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11/03/2019

Hernán Cattáneo. La reivindicación de la electrónica.

Nacido y criado en Caballito, Buenos Aires, la carrera musical de este DJ comenzó en fiestas privadas siendo un adolescente. Su talento, y un porcentaje importante de suerte, le permitió ir delineando su propia historia en una industria donde sólo se destacan unos pocos a nivel mundial. Hernán lo logró. Y luego de muchos años fuera de Argentina, volvió al país convencido de que la música electrónica merece otro lugar en la percepción de la gente. A los 53 años, ya logró, primero, que su música suene en el teatro Colón de Buenos Aires junto a una banda sinfónica. Ahora, convertir el Campo Argentino de Polo en una inolvidable fiesta electrónica.

Hernán Cattaneo

Hernán Cattaneo

Meses atrás, Cattáneo llenaba el emblemático teatro Colón durante cuatro noches y revolucionaba la escena electrónica porteña cos su espectáculo Connected. Ahora, durante seis horas hizo lo propio con Sunsetstrip Buenos Aires en suelo palermitano para, de a poco, lograr lo que se propuso casi inconscientemente: despojar a su música y la de sus pares de todo prejuicio y crítica negativa. Esta vez, la cita fue al atardecer, con solo 13 mil de las 40 mil que entran en el Campo, con más baños, más lugares para comer, sobre el césped. “Si todo sale bien vamos a seguir por el camino de decir “¿ven que no era la música?, el problema es social”. Todo es según cómo lo presentes, cómo lo hagas, cuánto inviertas en seguridad y en la comodidad de la gente”, remarca el DJ en una charla íntima con G7.  

Contame un poco de tus inicios, ¿Cómo arrancó todo?
Vengo de familia clase media, soy de Caballito, el menor de 3 hermanos- tengo dos hermanas mayores-, mi mamá muy musical, mis hermanas también y mi papá nada que ver. Tuve la suerte que los hijos mayores determinan lo que les pasa a los hijos menores. Me pasa ahora en mi casa que mi hija de 11 pone la tele y viene la chiquita y quiere ver Peppa Pig y no hay Peppa Pig, hay Violeta. A la edad que yo hubiera estado escuchando música para niños escuchaba Pink Floyd, eso me marcó muchísimo, para bien. Quizás no es lo correcto para un chico, pero desde muy chiquito, fines de los 70, empecé a escuchar lo que era rock progresivo y me gustaba muchísimo.

¿Cuándo decís que eras muy chico, de qué edad estás hablando?
Yo tenía 6 o 7 años. En realidad, la música en mi casa estaba desde que nací. Mi mamá siempre me decía que cuando no me encontraba me buscaba cerca del equipo de audio y yo andaba por ahí. Todos los recuerdos que tengo son estando pegado a los parlantes. Me fascinaba cómo podía salir música de un equipo. Me encantaba invitar a mis amigos a los 10 o 12 años y ponerles música. En el fondo era una forma de empezar a compartir música y es lo que sigo haciendo el día de hoy, de una manera más profesional. Lo que hacemos los DJ es compartir la música que nos gusta con los demás, yo empecé haciendo eso como hobbie. A los 12, 13 fui a escuchar algunos DJ, había dos muy famosos en esa época en Argentina que se llamaban Alejandro Pont Lezica y Rafael Sarmiento. Era la primera vez que escuchaba tipos profesionales, tipos que hacían la versión en serio de lo que yo hacía en chiste. Obviamente me encantó, y descubrí que había un mundo enorme por aprender. Ahí le pedí a mi papá que me comprara unos equipos. Él no estaba muy convencido porque era un abogado muy conservador. En esa época decir ser DJ era como ahora que te digan quiero ser skater. Todo bien, pero ¿de qué vas a vivir después? Él estaba genuinamente preocupado porque en vez de estudiar quería ser DJ. Hicimos algunos arreglos y convenimos que si yo iba al colegio él me iba a comprar los equipos.

