draftLine. Una mirada + panorámica

Hablemos de Blasfemia. Hubo que construir una marca, no solo una campaña. ¿Cómo se reconvirtió tu rol a partir de eso? ¿Por dónde pasaron los desafíos?

“Junto al equipo de ZX, el área de nuevos negocios de Quilmes, buscamos una marca que vaya en contra de los dogmas que rodean al mundo del vino”, dice Diego Gueler Montero, DGC de draftLine.  “Este es el proyecto más interesante de los que me tocó participar, porque no teníamos que crear una campaña, sino una marca de manera integral”.

El nombre que encontró el equipo sintetizó perfectamente todo el trabajo estratégico que habíamos hecho hasta ese momento y el rol de la marca: Un vino en lata -el primero del país- era una Blasfemia al mundo del vino. También desarrollamos en draftLine toda la identidad visual de la marca, un gran laburo de nuestro equipo de diseño, que hizo unas latas hermosas.

Partiendo desde el formato lata como la Blasfemia inicial, seguimos alimentando una linda historia basada en desafiar prejuicios, como se ve en los tres primeros motivos de las latas: “Ojota con media”, “Cortar el spaghetti” y “Jean con Jean”, cosas que muchos detestan sin una razón concreta que justifique ese odio. Esos son los prejuicios más cotidianos, pero también encontramos en esa lucha el propósito fundamental de la marca: ayudar en causas que persigan la diversidad, la inclusión, el respeto por lo individual y la igualdad de género. Tomando como principio que, si vamos a hablar de una causa, primero vamos a participar y ayudar de manera tangible y coherente. Así lo entendió la gente que apoyó cada una de las iniciativas que fuimos publicando.

Hoy, con más de un año en draftLine, ¿qué sentís que aprendiste? ¿Qué cosas nuevas llevaste adelante a partir de esta nueva mirada, de este nuevo rol?

Al ser uno de los que inició este proyecto, pude tener una mirada más panorámica sobre el funcionamiento de un estudio creativo. Pensá que a fines de febrero del 2019 éramos 3 y ahora somos más o menos 55, ser parte de un crecimiento tan veloz te obliga a involucrarte en cuestiones que exceden el laburo específico de un DGC.

También, tuve que contratar y aprender liderar un equipo muy numeroso -somos 24 personas en el equipo de creatividad – significa un compromiso gigante con la gente. Tenés que pensar cómo generar un buen contexto para que la gente que trabaja con vos la pase bien, alcance sus objetivos y se sienta realizada. También entendí que todo esto no solo aplica al departamento creativo. Tengo la suerte de laburar con el equipo que quiero y no con el que puedo, y eso hay que cuidarlo mucho.

En resumen, creo que en este tiempo en draftLine pude sumar a mi rol de DGC cuestiones más vinculadas con el mundo del management. 

Para leer la nota completa ingrese en la edición #139 de Revista G7 

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