Contame un poco cómo arrancó todo esto que fuiste haciendo en lo laboral hasta llegar a donde estás hoy ¿cómo empieza ese camino?
Desde chico me gustó mucho la naturaleza, soy muy inquieto. Me gustan muchas cosas, no siento que me identifique con un deporte, con un hobby, creo que está bueno probar hacer un poco de todo. De mucho de eso que probé me terminé enamorando y trato de hacerlo hasta donde dé el físico, estoy por cumplir 30, se va sintiendo la edad. Entre ellos encontré el surf, que es como mi escape y me sirvió mucho porque cuando tenes un trabajo creativo es necesario tener tiempo donde puedas escaparte un poco de eso. Aparte, la creatividad tiene eso de que tenes la presión y necesitas tu tiempo para pensar, entonces encontré el punto justo de mezclar las dos cosas.
Empecé a viajar por lugares remotos, que es lo que me gusta a mí, si hay playa mejor, y a documentarlos, filmar un poco lo que hacía. Esto era en 2014, recién empezaba la idea de Instagram y los compartía en Facebook. De a poco, me empezó a seguir gente que no conocía y me hablaban, gente que me propuso viajar juntos para hacer videos. En el camino también conocí mucha gente de otros países e iba a las casas a alojarme. Conocí un chico en Los Ángeles que rapea y hace unos días estuve en Nueva York, le mandé un mensaje y me llevó a Harlem. Para que te des una idea de que soy de meterme en lugares extraños, cuanto más extraños, mejor.
En uno de estos viajes conocí a unos actores de Disney que me propusieron filmarles un video. Obviamente no había presupuesto porque eran artistas que también estaban arrancando. Todo el contenido que subí le llegó a Disney a través de un productor que se llama Julián Methol. Él es quien banca mucho mi carrera, me gusta decirle desde las sombras porque lo hace sin intención, me apadrinó y me tiene en cuenta para muchos proyectos. Fue una locura porque no estaba acostumbrado a trabajar en sets grandes y el día que entré a Disney, que me propusieron hacer videoclips, había hasta una persona que ponía el playback de la canción. Yo estaba acostumbrado a tener el parlante en la mano, la cámara, preparar todo y poner play. En los sets de Disney eran 100 personas.

Hasta ese momento ¿en qué trabajabas? ¿Cómo fue dejar todo eso atrás y apostar al cambio?
Me gustaba mucho el inglés, me sigue gustando, y mi sueño era trabajar en la Embajada de Estados Unidos, tenía esa meta en la cabeza. Con los años, la perspectiva que me dieron los viajes era que me gustaba otro estilo de vida y no me imaginaba en la oficina. Yo trabajaba en el Ministerio de Educación de la Ciudad y me quedaba a tres cuadras de la facultad, entonces con el trabajo me pagaba la carrera.
¿Qué estudiabas en ese momento?
Traductorado Público en Inglés. Tenía otro trabajo que tomaba pedidos de helados para Arcor y me iba de Zona Oeste a Capital, de Capital a cursar. He tenido hasta tres trabajos en una semana porque también era acróbata y los fines de semana hacía shows en eventos. Trabajaba de lunes a lunes, pero era todo lindo para mí, no lo digo desde el lado de que lo sufría. Yo me pagaba todo, la facultad, los viajes. Así se construyó todo.
Cursé hasta 3° año y dije “no aguanto más esto, no aguanto más mi vida”. Siempre con la mejor igual. Tuve una crisis existencial que me llevó a replantearme cómo me gustaba vivir a mí, entendí que era viajando. Ese año me fui a Sudáfrica solo, quise filmar safari, tener un poco la experiencia de irme lejos también y de África no conocía nada. Antes de irme tuve una entrevista en la Embajada de Estados Unidos, había quedado, llegué a última instancia y en el medio tuve el viaje. La facultad la terminé, me recibí, pero no sabía para donde correr. En ese momento ya venía haciendo videos, me habían pagado para algunos videos en eventos, esto era en 2015. Cuando me fui de viaje y volví, me llegó un mail de la Embajada avisándome que el puesto iba a quedar vacante. Básicamente no tenía trabajo porque había renunciado al mío y estaba viviendo de freelance de los pocos videos que había, porque en redes no se hacía mucho tampoco. Pero a la media hora me llegó un mail de Julián Methol, el productor de Disney, que estaba interesado en lo que hacía y si nos podíamos reunir. Desde ahí empecé a creer un poco más en el destino.
Desde el punto de vista de la cuestión más técnica, lo que tiene que ver con lo audiovisual, ¿estudiaste algo formal o fue más autodidacta?