Con esos equipos empecé primero en fiestas de 15 en Caballito, donde yo vivía, y luego en el Club Italiano, que era un club social, ponía música en las fiestas. Con 15 años ya sentía que había logrado el éxito total. Desde ahí hasta ahora que tengo 53 fue un largo recorrido de ir poniendo música casi todos los fines de semana de mi vida sin parar. Empecé a trabajar en una discoteca en verano en Villa Gesell, después trabajaba en Palermo, en Cinema, que fue mi primera mega disco. Toda la vida fui poniendo música y lentamente ascendiendo, no fue de un día para el otro, lo cual está bueno porque hay que mantener los pies sobre la tierra. Hay dos etapas importantes para destacar que fueron los primeros 20 años donde fui DJ en Argentina, muy lentamente ascendiendo, hasta que un día vino un tipo que se llama Paul Oakenfold, que fue un inglés número uno del mundo en el 98, me escuchó poner música acá y me dijo “venite conmigo a Europa a abrir mis shows”. Ahí me fui a vivir a Inglaterra hace 19 años y empezó toda mi carrera internacional, que es la que sigue hasta ahora donde casi todos los fines de semana estoy o en Japón o en Nueva York o donde sea. Los últimos 20 años fueron carrera totalmente internacional y los primeros 20 fueron carrera de cabotaje. La internacional no hubiera sido nunca como fue si no hubiera tenido los primeros 20 acá.

Desde el punto de vista técnico ¿estudiaste algo puntual, te preparaste? ¿Cómo fueron esos primeros años para llegar a hoy tener un nombre?

Yo vengo de los 80, la vieja escuela de los DJ, por ende, no había Internet, información, libros ni escuela de DJ, era todo más autodidacta. Yo fui aprendiendo en mi casa con amigos hasta que vi a algunos DJs y me di cuenta que algunas cosas no las estaba haciendo bien. Empecé a “imitarlos” y aprender de ellos, era como ir a la universidad. Lo mismo me pasó cuando empecé a viajar por el mundo y vi que había otro nivel en la forma de trabajar. En esa época no ganaba muy bien, pero ahorraba plata para ir a Nueva York a escuchar un tipo poner música toda la noche, y para mí eso era como ir a la universidad.

Había mucho de autodidacta, mucho de oído.
Mucho de oído porque no había una escuela ni un libro como hay ahora. En esa época no había marketing, vos eras tan bueno según cómo hacías bailar a la gente en la pista. Si vos hacías un casamiento y ponías música y la gente estaba contenta, te iban a llamar de otro seguro por alguien que estaba ahí. Hoy eso no sucede y las redes sociales son lo más importante para mostrar lo que haces. Yo me hice conocido sin redes sociales, o sea que me sirvieron para propagarme.

Para llegar a todo el mundo. Y te van definiendo también.
Totalmente. Yo tuve la suerte de empezar cuando los DJs éramos muy pocos y la música era difícil de conseguir. Ahí estaba el que se destacaba, el que conseguía mejores discos, el que tenía una amiga azafata y le traía tal vinilo. Ahora la música está a mano de cualquiera sin ni siquiera pagar, pero hay miles de DJs en cada esquina y la competencia pasa más por cómo pones la música y cómo te vendes. Lo mismo pasa en la parte técnica, yo aprendí y puse música con vinilos la mitad de mi carrera, para lo cual tenías que ser muy bueno porque con vinilo se nota enseguida si no lo sos. Ahora la mayoría de los chicos más jóvenes tienen la posibilidad de usar una computadora por lo cual la compu hace la mitad del trabajo por vos. Es como antes, un arquitecto te dibujaba con la mano y ahora dibujan todo con la compu. No le quito valor a nada de lo que hacen ahora porque el esfuerzo que no ponen en eso lo ponen en otra parte.

Pasa mucho con otras profesiones pero el talento…
Por algún lado tiene que salir.

La tecnología es una herramienta, pero si no hay talento o no hay oído… que hay miles que van para ese lado, la competencia se hace más grande obviamente.
Pero te digo algo, no subestimes a la suerte. Un poco de suerte hay que tener porque si no, no llegas y el 90% de los DJs internacionales que conozco y han tenido gran carrera en algún momento tuvieron suerte. Conozco también muchos otros que son muy buenos, pero no tuvieron suerte y no tuvieron la carrera que podrían haber tenido. Obvio que uno tiene que saber y estar preparado.

