:: PERSONAJES
24/04/2018

Walter Astrada. Eliminar las fronteras.

Fotógrafo argentino, contador de historias. Dedicó gran parte de su vida a fotografiar lo que sucedía en las calles, pero su mayor compromiso estaba en los conflictos que otros no mostraban. Viajó por Latinoamérica, África, Asia y Europa trabajando para agencias de noticias y como fotoperiodista freelance. Las miserias de la sociedad fueron poniéndose delante de él, y el click llegó solo, acompañado de una Royal Enfield y el deseo de viajar. Hoy, podemos decir, que "The Journey" es su proyecto de vida, que propone una visión global sobre el mundo.

PH: Walter Astrada, del proyecto “The Journey”. Australia.

PH: Walter Astrada, del proyecto “The Journey”. Australia.

Reportero gráfico, o mejor, fotoperiodista. A los trece años frente a una muestra, supo que quería ser fotógrafo y así fue. Los vientos soplaron hacia el norte, llevándolo a trabajar para agencias en Bolivia, Paraguay y República Dominicana; pero su foco estaba puesto en contar historias. Ganó decenas de premios, entre ellos el World Press Photo, que ayudaban a la financiación de futuros proyectos. Doce años atrás, comenzó un proyecto sobre la violencia de género, en un momento en que poco se hablaba del tema “los grupos de mujeres de Guatemala denunciaban la violencia contra ellas, pero eran consideradas como locas”.

walter astrada

Un amigo lo invitó a trabajar en Uganda. En el 2007 en Kenya se desarrollaron conflictos por las elecciones, y así fue como continuó reportando desde África, al mismo tiempo que continuaba con su proyecto personal “En el este de la República Democrática del Congo, miles de mujeres y niñas son violadas como arma de guerra para castigar a las mujeres o la comunidad a la que pertenecen.” Walter fue becado para continuar con este proyecto, en India, donde realizó su documental, “Undesired” sobre la desgarradora vida y el destino penoso que padecen las mujeres.

walter astarda

Sus series fotográficas en África, continuaron en Madagascar en una manifestación popular. “Bloodbath”, impactante y de una gran carga emocional, que Walter considera como una razón para que entonces sea contado por alguien y se visibilice el hecho. 


¿Cómo se vive con la carga emocional de estar en medio de un conflicto armado, donde ves morir gente a sangre fría?

Yo consideraba que estaba haciendo algo que valía la pena: mostrar lo que sucedía. Entonces no dormía bien, si el día anterior no había hecho bien mi trabajo. Si mi trabajo no había servido para mostrar alguna situación, eso sí me mortificaba. Yo podía documentar lo que sucedía, y hacer llegar eso a la gente. No te voy a decir que es fácil, pero no tenía carga negativa. Creo que si ya estás fotografiando esas situaciones, al menos hacé algo.

¿Cuál es el mayor desafío de elegir el camino fotoperiodístico?

Yo empecé a dar clases de fotos, por que me llegaban mails de jóvenes que querían ser corresponsales de guerra, y pensaba “no tienen ni idea que es lo que significa eso”, parecía que se lo toman como un juego. Y la realidad es que la única utilidad es hacer fotos; no vas a poder hacer más que la foto que podes hacer. Entonces, creo que tomar esta decisión a la ligera es irresponsable. Por eso mi intención era poder compartir estos pensamientos en mis talleres, con gente que quiere documentar, y por ahí está entrevistando a alguien que está en situaciones malas, y tenés que aprender a aceptar el no, no forzar; una actitud que a veces no se tiene en cuenta. Piensan más en la imagen que en la persona a la que están fotografiando.

Entonces el mayor desafío es ser conscientes de lo que estás eligiendo…

Totalmente.

En alguna nota leí que decías “soltar el ego y no ir detrás del ser reconocido” ¿Qué es ser Fotoperiodista?

Eso mismo justamente. Para mi las cosas malas que suceden no se van a acabar porque un fotógrafo vaya y haga una foto, es un trabajo de equipo. Creo que si vos podes hacer un trabajo que ayude a concientizar un problema, apoye a las personas que han estado denunciando ese tema antes, y luego haya personas a quienes les toca gobernar, como para proteger a esas personas que estén en situación vulnerable, significa que sos un pequeño engranaje en toda una maquinaria.

