:: COLUMNA
05/02/2020

La publicidad pierde a Ernesto Savaglio

El primer lunes de febrero nos dolió la noticia de su muerte. No trabajé con él. Apenas nos cruzamos dos veces. Pero siempre seguí su trabajo con interés. De Savaglio se pueden destacar muchas cosas: su talento para crear marcas, si irreverencia, su pasión, su sensibilidad para darle magia a la publicidad, su convicción y su valentía para defender aquello en lo que creía. Pero lo que más admiración me despertó fue su capacidad de emprender.

Ernesto Savaglio

Ernesto Savaglio

Savaglio se hizo a sí mismo desde su propia agencia, no necesitó el trampolín de una multinacional. Abrió una oficina en el barrio de Once y desde allí conquistó todo lo que conquistó. Consiguió clientes (cosa difícil si las hay) y con ellos hizo un trabajo memorable que benefició, ante todo, a esos clientes. Porque Savaglio era un creador de valor, un generador de identidad que convertía un producto en un sentimiento.

Son varios los colegas que dicen que aprendieron mucho trabajando con él. No me sorprende, porque junto a personas como Ernesto es inevitable el aprendizaje. Verlos hacer, verlos pensar, verlos resolver enseña, y mucho. Pero por sobre todo se aprende viendo cómo ellos ven. Ernesto Savaglio tenía esa visión que tienen muy pocos, era de los que adivinan la jugada antes de que ocurra, y tal vez ese sea el más importante de los talentos en un negocio como la publicidad. Esa capacidad de visión le permitió -no solo impulsar los productos más variados- sino también moverse con eficacia en uno de los terrenos más complejos: la política. Savaglio hizo campaña, asesoró candidatos, estuvo en la trinchera de la propaganda feroz, en donde hay que tener una increíble cintura mental para responder rápido y bien cuando el adversario ataca, o atacar rápido y bien cuando el adversario duda.

Carrefour, Scioli, Angelo Paolo, López Murphy, Canal Trece, Massa, Macri y muchos más fueron los destinatarios de su talento y de su vocación por la publicidad. Vocación que se puede resumir en una anécdota: Ernesto estudio Publicidad junto a Zeta Bossio y Gustavo Cerati. Los tres planeaban armar una agencia, pero un día, luego de varias reuniones dispersas, Ernesto les dijo: “¿Ustedes qué quieren? ¿poner una agencia o hacer música?” Los tres sabían muy bien qué querían.

Por Fabián Maison, Director de la Licenciatura en Publicidad en UADE.

Búsqueda