Es un combo: suerte, esfuerzo y mucho trabajo.
Claro. Llamemos que la suerte es después la oportunidad de mostrar todo lo que sabes hacer. Yo era DJ en Pachá de Buenos Aires que era una discoteca espectacular por muchos años, un día vino un inglés, me escuchó y me dijo vos vení, y ese día me cambió la vida. Si él no venía ese día y si en vez de escucharme a mí se iba a otro lado, o yo estaba en otro lugar, quizás nunca hubiera tenido la carrera internacional que tuve. No es que yo era 100 veces mejor que los demás, era bueno, pero también habían muchos otros que lo eran y sin embargo me pasó a mí y no a ellos. Yo creo que hay cuatro factores fundamentales para que vos tengas una carrera larga y de éxito: talento, esfuerzo, estar bien rodeado y un poco de suerte. Ese orden puede variar, un poco más o un poco menos. Hoy agregale saber venderse en redes sociales que es super importante.

El marketing personal.
Yo no lo necesité porque ya era un DJ conocido cuando nació My Space, pero de ahí para acá conozco un montón de carreras que se han generado en base a eso. Obvio que también tienen que tener un poco de talento, pero quizás no tanto como otros y lo suplen por ese lado. Hay tipos talentosos que son muy malos en cuanto al manejo social, no solo en redes si no también socialmente.

Estuviste mucho tiempo afuera y volviste a Argentina ¿hace cuánto? ¿Por qué decidiste volver? ¿Con que te encontraste en lo que tiene que ver con tu rubro? ¿Cómo lo vivís vos siendo parte de este mundo?
Hace tres años. Estuve 16 viviendo entre Inglaterra y España. Tuvimos a mis hijas y empezamos a pensar en que hay un factor emocional y sentimental argentino que es muy difícil de encontrar en otro lado, aunque Europa está buenísimo y el estándar de vida es genial y todo funciona. Con mi mujer sentíamos que eso que era muy importante. Yo tengo la ventaja y la carta en la mano de que viva donde viva, trabajo en todo el mundo. Llegué recién de Australia, este finde me voy a Perú, después hago un show acá y me voy a Estados Unidos, después Japón, todo el tiempo estoy dando vueltas. A mí en el trabajo no me iba a afectar demasiado. Cuando pensamos en volver acá pensé que, de paso, si puedo, iba a entrar un poco más en Argentina, hacer más shows en Sudamérica, viajar un poco menos. Argentinizar un poco más mi carrera de DJ que está muy internacionalizada.

¿Qué pasó? Justo en el momento que llegamos pasó lo de Time Warp. De milagro yo no estaba acá, sino en Inglaterra poniendo música, pero me podía haber pasado a mí. La verdad que eso fue un golpe enorme para la escena electrónica porque ya de por sí no tenía muy buena imagen y todo lo que pasó fue como un Cromañón para los espectáculos de rock. Mucho de los que se dijo en ese momento era real y mucho no. Ahí me junté con Cruz Pereyra y le dije “Tenemos que buscar una forma de dar vuelta esto, no puede ser”. Lo primero que pensamos es que, si la gente piensa a la música electrónica en un cuadrado oscuro con humo, saquémoslo de ahí. Ahí surgió lo de hacer shows en el Teatro Colon, música electrónica con orquesta. Obviamente llovieron prejuicios de todos lados, pero fuimos cabezas duras y ganamos la apuesta, nos permitieron hacerlo y fue un boom. Terminó tan bien que después a los dos meses me hicieron ciudadano ilustre de la Ciudad. Pasas de un extremo al otro.

¿Qué te genera eso?
Da un poco de bronca. ¿Por qué ahora si yo siempre hice lo mismo? No es que ahora soy un santo y antes era el diablo. Son las reglas de juego y las entiendo. Yo no puedo quejarme de que la gente no sepa de la música electrónica porque yo no sé de muchas cosas. Quizás hay cosas que yo también tengo preconcepto y no es tan así. Lo único que me molestaba es que lo que pasa en la noche es un problema social en general, en el rock, en el pop en el latino, unos toman alcohol y otros toman drogas, pero el tema es enseñar a la gente que se cuide y no que no escuche una música. En los países más avanzados, de los que deberíamos aprender, dicen ya sabemos que los chicos en determinada edad toman drogas, ¿Cómo hacemos para que no se muera ninguno y aprendan o se cuiden? Ese es el camino. Lo mismo pasa con el fútbol, el secreto no es prohibirlo.