 Se podría decir que a partir de descubrimientos, o simplemente llamarlos “clicks” sumado al deseo de viajar, lo llevaron a un cierre de esta etapa fotoperiodística tan cruda. En el afán de recorrer el mundo con lo mínimo e indispensable, y de trazar una línea continua entre todas las fronteras, expone sus fotografías en blanco y negro “en la web no funciona, pero si te abstraes de eso y vas pasando foto a foto, en verdad no sabes cuando has pasado de un país a otro. Entonces a algo que sería medio caótico, te ayuda a darle una visión global y elimina las fronteras. Es una especie de proyecto sobre el mundo, más que de determinados países.”

¿Cómo decidiste cambiar tu foco profesional?

Mi primer click, fue cuando estaba en India terminando el proyecto, y al mismo tiempo en Haití ocurría el terremoto del 2010, donde ya había trabajado un montón de veces, y colegas me preguntaban si iba a ir. Entonces me puse a pensar en que iba a haber un montón de fotógrafos allí, y en cambio, en la historia que estaba trabajando yo, estaba trabajando yo solo.
Me pareció que no iba a aportar algo más ir a donde más colegas estaban trabajando, me parecía mucho más interesante quedarme en India en un tema que no se sabía mucho.
Pero antes de este click, cubrí en Madagascar una manifestación en la cual el ejército abrió fuego contra los manifestantes y mató 26 personas en 5 minutos. A la media hora de la masacre había fotos mías en las redacciones de todo el mundo, pero al día siguiente solo 10 revistas y diarios habían publicado la noticia. Y ahí es donde pensé, básicamente es la confirmación de que el mundo es racista y hay cosas que a nadie le importan.
Por ejemplo cuando yo vivía en Uganda, hubo un accidente de avión en Congo y murieron 200 personas, no salió casi en ningún lado. Pero en Nueva York aterrizó un avión en emergencia sobre Río Hudson, y no sólo es portada de todo el mundo, sino que hay una película sobre eso.
Entonces se me ocurrió que esta bueno hacer coberturas de este tipo, pero también está bueno hacer coberturas en las cuales ya que vas a dedicarle esfuerzo y te vas a dedicar, sean acontecimientos que también merezcan atención y que no se les da importancia. También por eso, comencé en Europa un proyecto sobre Esclerosis Múltiple.

¿Cómo surgió la idea del proyecto The Journey?

En verdad yo quería viajar. Estaba en Haití y fue ahí cuando me enseñaron a manejar una moto, y la sensación fue de “yo debería haber hecho esto antes”. Allí le dije a un amigo fotógrafo que me iba a dar la vuelta al mundo en moto, aunque recién comenzaba a aprender a manejarla.

¿Tenés alguna conclusión, un pensamiento, entre lo que hacías antes y lo que hacés ahora?

Hay algo que creo, y es que el ser humano en general, individualmente, casi que es bueno, el problema que tenemos son los conjuntos. A pesar de que hay grupos que funcionan bien. Muchas veces sucede, por ejemplo, cuando linchan a alguien en la calle, individualmente no se si lo harías, en grupo en cambio te volvés invisible, parte de la masa y esa masa pierde la responsabilidad individual y pasa a ser algo colectivo. Entonces, creo que el ser humano es bueno, pero a veces cuando se asocia, las consecuencias no son las mejores.

walter astrada the journey

¿Qué proyectos tenés? ¿En qué parte de The Journey estás?

Ahora estoy armando charlas, talleres, y recientemente comencé a vender postales, que las entrego en persona, con el fin de continuar auto-financiando el viaje. Hace 20 años que no vivo acá, y quieras o no siento una especie de distancia en la cual en algunas situaciones puedo analizar el país como si fuera alguien de afuera, aunque no dejo de tener muchas cosas de acá. Así se me ocurrió empezar a pensar un proyecto que tenga que ver con fotografiar argentina. Y el día que finalice The Journey me gustaría hacer un libro.


The Journey es un proyecto que se finanza con la colaboración de quienes compran las fotografías de W.A. 
Podés conocer su etapa fotoperiodística   Seguir de cerca y colaborar con The Journey.

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