Emiliano Ivaldi es de San Lorenzo, Provincia de Santa Fé y es uno de los protagonistas del documental realizado por Brahma y el estudio creativo draftLine Bue, que pone a luz la problemática de discriminación por la que aún siguen pasando muchas personas de la comunidad LGBTQ+.
Emiliano no ha podido donar sangre en un hospital público de su provincia sólo por el hecho de ser gay. Acá nos cuenta su historia.
Con el tiempo aprendí que la palabra clave en esta vida es la tolerancia. La tolerancia hace que uno pueda ser empático con el otro. La tolerancia enseña a no juzgar y a entender que cada persona tiene sus procesos, su historia, sus momentos vividos que construyen un estilo de vida.
Hay períodos de la vida en donde uno se siente bastante inseguro ya sea con el cuerpo, con lo que se siente, con los amigos, con el estudio y en líneas generales con todas las elecciones que hace a lo largo de su vida. Imaginate además, que tu elección sexual no es la “normal”, la que “la sociedad dice que está bien”.
Yo siempre participé de campañas de donación de sangre. Ayudo al otro, escucho al otro y colaboro con el otro. Todo mi accionar en la sociedad es en pos de las buenas intenciones. Donar sangre es uno de los actos más generosos que existe, o por lo menos para mi lo es. Fue muy duro escuchar por parte del médico las palabras “Disculpame, no te sientas mal, pero no vamos a poder continuar”, luego de responder una de las miles de preguntas que te hacen antes de donar sangre “¿Relaciones sexuales con alguien del mismo sexo?” Yo sabía y no la quería responder pero igual me quedé helado cuando sin haber podido donar sangre, acción solidaria que hago desde hace muchos años, me tuve que levantar e ir.
Una mezcla de sensaciones y sentimientos invadieron mi cuerpo de una manera inexplicable. Todo era contradicción. Amo a una persona y estoy donando sangre para que otra persona pueda vivir ¿qué estaba mal? ¿Cómo no me voy a sentir mal?
Yo sabía, y sé obviamente, que no soy eso que el médico, sin intención, me hizo creer que era, pero inevitablemente no hay día que no se sienta así. Todo es una contradicción. No estás haciendo nada malo, pero siempre hay un momento donde te hacen sentir que estas en falta. Constantemente tenés que hablarte a vos mismo y afirmarte que estás bien, que no estás haciendo nada malo y nada malo va a pasar.
Ese día con mucho dolor, con mucha contradicción interna y con mucho miedo alcé mi voz y decidí salir a contar lo sucedido por redes social. Fue impresionante en amor que recibí y me hicieron sentir ese amor que yo no estaba sintiendo por mi en ese mismo momento.
Ese día también me di cuenta de una cosa y es lo que trato de transmitir todo el tiempo, y es que siempre pero siempre hay alguien dispuesto a escucharte y acompañar. Quizás no sean las personas que uno cree que van a ser. Al contrario, muchas veces nos volvemos a golpear contra la pared y el famoso “yo sabía que esto iba a pasar, para qué hablé”. Pero siempre hay alguien dispuesto a acompañar. Por eso, es muy importante reconocerlos y no tener miedo ni vergüenza de hablar. Es mejor hacer todo acompañado. La vida en líneas generales es muy solitaria, pero se hace más divertida cuando se comparten los momentos.
Por eso afirmo que la palabra clave en esta vida es la tolerancia. No todos piensan igual, no todos sienten igual y no todos quieren lo mismo. Pero gracias a la tolerancia la vida se puede vivir muchísimo mejor.