Hay un tema cultural, de educación, millones de temas que resolver antes de decir que van a prohibir. Me parece que lo que hicieron en el Colon fue un buen gesto para el universo de la música electrónica y para derribar un montón de prejuicios.
Todos teníamos al Colon como el escenario máximo de Argentina, un respeto enorme y una cosa que nunca soñas que va a pasar, sí tocar en el Luna Park, pero no en el Colón. Estuvimos un año preparándonos, lo dimos todo y salió buenísimo. Es más que soñado, es único y probablemente va a ser el highlight de mi carrera. Aunque lo volvamos a hacer éste fue especialísimo porque era la primera vez.

Las personas que fueron a ver esos shows ¿tenían que ver con el mundo de la música electrónica o también el Colon te abrió las puertas a otro público?
Es una respuesta un poco amplia porque te voy a enganchar con otra cosa que estamos por hacer, pero tiene que ver. Por un lado, la mitad del público era electrónico, gente joven que ya sabe lo que hacemos, a la que no hay que demostrarle nada, pero le interesaba verme a mí haciendo un show con una orquesta. Después hay un montón de gente que le gusta la música electrónica o le gusta lo que hago, pero no se va a ir a meter a una fiesta electrónica a ver un DJ. También alguna gente grande curiosa, gente que va al Colon a ver qué van a hacer estos tipos. La verdad que el show estaba bien cuidado.Hicimos todo lo posible y explicando 15 días antes en la prensa de que era música electrónica en otro formato. Afortunadamente te diría que el 95% de la gente se fue feliz, no lo digo yo, sino que me lo dijeron los directores del Colón, porque era un show muy agradable de escuchar. Llenamos todo de melodía y sacamos la parte de ritmo lo máximo posible porque la gente no iba a bailar, estaba sentada. Teníamos un arreglador y director de la orquesta que se llama Gerardo Gardelin, que hizo un trabajo espectacular de agarrar canciones de música electrónica que tienen 4 o 5 instrumentos y convertirlas en 50 instrumentos para la orquesta. La gente escuchó música electrónica de una forma que no había escuchado nunca y a la mayoría le encantó, y yo estaba seguro de que eso iba a pasar. El único tema que nos generaba un poquito de incertidumbre era cómo se iba a comportar la gente, yo era optimista pero no estaba garantizado. Tuvimos suerte de que todo salió bien. Tuvimos menos ensayos de los que hubiéramos querido y estábamos todos bastante nerviosos, sobre todo el primer día. Yo bajé 5 kilos en esa semana y no por no comer, por la mezcla de ansiedad y angustia porque nos jugábamos la vida. Yo estaba en el escenario el primer día, y adelante mío estaba mi mamá, mis hermanas, mi mujer y mis hijas. Si eso salía mal me mataba porque avergonzarme enfrente de mi familia hubiera sido lo peor.

¿Qué podía pasar que salga mal? No iba a pasar.
Las cosas técnicas, viste cómo son. Tuvimos cuatro ensayos y yo hubiera sido feliz con 10. Soy muy detallista con la música, no tanto conmigo o con mis cosas, pero con lo que hago sí. No tengo mucho ego como persona, pero sí tengo mucha dignidad y no me permitiría que algo salga mal porque no estuvo bien preparado. Después nos invitaron al teatro Bicentenario de San Juan a hacer el mismo show, lo hicimos dos veces y salió buenísimo pero el primer día se cortó la luz en la mitad del show. No pudimos hacer nada porque se cortó en todo San Juan, pero si hubiera sido un cable mal conectado, me mataba.

¿Sentís que con estos shows reivindicaste la música electrónica para la opinión pública?
Supongamos que de 100 personas, 50 eran seguidores de la música electrónica y esos no necesitaban ni el Colón ni nada, ahora convencimos a 25 más . Todavía nos quedan 25.


Fotos: Fabián Sans. 

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