Ibai

La viralización de la crítica del periodista deportivo Gustavo Lopez hacia Ibai, el streamer español referente de Twitch y YouTube, despertó un debate sobre la poca visión que tienen desde los medios masivos sobre las nuevas tendencias y nuevas audiencias.

El periodista, dentro de su zona de confort, habituado a horarios de oficina, métricas cómo el rating y la comodidad de tener productores que hacen el trabajo más difícil, quiso ridiculizar el trabajo de un streamer, que, a diferencia de él, produce, edita, realiza y publica personalmente.

En este artículo no voy a repasar la carrera de Ibai ni justificarlo. Simplemente analizar cómo un periodista tradicional quiso mostrar cartas que ya no le pertenecen.

Los medios tradicionales están cometiendo un error clave al medirse contra los streams

Obsoleto vs nuevo

Los medios tradicionales están cometiendo un error clave al medirse contra los streams o visualizaciones de YouTube. El encendido de TV cayó estrepitosamente en los últimos 10 años contra un aumento exponencial en el consumo de streaming.

La generación más consumista (segmento de 18 – 35 años) está concentrada en lo virtual y no se preocupa por contratar servicios de cable, mirar noticieros, encender la TV para ver actualidad y mucho menos, una señal de noticias de 24 hs.

El principal reclamo de los usuarios es el mal humor que generan esos medios tradicionales a los que enlistan en: programas de radio, webs de noticias, periodísticos de TV o gráfica.

La desconfianza es otro factor. No sólo provenientes de fake news sino también, de la utilización política de cada contenido que se emite por estos canales.

Las nuevas generaciones buscan identificarse. No consumen, otorgan.

Las nuevas generaciones buscan identificarse. No consumen, otorgan. No les pesa pagar una propina a un streamer si creen que lo merece. Sin embargo, ninguno le daría un peso a Gustavo Lopez. ¿Por qué? Porque el propio Lopez generó estos efectos en su audiencia o en personajes a quienes reconocen. Críticas deportivas, poca información, hablar por hablar, no fundamentar, agredir. Todo eso se evalúa en los tiempos de Streaming.

Cuando hablamos de streaming no hablamos sólo de Twitch o YouTube, estamos incluyendo a Netflix y sus competidores. También a las plataformas de música. Ojo, el aviso llega también a los podcast que lentamente van por el camino de los medios tradicionales. Deben reveer sus contenidos antes de lamentarlo.

Comportamiento

Los usuarios buscan desconectar estando conectados a estas plataformas. Si, suena contradictorio pero es la realidad. Buscan algo que les de satisfacción y están dispuestos a pagar por ello también. A recompensar al creador de contenido.

Quizás ahí surge el principal debate: ¿Cómo es posible que usuarios y marcas quieran pagarle a un streamer que juega al Fortnite y no a una corporación de medios? ¿Cómo un streamer puede facturar U$D 5.000.000 en un mes por un juego y un medio pelee todo el tiempo por una pauta del 10% de este monto? ¿Por qué un streamer tiene 21.000.000 de visualizaciones en 24 hs y los medios tradicionales deben dibujar estas cifras? ¿Por qué Dybala le da una nota a Ibai y no a Gustavo Lopez?

Estamos en una época en donde los usuarios o viewers buscan personas que transmitan confianza

Estamos en una época en donde los usuarios o viewers buscan personas que transmitan confianza, identidad y por sobre todo generen contenido de acuerdo a su feedback. Un punto al cual los medios tradicionales todavía no se adaptan.

El streamer ve, en tiempo real, cuando un usuario está disconforme. Un medio masivo recibe críticas, rechazos o sugerencias y no cambia, muere con las botas puestas.

La independencia de los streamers también es parte vital y se ve reflejada en sus contenidos. Afecta tanto en la calidad como en la variedad. Descomprime presiones, los hace genuinos. Eso cada vez se ve menos en los medios tradicionales.

Hoy, las audiencias crecen más rápido, mutan, cambian de lugares, plataformas o locaciones, no dan respiro.

¿Romay o Algoritmo?

Con el mayor de los respetos que me merece el ex director de contenidos Alejandro Romay, hoy ya no sería posible su labor. O al menos, sin respetar métricas.

Ya no se mide por visitas. Ya no afecta Ibope o Kantar. Hoy Google manda. Amazon, YouTube e incluso Instagram. Pero a no confundirse. Hay que pensar en los usuarios. Porque las métricas reales tendrán resultados positivos si se piensa en el usuario.

Informar mal o generar negatividad hace que los usuarios se vayan. Hoy la clave es dar soluciones. Ayudar. ¿Por qué un tutorial es más valorado por Google y YouTube que una entrevista de un medio de comunicación tradicional o un resumen de noticias en donde el 90% son asaltos de motochorros? La clave no es una cuestión de información, es una cuestión de colaboración y satisfacción.

Informar mal o generar negatividad hace que los usuarios se vayan

Los medios están con la mirada puesta en contenidos que a mediano plazo serán sus propias anclas.

¿Los streamers dominarán el mundo?

No. Claramente no. Son trascendentes en este mano a mano contra los medios tradicionales pero no serán emperadores. Sólo el 1% de los streamers vive de lo que generan con lo cual, no es una fuente laboral potente. Por lo menos en 2021.

Está claro que marcan el camino. No se puede generar el mismo contenido en medios tradicionales ni siquiera armando una radio que se transmite en simultáneo. Así no funciona la lógica. La autenticidad y el hábitat silvestre se nota. Cuando se quiere forzar, no lo ve nadie.

Por el lado de las marcas, tampoco la tienen fácil. El streamer de Twitch se cierra a que cada marca que quiera patrocinar encaje en su contenido, sino, afuera. Son cuidadosos con sus usuarios y suscriptores. No se trata de rechazar dinero, sino de cuidar la marca personal. Y eso, el público lo valora.

Para cerrar: lo que pasó con Gustavo Lopez e Ibai es una postal de lo que viene sucediendo hace años, pero es una realidad. Una realidad a la cual los medios y creadores de contenido deberán evaluar para mejorar y por sobre todo, para satisfacer a las audiencias.

Por Juan Morell, Director de Random Access