Existen varios motivos para explicar el boom de ClubHouse. Sin embargo, si hubiera que enfocarse en un atributo que lo hace único como red social, sería su exclusividad. Eso es lo primero que la diferencia del resto de las plataformas y aplicaciones que hacen al mundo del social media, ya sea Instagram, Facebook, TikTok o Twitch: no todo el mundo puede acceder a este universo.

ClubHouse es un espacio para algunos pocos. Sólo se puede acceder a él a través de una invitación. Pero si se tiene en cuenta que personajes famosos como Aston Kutchner, Elon Musk, Mark Zuckerberg y la estrella de los medios Oprah Winfrey forman parte de esta comunidad exclusiva, es fácil de entender que la invitación para integrar este mundo es recibida por unos pocos. Con menos de un año de vida, la aplicación ya vale más de US$ 1000 millones.

¿Cómo funciona? Como usuario, se tiene la posibilidad de unirse a ‘salas de chat’ o ‘habitaciones’ -otra forma de llamarlas- en las que se trata una temática en particular. No todas las salas tienen el mismo tamaño. En algunas puede haber sólo un puñado de personas dialogando de manera informal mientras que en otra habitación, de mucho más tamaño, puede haber miles de usuarios escuchando a un político, un líder empresarial, un panel de expertos o una celebridad.

Además de escuchar, el usuario tiene la posibilidad de intervenir en el debate. En este caso, sólo es cuestión de presionar un botón para ‘levantar la mano’ y quien administra la sala podrá hacer lugar a la petición o ignorarla. También se puede aplaudir a un orador.

Todos los usuarios de la sala son visibles y pueden abrir sus perfiles con una lista que muestra a quién siguen. Esto le permite a la persona que forma parte de la sala saber con quiénes comparte el espacio. Incluso puede seguirlas, así como sucede en el resto de las redes sociales. ClubHouse toma en cuenta todo esto para ofrecer contenido que pueda resultar relevante para quien hace uso de la plataforma. Las salas son temporales: cuando termina la reunión, desaparece y no es posible grabar el debate.

Desde adentro

En el blog de la compañía, sus fundadores Paul Davison, ex ingeniero de Google, y Rohan Seth, empresario de Silicon Valley, definen a la red social como “un lugar para reunirse con amigos y con gente nueva de todo el mundo, para contar historias, hacer preguntas, debatir, aprender y tener conversaciones improvisadas sobre miles de temas diferentes”.

Lo distintivo de la plataforma creada en abril de 2020 es que es una red social que se basa en la voz, a diferencia de lo que sucede en Instagram o Facebook, por ejemplo, en donde predomina lo visual.

“Clubhouse es solo de voz y creemos que la voz es un medio muy especial. Sin la cámara encendida, no tiene que preocuparse por el contacto visual, lo que está usando o dónde se encuentra. Puede hablar en Clubhouse mientras dobla la ropa, amamanta, viaja, trabaja en su sofá en el sótano o sale a correr. En lugar de escribir algo y apretar ‘Enviar’, estás involucrado en un diálogo de ida y vuelta con los demás”, escribieron los creadores en el blog.

La entonación, la inflexión y la emoción que se transmite a través de la voz le permiten captar los matices y formar conexiones exclusivamente humanas con los demás. “Todavía puedes tener conversaciones difíciles, pero con la voz a menudo existe la capacidad de generar más empatía. Esto es lo que nos atrajo al medio”, comparten.

En la lupa

Los medios más importantes del mundo ya se hicieron eco de la revolución que está generando ClubHouse. La BBC publicó: “A menos de un año de su lanzamiento, Clubhouse ya cumple con los requisitos para ser la app de la que todos hablan. Gran publicidad, usuarios superfamosos, controversias, prohibiciones y una cuantiosa valoración”.

Forbes contó que Clubhouse ahora tiene más de 12,7 millones de usuarios y, a pesar de que todavía está disponible solo para iPhone, acaba de anunciar una plataforma para que los creadores de contenido exitosos moneticen mejor lo que hacen. “Al mismo tiempo, está comenzando a enfrentarse a una competencia significativa no solo de aplicaciones más antiguas como Discord, sino también de otras incipientes pero potencialmente muy poderosas, como Twitter’s Space”, sentenció el medio norteamericano.

Fuente: Santander Post