Fue 100% autodidacta. De chico siempre me gustó lo técnico en todo sentido, armar computadoras, armar y desarmar celulares. En mi casa me pasaba haciendo lío con las cosas, las rompía, las armaba, las desarmaba. Tuve cámaras, pero las veía como un hobby. De grande me empecé a interesar mucho más, aprendí de tutoriales de YouTube. Ahora, por suerte, para compartir la data hay mucho en español, pero en 2014 todo los tutoriales eran en inglés. Aprendí por YouTube cómo operar y después con la práctica. Creo que lo mejor lo saqué de la práctica. Obviamente también de todo el equipo, porque trabajas con un Director de Fotografía y te cambia el criterio, trabajas con una Directora de Arte y te lo cambia también, y te empiezan a interesar otras cosas como el vestuario, se vuelve una mezcla de artistas donde terminas inmerso en todo. Hoy lo que más me gusta es lo técnico, y me sigue gustando elegir la cámara y los lentes para cada rodaje que hago.
¿Cuál es tu visión sobre el momento que atraviesa el videoclip hoy?
Yo viví la época de auge de MTV y de Muchmusic. De hecho, muchas referencias vienen de ahí, de recuerdos. Yo era fanático de Blink 182, de Notorious BIG, de miles de artistas que uno los reconoce por su cara. En esos 10 o 15 años donde el videoclip se perdió, también se perdió la forma de reconocer al artista, de ver cómo se mueve, cómo canta, más allá de verlo en un show. Me parece que lo que cambió y la razón de por qué el videoclip vino para quedarse, es un poco porque al fanático, al que le gusta la música de Y también lo que piensa, porque muchos de los videoclips hablan de lo que piensa el artista, si un artista no se compromete con el videoclip es porque lo que hace no le termina de cerrar. Hoy ves a todos los artistas reuniéndose para hablar sobre la idea del video. Antes vos mandabas un tratamiento, una idea, te la aprobaba el manager y capaz el artista se enteraba ese día lo que tenía que hacer. Hoy hasta hablas directamente con el artista, te juntas a tomar un café para hablar de la idea y cerrarlo con él, el artista se mete en los vestuarios, en el arte y me parece fantástico. Los tiempos cambiaron mucho, las mentalidades cambiaron mucho y todos los artistas las abrazan. Hoy ven importante también que sus fans los vean como son. Creo que es eso, el videoclip vino para quedarse, no hay vuelta atrás y cada vez se están volviendo más grandes.

¿Qué es lo que te pasa a vos al momento de ponerte a trabajar con determinado artista para que el estilo del artista sea protagonista, pero también se conjugue con el tuyo? ¿Cómo haces para dejar tu impronta en cada trabajo?
Eso fue una de las cosas que más me costó y que me llevó años, el hecho de que el artista también confíe en lo que vos tenes para proponerle. Si no te conocen, si no saben lo que haces y simplemente sos el que le hace los videos, para el artista es complicado fusionar las dos visiones. Creo que es lo que te digo, simplemente con reunirse y hacer un debate de ideas y mostrarle la visual que tenes, porque te alimentas todos los días de videos y todo lo que ves en la calle te lo imaginas como un set para un video, alguna acción. Creo que es un poco eso, que el artista reconozca el trabajo que haces, que te investigue como vos investigas a él a la hora de hacer un video. En mi caso en particular, viene un poco por lo que te digo de que me gustan muchas cosas distintas y nunca me casé con un solo género, trabajé con pop, con baladas, con rock y un poquito con trap, que es lo que más me gusta. A la hora de meterme en el mercado el pop me abrió otras puertas y me hizo llegar al trap también. Mi parte personal y profesional viene desde ese lado, mezclar estilos e identificar lo que el artista es y conocerlo, porque si vas a hacer un video para MYA y los vestís como un artista de trap, no va a quedar, por ejemplo.
Mencionabas que trabajaste con un montón de estilos y que el trap es lo que más te divierte ¿cómo te llevas con esta nueva generación de artistas de música más urbana? ¿Es distinto trabajar con estos nuevos artistas que con artistas de otras generaciones que tenían otra manera de ver las cosas y trabajar?
Me ha tocado trabajar con La Sole, por ejemplo. Los artistas de otra generación saben exactamente lo que quieren y lo que no quieren, y los de la nueva están investigando, cosa que también nos pasa a nosotros, lo investigan en la música también. Creo que esa etapa de buscar qué es lo que quieren para un tema o para un video es lo que hace que se estén dando muchas nuevas propuestas creativas. Quizás los artistas de otra generación tratan de ir a lo que ellos ven seguro, un poco más convencional. Lo que me gusta de esta nueva generación es que no le tiene miedo a nada, les presentas propuestas jugadas y ellos van para adelante, actúan. Me pasó con Emilia Mernes que hicimos un video actuando y hoy ella está en una serie de Disney, y era la primera vez que actuaba en un video que habíamos hecho juntos. Me parece que está buenísimo porque eso te pone en un desafío como Director, de llevar a actuar a un artista que nunca actuó. De hecho, hicimos un video con Duki y Emilia en donde ellos se tenían que mostrar 100% como pareja y ves el backstage y es todo risas, ves el video y no entendes en qué momento ellos cambiaron de un lado al otro. Me parece increíble que los artistas se lo tomen con ese nivel de profesionalismo donde ir a un set no es sólo pasar el día, filmar y cantar 10 versos a cámara, sino que es un día de trabajo donde les define el futuro. Eso es lo que veo de esta nueva generación. Lo mismo desde mi lado con la mezcla de estilos.
