::PERSONAJES
06/08/2018

Eloy Mora. Fotografiar desde el alma.

Eloy se define como un artista que utiliza la fotografía para expresarse, pero para nosotros es un fotógrafo autodidacta con una sensibilidad especial por la luz. Costarricense, la profesión llegó a su vida luego de haberse dedicado veinte años a la actuación, que no es ajena a lo que capta “La fotografía debe ser un transmisor de emociones”. De modo orgánico, Eloy comenzó a captar lo que observaba de la ciudad, y espontáneamente se abrieron puertas al rededor del mundo a través de sus workshops. En septiembre llega a Argentina y estará dando sus talleres en Buenos Aires, Bariloche, San Juan y Río Cuarto para transmitir esta pasión y llevarse, como describe él, un pedacito de cada lugar.

Eloy Mora

Eloy Mora

La publicidad es su principal fuente laboral, trabajando en equipo, con su esposa como productora de estas grandes puestas y un asistente, contando historias en imágenes compuestas de acción, luz y emociones. La técnica no es su estilo, pero si ser intuitivo para expresar con fidelidad lo que siente.

¿Cómo llegaste a la fotografía?

Fue una metamorfosis, ya no me considero tan actor, a lo cual me dediqué mis últimos 22 años. La fotografía me atrapó el alma, el corazón. Tuve un teatro en el que hace 5 años comencé hacer fotos al edificio, que tenía una arquitectura muy bonita, con una cámara que me habían prestado. Recuerdo que me trataban de explicar cómo funcionaba la cámara pero no entendía, y apenas logré entenderla salí corriendo a comprarme una. Ahí fue cuando se volvió una extensión de mi cuerpo. Estaba conmigo todo el tiempo hasta que sin darme cuenta armaba fotos que contenían toda mi experiencia teatral. Comencé con amigos actores, los ponía frente a la cámara y simplemente contábamos historias.

¿Cómo seguiste desarrollando esta faceta?

Desde el inicio que mis fotos tenían un estilo teatral; la escenografía, la luz. Hago televisión desde muy chico, entonces sin haber sido fotógrafo siempre fui curioso por la luz y sus formas. Fue muy natural el poder colocar las luces en los espacios, un proceso orgánico, como todos mis procesos hasta el día de hoy. Incluso cuando comencé a salir de mi país con los talleres, nunca me lo había propuesto, no tenía nada preparado para un workshop.

Lo interesante de todo esto es que la fotografía fue tomando cada vez más espacio en mi corazón y mi vida. Y ese proceso fue inverso con el teatro: me fui enamorando de la fotografía y desenamorando del teatro como fenómeno, porque en sí, teatro sigue habiendo en mis fotografías. Los procesos siguen siendo muy similares pero ahora trabajo para fotos de un día, no para un espectáculo.

“La fotografía se vuelve extraordinaria cuando podemos contar un poco de lo que somos, cuando podemos ver a través de la fotografía al fotógrafo.”

Leí una frase que citaste que dice “Quienes fotografían lo que aman hacen la diferencia” ¿Qué significa para vos?

Es justamente eso. Hacer la diferencia cuando sale del corazón. Creo que los artistas no nos podemos distraer con lo que están haciendo otros artistas. Podemos admirarlos, pero si dedicamos energía en ver si nos están copiando, o que están haciendo para hacer lo mismo, pierdo energía y foco. Hay que ver hacia el corazón y hacia el trabajo propio, y eso es lo que más se ve.

¿Cómo es el mercado costarricense?

Como en todos los paises de Latinoamerica, o del mundo, la fotografía se democratizó, llegó a todos. Ha sufrido una metamorfosis. Kodak hizo que hubiera una primera democratización hacia la cámara compacta. Y finalmente con la era digital todo el mundo tiene acceso a una en su teléfono; estas son las posibilidades para que un mercado se sature. Con lo cual creo que es un mercado que está saturado en el mundo.
Para algunos fotógrafos esto ha ido significando una caminata. Yo tengo una percepción particular y es que creo que la fotografía alcanza para todos y que hay clientes para todo tipo de fotografía.
Por eso creo que hay un mercado para todos, siempre y cuando encontremos una manera particular de hacer fotos distintas, y tal vez suene cliché pero hay que encontrar una manera de hacer fotos desde adentro, desde el corazón. Si agarramos una cámara y hacemos click que es lo que todo el mundo hace, esa fotografía no tiene el toque particular. Se vuelve extraordinaria cuando podemos contar un poco de lo que somos, cuando podemos ver a través de la fotografía al fotógrafo.

ELOY MORA

¿Cómo son los tratamientos de tus fotografías?

Respecto a eso me pasa algo curioso en los workshop, que es lo que más me gusta de este fenómeno, y es ver las caras cuando se dan cuenta de que no uso Photoshop. Mucha gente supone que mis fotos están llenas de post-producción. Lo que más me llena el corazón es verles la caras a quienes vienen al taller cuando participan de armar scout, construyendo el ambiente lumínico y luego ven la foto terminada sin haberla retocado. No por el ego de decir “esto es luz y no photoshop”, sino porque adoro la luz y lo que más me gusta de todo esto es que ellos entiendan que el poder de la fotografía está en la luz y no en un programa de edición. No quiero decir que no use Photoshop, pero lo tomo como una herramienta más de la fotografía.
Conozco a artistas digitales maravillosos pero dentro de mi fotografía la edición es solo una herramienta, el último de los pasos.
Me parece mucho más importante lo que está pasando delante del lente, la luz y los actores, que los valores que tenga la cámara o entenderla. Incluso no me considero fotógrafo, soy un artista que usa la fotografía como un medio de expresión. Hay muchísima nomenclatura fotográfica que no conozco ni tampoco sé de técnica profunda. Yo la luz la siento, hago la foto y veo como va quedando. Nada técnico, sino visceral, radican en mi panza y mi cerebro.

¿Qué buscas comunicar?

Esto mismo, mis fotografías son ficciones y siempre son emociones. A veces las imágenes proponen un momento, un chiste, o hasta son demandantes, pero el arte es muy subjetivo. Yo no quiero imponer lo que pienso de una fotografía. Simplemente hago una propuesta y el espectador es el dueño de la verdad, es quien construye el concepto, el que la entiende.
Por eso muy pocas veces les pongo nombre. Algunas de mis imágenes tienen nombres pero es porque ella misma me lo grita.

ELOY MORA


 Fotos: @EloyMora
Mirá el dossier de Eloy 
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