:: BRúJULA
18/07/2019

Chapelco Ski Resort. Compromiso con el medio ambiente.

Fundación Temaikén se une a Chapelco Ski Resort para promover la importancia de conocer y respetar la fauna autóctona. La alianza busca concientizar sobre la importancia del turismo responsable y promover un cambio positivo en la forma de relacionarnos con la naturaleza.

Chapelco Ski Resort con Fundación Temaiken

Chapelco Ski Resort con Fundación Temaiken

Aprender a convivir con la naturaleza, ya que somos parte de ella, es parte del mensaje de esta iniciativa, cuyo embajador es el pudú. Un ciervo poco conocido de solo 40 cm, que habita en los bosques andino-patagónicos del sur de Argentina y Chile.

Actualmente, el pudú mantiene solo el 50% de su distribución histórica y su población es pequeña y fragmentada principalmente a causa de problemáticas que amenazan a la fauna silvestre en general: la tala de bosques, la caza por perros  y la transmisión de enfermedades del ganado doméstico.

Las acciones de la alianza estarán destinadas a sensibilizar y promover una conexión más profunda del ser humano con la naturaleza, mediante la educación ambiental, iniciativas sustentables y divulgación de buenas prácticas. De esta manera, Chapelco Ski Resort cuenta dentro de su Jardín de Nieve para niños, con diferentes actividades educativas inspiradas en el cuidado del pudú y brindará información sobre la especie en el cerro.

“El acuerdo con Cerro Chapelco nos permite continuar educando y fomentando el cuidado de nuestra fauna autóctona a través de un caso emblemático como el del pudú: un ciervo tan pequeño pero a la vez representante de una problemática tan importante”, remarcó Darío Lareu, Director General de Fundación Temaikèn.

 

El pudú, en el arte de Juan Pablo Deplá.

En la base del cerro, Chapelco inauguró una escultura de este pequeño ciervo, creada con hierro reciclado por el artista argentino Juan Pablo Deplá.  La obra sorprende al visitante por su belleza y por estar creada con piezas que fueron rescatadas por el artista, y que componen la figura del pudú con un alto contenido estético.

Deplá ha plasmado muchos ejemplares de la fauna autóctona argentina con esta técnica, y es reconocido por sus figuras de caballos, principalmente de polo, que ha realizado en tamaño natural. Su trabajo tiene el camino inverso del de todo escultor, quien habitualmente para lograr la obra va “quitando” material hasta definir la figura. El trabajo de Delpá comienza encontrando piezas de hierro que hayan sido descartadas, o que quedan olvidadas en los campos. Piezas del ferrocarril o de vehículos, herramientas antiguas, teclas de una vieja máquina de escribir.  Así, rescata la belleza de cada pieza, su perfil estético, y las hace coincidir en perfecta armonía, combinándolas hasta que dejan de ser piezas y componen una sola figura.

“Cuando conocí al pudú en Temaikén me encantó, lo vi con una paz increíble, se me acercó despacito, eso me ayudó mucho a conectar con el animal. Me encantó el proyecto de Chapelco dado que tengo obras en todos lados del mundo, pero no en un Cerro a 1200 metros de altura. Y que esté a la vista de todo el público, me gustó mucho más” reflexionó el artista.

La escultura mide 1,15 m, es el doble del tamaño real del pudú porque en la inmensidad de la montaña debía impactar su figura. “Es una experiencia diferente a cuando alguien va a una galería de arte, en este caso la obra tiene que atraer a la gente, va a interactuar despertando la curiosidad –expresó Delpá. Me interesa que la gente comprenda el mensaje del cuidado del ambiente, del pudú como especie a proteger y también el concepto del reciclaje de los elementos, algo en lo que viene trabajando Chapelco”, finalizó.

 #ProtegiendoalMásPequeño

El acceso a la escultura está enmarcado en un corredor informativo donde Fundación Temaikén y Chapelco explican las características del pudú, dónde vive, con qué otras especies convive, cuáles son sus amenazas y cómo protegerlo.

Chapelco y Fundación Temaikén asumen juntos el compromiso de promover un cambio positivo en la forma de respetar y relacionarnos con la naturaleza. El pudú es embajador de esta causa. Un ciervo tan pequeño pero a la vez representante de un gran desafío: la buena convivencia del ser humano con la fauna silvestre.

Búsqueda