Venís trabajando para Disney ¿qué tan distinto es trabajar para un artista y trabajar para una marca?
Son muy distintos. Disney también fue como mi escuela de cine, porque tenes gente que ha visto proyectos increíbles y hace esto hace miles de años. Cuando entré fui muy receptivo porque te nutre de conocimiento de gente buena que me dio muchas recomendaciones positivas, pero, a la vez, te manejas con otras leyes, donde aprendes a mirar en el fondo del cuadro cosas que no se pueden ver. Esa escuela me la dio Disney, de ver el detalle de cosas que no se pueden escapar, y que si se escapan, el plano después no sirve y se cae una producción millonaria por un error muy chiquito. Eso está bueno aplicarlo a la hora de trabajar con artistas. Me parece que es lo que viene haciendo la nueva generación de directores. Antes hacías un video, se veía una marca de fondo y pasaba, y hoy todos estamos mirando el monitor para que no se nos escape un detalle.
¿Qué rol juega la tecnología en todo esto? Una de las cosas que cambia son las herramientas que tenemos.
Me da un poco de miedo el hecho de pensar que un dispositivo móvil puede reemplazar una cámara, pero creo que con esta salida de nuevos teléfonos se está volviendo cada vez más real esa teoría. Creo que la cámara igual tiene algo mágico, algo lindo de que cambias un lente, pones otro, tenes lentes vintage o super nuevos. También es darle la oportunidad a gente que quizás no se da cuenta el potencial creativo que tiene. Hoy hay miles de herramientas, desde un teléfono, un iPad, cualquier computadora hoy te edita un video y no estás mil horas para exportarlo. Yo lo veo como algo muy positivo donde todos pueden mostrar lo que hacen, desde gente que pinta, que baila y no necesita una super mega producción para darse a conocer. Creo que, como esa oportunidad que tuve yo de mostrar lo que hacía, es lo que hoy se le está dando a mucha gente y me parece buenísimo.
¿Qué es lo más loco que tuviste que hacer a partir de las restricciones que vivimos por la pandemia?
Ahora se lo da todo más por sentado, pero los últimos días de abril o mayo tuvimos un proyecto de lanzamiento de Disney+ donde había que filmar remoto en seis países distintos. Obviamente no se sabía cómo filmar remoto, no es como ahora que entras a la sesión de zoom, ves la cámara y ya está, en ese momento era una incógnita. Fueron semanas de averiguar cómo poder hacerlo, de comunicarme con técnicos de Brasil, de México, de Estados Unidos, de España. Terminé adoptando esa manera remota de grabar durante abril, mayo, junio, julio y también lo implementé en Sony. Obviamente se corrió la voz porque todos necesitábamos esa misma solución. Yo lo recuerdo como algo donde tuve que improvisar y sumergirme, fue un mundo nuevo.

Otro gran aprendizaje que nos dejó.
Sí y dirigir el set desde tu casa, porque si ya es complicado estar ahí, desde tu casa era el doble.
Trabajando en empresas como Disney o Sony con la talla de artistas con los que has trabajado ¿qué viene después para una persona que todavía no cumplió los 30 años? ¿Qué es lo que todavía no hiciste que te gustaría? ¿A dónde estás apuntando desde lo profesional?
En parte se me está dando algo que a mí me gusta mucho que es el documental y con el aval de Disney. Tengo un apoyo donde me van a ayudando paso a paso y se me está dando la oportunidad de hacer documentales de música, donde se mezcla la música con el documental y también con artistas importantes. Creo que mi sueño es eso, mezclar la música con el documental y los viajes, es un combo explosivo. De a poco se está dando. Todavía no me he planteado hacer series o un largo, me va a llevar mucho tiempo, me gustaría obviamente. También lo que me gusta mucho es la publicidad, donde tuve muy pocas oportunidades, pero me tengo mucha fe, creo que se pueden hacer cosas creativas increíbles.
¿Qué tipo de cosas hiciste en publicidad?
Hice una publicidad de McCain y Ford.
¿En Argentina?
En Argentina, sí. Me gustaría trabajarlo en la manera que yo trabajo los sets para los videos de música o de Disney. Hay que diversificar. Me parece que eso es lo que alimenta la visión del artista y a la hora de trabajar.

Fotos
Marco Perretta
Tomi Raimon y Pedro Negri



