:: PERSONAJES
21/05/2018

Armando Bo. Sin miedo a asumir riesgos.

A días del estreno de Animal, su nueva película que tiene como protagonistas nada más y nada menos que a Guillermo Francella y Carla Peterson, el cineasta Armando Bo lleva el entusiasmo a flor de piel. Simple y relajado, pero puntilloso en cada detalle mientras posa para las fotos, confiesa que en realidad no le gusta tanto estar de ese lado del lente. Es que del otro lado se siente como pez en el agua, del otro lado crea mundos que todos esperamos ver.

Armando Bo

Armando Bo

Podría decirse que Armando Bo tiene el peso de un apellido con marca registrada en el mundo del cine argentino. Podría decirse que después de haber ganado un Óscar por la película que coescribió con su primo Nicolás Giacobone, Birdman, tiene el peso de superarse. Sin embargo, nada de eso lo paraliza, sino todo lo contrario, lo impulsa a romper las estructuras e ir en busca de lo que siente.
“Mi abuelo era un tipo que hacía lo que quería más allá de cómo lo vieran o de la censura. Salvando las distancias en cuanto a la época, me veo reflejado en esa forma de ser: no me encuentro cómodo si no hago lo que siento. Y por otro lado, el hecho de jugármela y tomar riesgos es lo que me representa”, afirma con total seguridad.
Contar historias es lo que Armando Bo hace a diario desde Rebolución, su productora de Publicidad, pero también desde su pasión más arraigada: el cine. En 2011, realizó su ópera prima, El último Elvis, y aunque después pasó el Óscar y mucha agua debajo del puente, recién el año pasado volvió a sumergirse en su rol de director y productor.
Siempre por el camino que lo lleva a autosuperarse y arriesgarse, esta vez Armando Bo dio vida a una película que él mismo denomina “fuera de lo ya visto”. Animal fue coescrita una vez más junto a su primo y estará en la pantalla grande desde el 24 de mayo. Experiencia, mucha pasión y sangre joven puesta al servicio de un acto ancestral: contar historias.

¿Cuál fue la semilla que gestó a Animal?
Todo empezó con un artículo que vi en el diario y después conocí una situación que de alguna manera se entrelazaba con este recorte del diario. Se lo conté a mi primo y desde ese momento no paramos hasta hoy. Pasaron casi cinco años desde el día que leí ese artículo, ¡así que imagínate todo lo que sucedió en el medio! Pero finalmente surgió una película muy interesante, que considero difícil de encasillar y eso me hace sentir orgulloso.

¿A qué te referís con que es difícil de encasillar?
Hoy en día los formatos están tan estructurados que constantemente nos encontramos con películas o contenidos que ya vimos. Animal cuenta una historia que no viste antes y es difícil de encasillar porque tiene una realidad propia y una intensidad que no te suelta desde el primer momento. Es una mezcla de géneros que me motiva: es un thriller psicológico pero al mismo tiempo visto desde una ironía muy fuerte y que busca de alguna manera reírse y jugar con el mundo capitalista donde todo está a la venta.
Armando Bo la pelicula

La ironía es un recurso que suele verse en tus películas y parecés manejarlo con facilidad.
Desde mi punto de vista, la ironía y el humor están en todos lados: en el drama, en la comedia o en el thriller. Hay historias que cuentan la realidad, pero en el caso de Animal me pareció interesante crear un mundo y personajes que no sean parte de una realidad dada, sino que nos permita jugar y generar más capas de sentidos.

¿Cómo trabajaron la elección de los actores para esta película que los corre de los papeles en los que solemos verlos?
En este caso me pareció divertido aprovechar toda la experiencia de Francella para jugar entre el drama y la comedia. En Animal no es todo tan serio y al mismo tiempo es muy serio. Guillermo le aporta a la película una doble lectura y logró algo que en cámara se ve espectacular y siento que este personaje no podría haber sido para otra persona. Con Carla Peterson nos pasó lo mismo: al tener un background en la comedia, puede ver las cosas diferentes y está atenta a cualquier oportunidad para jugársela por una pizca de ironía. La búsqueda más interesante fue que no queríamos que Carla hiciera de Carla ni que Guillermo hiciera de Guillermo. No solo desde sus apariencias sino también en la forma de caminar o de moverse.

