:: PERSONAJES
07/01/2017

Cecilia Roth. Sangre de artista

Cecilia Edith Rotenberg Gutkin- ese es su verdadero nombre- es hija de un ucraniano de origen judío que se estableció en Buenos Aires en la década del ‘30 y trabajó como escritor, editor y periodista; y de una gran cantante y profesora de músicos, Dina Rot. En su hogar se respiraba arte, música y libertad. A los 6 años Cecilia ya iba a un colegio “muy moderno, disruptivo y casi experimental” para la época –finales de los ‘60- que le daba un lugar destacado a todo lo que tenía que ver con la música, el baile y el teatro. Está claro que, desde muy chica, sus padres fueron dándole el empujón que ella demandaba y deseaba para dedicarse a la actuación. Cecilia ha podido elegir siempre con quién y en qué trabajar. “Nunca, ni siquiera cuando arranqué, hice algo en donde no sienta que hay un desafío, un juego posible, una novedad, como en la vida. Soy honesta conmigo cuando elijo un trabajo”, asegura Cecilia durante esta charla con G7 en donde la actriz nos regaló un día de su agenda.

Cecilia Roth

Cecilia Roth

¿Te gusta verte? ¿Sos crítica de tu trabajo?
Es raro, pero cuando pasa el tiempo tal vez me es más fácil y puedo verme de otra manera. Cosas que hice hace mucho tiempo y no me reconozco, pero cuando engancho algo que hice hace poco tiempo soy tremendamente crítica, no me gusta verme. Me pasa en la vida también, veo siempre la mitad del vaso vacío, lamentablemente, porque eso no me produce felicidad, soy demasiado exigente conmigo misma y eso genera que muchas veces no lo disfrute.

¿Hay proyectos que te marcaron más, tal vez por la cercanía de los temas con tu vida, por el mensaje que dejaban?
Para mí, la vida y la carrera son una misma cosa, porque las películas no marcan tu carrera, sino que te marcan en la vida. Como la vida, te marca luego para el trabajo. Depende mucho del modo de elegir tu vida, además del entrenamiento que hagas, con tu propio oficio para seguir sacando savia y que no se seque. Para mí, todo lo que fui haciendo me han cambiado, como la vida misma, como los amigos que uno tiene, los viajes que uno hace, como cada descubrimiento. Siendo justa tengo que decir que todos los proyectos me han cambiado a mí, pero no todos cambiaron a los espectadores. “Un lugar en el mundo”, “Martin H” o “Todo sobre mi madre” fueron películas muy marcadoras para mí. Pasaron cosas muy bellas con la gente con esas películas.

“Todo sobre mi madre” coincide con el momento en que vos fuiste madre, ¿cómo lo viviste?
Después de ganar en Cannes nació Martin. Ahí la película comenzó a moverse muchísimo y lo que hice fue agarrar a Martin y moverlo conmigo para todos lados. Esa fue la vida de él y mía durante mucho tiempo. Hasta que él comenzó el colegio primario, iba conmigo a donde yo fuera.

¿Cómo es el vínculo con tu hijo? ¿Cómo es ser madre de un adolescente?
Ahora tiene 17 años, es una edad que, por un lado, como madre es maravilloso verlo crecer y convertirse en un hombrecito pero, por otro, hay que aceptar, también, que hay que empezar a soltar y no imponer quién es uno sobre quién es él, algo que a mí me cuesta mucho y supongo que a toda madre le pasa lo mismo. Ahora Martín está con su papá haciendo gira, él hace fotos de shows y pinta, no sólo de Fito, y tomamos la decisión de que viaje y empiece a aprender lo que es trabajar, a la par de los técnicos, para que entienda a esta edad que ganarse la vida no es fácil, pero que uno no tiene que dejar sus deseos, porque cuando uno es honesto con lo que hace, es lo mejor que le puede pasar, y eso se ve, quien vea tu obra, tu trabajo, capta esa honestidad. Es lo mejor que se le puede aconsejar a un hijo que le gusta el arte.


Por: Rocío Bravo
Fotos: Andy Cherniavsky

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