:: COLUMNA
25/07/2019

La importancia de medir el ROI de una campaña

El éxito de una estrategia de marketing está ligado a una buena medición porque, de esta manera, se pueden manejar y gestionar las actividades para obtener mejores resultados. El ROI es una de las herramientas para hacerlo, pero ¿se usa? Te contamos por qué evaluar el retorno de la inversión le evitará gastar dinero de más y te traerá grandes beneficios a su organización.

ROI

ROI

Cuando no se mide una acción, se supone sobre su resultado. Ese es uno de los grandes errores de algunas organizaciones cuando implementan acciones de marketing: las promociones, campañas y demás publicidad no pueden ser efectivas sino hay claridad sobre el método de medición con el que se evaluarán. Para eso existe el Retorno de Inversión (ROI), un indicador con el que sabrá si vale la pena el dinero y el tiempo invertido. El éxito de esta medición está en comparar las acciones implementadas y las ganancias que generaron. 

Y aunque esta herramienta ayuda a conocer, en términos financieros, qué beneficio se obtuvo con la inversión realizada, hay organizaciones que se preguntan si medir el ROI es acertado. Lo que se ha determinado hasta el momento es que “la mayoría de las empresas que han invertido en una estrategia de marketing digital medible reportan que están viendo un retorno de su inversión de al menos cinco dólares en ingresos por cada dólar gastado”, así lo asegura la consultora británica Smart Insights, que además encontró que actualmente el 82% de las empresas tienen una estrategia de marketing digital definida y la evalúan a través del ROI.

Un estudio de Lenskold Group también evidenció que “las empresas que incluyen el análisis del ROI en sus campañas de marketing experimentan rápidos y fuertes crecimientos, situándose en un 51% para aquellas que utilizan mediciones no solo financieras y un 63% para quienes incluyen la calidad como variables que permiten la conversión en cifras de negocio”.

Cabe aclarar que el ROI no solo se refiere a un tema monetario, también tiene que ver otros KPI’s, como la captación de cliente potenciales (leads), el costo por clic, el tráfico orgánico y con la manera en la que se miden las conversiones. Desde redes sociales por ejemplo, el Píxel de Facebook (código invisible que se instala en la página web) sirve para saber cuántas personas llegaron a la web, cuántas de ellas compraron o añadieron un producto al carrito e incluso quiénes no terminaron su compra, para continuar trabajando en el funnel de conversión.

Saber cuántos clientes adquiridos han interactuado con la campaña de marketing dentro del ciclo de venta es vital para conocer el impacto de lo que se está haciendo.

Trabajar con este modelo conocido como AIDA (Atención – Interés – Deseo – Acción) es útil para conocer cuánto se invirtió en cada etapa del proceso y tener mayor claridad sobre el retorno de la inversión. Estudios de la agencia de Inbound Marketing Servilia arrojaron que “el marketing de atracción puede doblar la velocidad de conversión media de un 6% a un 12%, ya que favorece el viaje del contacto a través del proceso de compra”.

Trazarse KPI’s para evaluar el ROI permite que se pase de medir una campaña por la cantidad de seguidores o likes que tiene una página, a tener una estadística más concreta sobre la actividad en digital. Estas acciones le traen beneficios tangibles a la empresa, porque se sabe con exactitud qué quieren las personas, qué acciones y mediciones se deben aplicar y qué ganancias están generando.

En resumen, creo que debemos empezar a pensar en KPI’s, en cómo armamos los planes de mediciones. Existen muchos otros sistemas que llevan a lo mismo que es la medición de ROI a veces de una forma más exacta a veces no, pero debemos tomarnos el tiempo de revisar la capacidad y las herramientas que tienen nuestras compañías, empezar a plantear a nuestros líderes los beneficios de invertir en herramientas, armar planes de medición.

 

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