fórmula cuyos componentes principales incluían el esfuerzo, el riesgo y también algo de suerte. Pero todos coincidían invariablemente en algo: no mencionaban al fracaso como un factor necesario para lograr el éxito. Esto es muy entendible, ya que solemos elegir quedarnos con la parte más feliz del relato, con el triunfo ya consumado, y tendemos a pensar que no hubo ningún escollo en el camino hacia el éxito.

Sin embargo, está comprobado que el fracaso es una parte fundamental del proceso que lleva a la innovación, y que la mayoría de las personas a las cuales admiramos tanto personal como profesionalmente han fracasado numerosas veces en el trayecto. La mayoría de las historias que solemos escuchar y leer en los medios suelen ser casos de éxito: emprendedores que saltan a la fama en tiempo record, que crean un producto o servicio genial y llegan a Silicon Valley, o que venden sus emprendimientos en millones de dólares.

Esto no hace más que endiosar a los emprendedores exitosos, colocándolos en una especie de pedestal, lejos del resto de los mortales, lo cual puede llegar a ser extremadamente perjudicial, ya que nos lleva a pensar en el éxito como la ausencia de fracaso. Y si hay algo que sabemos, es que, en realidad, éxito y fracaso son parte de un mismo sistema que se va retroalimentando, y hay que darles lugar a ambos en el relato.

Por eso, hace más de cinco años comencé a intentar desmitificar y resignificar el fracaso, a cambiar la tendencia de ocultarlo y de hablar solamente del éxito. A través de ciclos de charlas tales como Fuckup Nights Buenos Aires, primero, y de OOPS! Otra Oportunidad Para Superarse, actualmente, busco mostrar una visión realista de lo que significa ser emprendedor. En ambos ciclos tuve la oportunidad de conocer, coachear y escuchar a más de 100 emprendedores, empresarios, artistas y otras figuras que compartieron sus historias de fracaso y los aprendizajes que les permitieron llegar al éxito.

El aprendizaje más importante gracias a todas estas historias, es que el fracaso no es ni fatal ni definitivo, sino que es otra oportunidad para superarse, para hacer las cosas mejor y más inteligentemente. Otro de los descubrimientos es que lo que distingue a los exitosos de los que se dieron por vencido es la capacidad de transformar los errores, las fallas y los fracasos en experiencias de aprendizaje que resultan de enorme valor para poder seguir adelante.

Y esto también aplica al mundo corporativo, obviamente. Dejar de ser hipócritas con el fracaso, reconocer que existe y que es mucho más común de lo que creemos, y poder hablar de él con mayor libertad, permite promover la innovación, fomentando la toma de riesgo calculado y la experimentación. Además, sirve para crear una cultura más permeable a la falla y el error, comprendiendo que los líderes de las organizaciones, además de referentes, son humanos y también se pueden equivocar y aprender de ello. Y, por último, genera una cultura de inclusión y transparencia, achatando las estructuras y construyendo espíritu de equipo.

Sigamos hablando cada vez más del fracaso, animándonos a mostrar no solo lo que nos sale bien, sino también lo que no nos sale tal como esperamos. Si entendemos el fracaso como un evento que no es fatal ni definitivo, sino que es una oportunidad de cambiar las percepciones y estrategias propias, de ajustar lo que no salió como queríamos y hacerlo mejor, fracasar ya no nos va a dar tanto terror y dejará de ser un tema tabú.

Por Hernán Schuster*

* CEO de Spiquers y creador de OOPS! Otra Oportunidad Para Superarse, ciclo de charlas sobre fracasos, aprendizajes y éxitos que comienza su tercer año en el Paseo La Plaza. Además, es responsable del Desarrollo de Negocios en Failculture, socios en transformación cultural que trabajan sobre Fallar y Aprender para Innovar y Liderar.

 

 

 

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