Trabajás mucho con tu primo, ¿cómo es escribir a cuatro manos?
Lo más importante es que nos conocemos desde chicos y eso generó una confianza tal que podemos decirnos cualquier cosa. Yo cumplo más el rol de director y él es un escritor puro; pero siempre es un trabajo en equipo. De todas formas, los guiones necesitan tiempo para gestarse y por suerte el de Animal lo trabajamos durante varios años, paralelamente a lo que pasó con Birdman y el Óscar. Eso hizo que no quedaran huecos ni tiempos muertos y surgió una película con mucho ritmo, potencia y dinamismo.

¿Qué desafíos personales te implicó esta película?
Para mí fue una oportunidad para plasmar todo lo que aprendí y lo que viví en los últimos años. Además, al estar radicado en el exterior, fue muy satisfactorio poder trabajar en mi país y con la gente que quiero, y que al mismo tiempo la película esté a la altura de lo que yo pretendía después de haber ganado un Óscar.

En una oportunidad dijiste que está buenísimo ganar un Óscar, pero te pone la vara muy alta.
¡Sin duda! Esa vara alta te puede llevar a tomar decisiones que sean seguras para no correr el riesgo a equivocarte, pero si algo fui aprendiendo en la vida es que el riesgo trae frescura. Para mí hacer Animal fue un riesgo y al mismo tiempo estoy contento de haberlo asumido como tal porque pude lograr una historia que considero especial.

¿Y cómo ves a la distancia haber recibido semejante reconocimiento de la industria cinematográfica?
Una locura increíble y al mismo tiempo real. La sensación es de haberlo vivido, que no es lo mismo que haberlo visto. Eso también te marca cómo vas a seguir tu camino y creo que un director cuanto más tiempo pasa se vuelve más profundo, más inteligente y más experimentado. Si uno logra mantener una cabeza moderna y adaptar todo eso a las historias que quiere contar, creo que el nivel sería cada vez mejor.

ARMANDO BO PELICULA ANIMAL

Pero también hay que enfrentarse a las críticas, ¿Te llevás bien con eso?
Creo que las críticas son parte de la exposición. Trato de ser abierto, escucharlas y entenderlas. Está buenísimo que la gente se tome el trabajo de decir lo que siente, por eso hay que vivirlo con naturalidad y estar convencido con lo que hiciste y con lo que querés contar. Los críticos también son espectadores y cada espectador ve la obra de una manera y un punto de vista diferentes. Justamente eso es lo interesante del cine.

Vos venís del mundo de la publicidad, ¿Qué cosas le aporta al mundo del cine?
La publicidad y el cine son herramientas completamente diferentes: con el cine contás una historia en dos horas y tenés que profundizar en los personajes y en el ritmo; en cambio la publicidad es mucho más visual y tenés que generar impacto en un minuto. Por eso, trabajar en publicidad me permite estar entrenando el músculo creativo al mismo tiempo que desarrollo proyectos que necesitan más tiempo y más cabeza. La publicidad me da mucha libertad a la hora de hacer cine, porque no lo hago como la necesidad de un trabajo, sino como la pasión que me moviliza desde adentro.

A la hora de generar ideas, ¿Dónde buscás la inspiración?
Soy muy autodidacta. Si algo me llama la atención trato de recordarlo, porque a veces pasa mucho tiempo hasta que un proyecto ve la luz. En general me interesan las experiencias, soy más de hacer que de ver series o películas. Siempre estoy desarrollando ideas que me gustaron en algún momento y eso va cambiando hasta que se convierten en algo que me parece realmente bueno. Pero como ese proceso lleva tiempo, tengo que ser perseverante para sostener lo que me interesaba desde el primer momento.

Mirando el camino recorrido hasta el momento, ¿Qué es lo que te apasiona de contar historias?
Principalmente, poder hacer lo que siento y una vez que la obra está terminada, poder identificarme con ella. Con nuestros proyectos vamos forjando nuestro camino, por eso es importante no entrar en cualquier cosa, porque las obras tienen muchas cicatrices y después quedan marcadas para siempre.


Texto: Florencia Sanz.
Fotos: Alejo Fernandez.
Make-up: Yamila Ramirez para Perkes-Gandini Estudio.
Vestuarista: Manuela Marti.
Agradecimientos: ChasPark Studio.

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