Sol Rezza es compositora, diseñadora de sonido e ingeniera de audio, trabaja en varios campos relacionados con el sonido; desde actuaciones en directo, composiciones experimentales para radio hasta la creación de atmósferas / ambientes y / o efectos de sonido para medios digitales, videojuegos, películas e instalaciones.

Su práctica se desarrolla entre el arte, la psicoacústica y la tecnología. Explora cómo percibimos el tiempo y el espacio a través de nuestros sentidos y cómo los sonidos influyen en esa percepción.

Su trabajo ha formado parte de MUTEK Montreal (2020), Festival Tsonami (2019), Radiophonic Places Bauhaus-UniversitätWeimar (2019), Radio Art residency Radio Corax (2018), Hörspiel Sommer Leipzig (2016), Muestra Fase 7 (2016), CTM Festival (2015), Sonophilia Lincon’s Festival (2014), HÖRLURS Festival (2013), Nacht Radio Festival Radio Arts Space (2012), Electronic Language International Festival FILE (2011), Netaudio London Festival (2011), Soundwave Festival (2011), IV Muestra Monográfica de Media Art(2010), In Sonora V (2009), Toshare – Piamonte Share Festival (2009).

Sus trabajos sobre ingeniería de audio, experimentación sonora y arte radiofónico han sido publicados en revistas especializadas: Moedular Fanzine, Sul Ponticello, Sonograma Magazine y Cara y Señal AMARC.

Sol Rezza ha participado en 2020 en la residencia de AMPLIFY D.A.I. en la Somerset House y en la Radio Art Residency en Alemania en 2018. Sus estudios académicos formales atraviesan las disciplinas de Diseño de Sonido para medios de comunicación (Licenciatura en Diseño de Sonido Digital. Tecnologías de la Comunicación Audiovisual DIG, Estados Unidos/México, Unidad AES), Ingeniería de Audio (Ingeniería de Audio. Técnico en Grabación de Sonido y Producción Musical. SAE – México Internacional), y la Producción Integral de Radio (Técnico superior en producción y creatividad radiofónica, Escuela Terciaria de Educación Radiofónica ETER – Argentina).

Participó en el Certificado Académico Ableton Live. SAE, México y Certificado Académico Introducción al Audio en videojuegos. Tecnologías de la Comunicación Audiovisual / Técnicos DIG entre otros talleres relacionados con acústica, espacialización de audio, audio para videojuegos y arte sonoro.

Actualmente vive y trabaja en Córdoba, y este año es una de las artistas que forma parte de la agenda de Mutek ES+AR

¿Qué define hoy tu propuesta?
En todas mis obras la percepción aparece como punto de partida para contar una historia sonora. Me interesa analizar cómo percibimos el mundo desde los sentidos, ya sea de manera individual como colectiva. Cómo construimos esas percepciones y qué rol juegan en esa construcción sensorial El Tiempo, El Espacio, La Tecnología y especialmente, El Sonido. Creo ambientes sonoros inmersivos donde los sonidos son el principal narrador y la forma en que éstos están dispuestos en el espacio, cumplen un papel en la manera en la que la audiencia, experimenta el relato.

PH Marcos Pignani

¿En qué sentido la tecnología y su evolución impacta en tus creaciones?
Trabajo a partir del uso de controladores MIDI, programas de ESPACIALIZACIÓN de audio y de composición con IA, instrumentos virtuales, grabaciones binaurales, etc. Por lo tanto, la tecnología es una parte fundamental en desarrollo de mis trabajos.

Sin embargo, busco que haya un equilibrio entre lo que conocemos como “el factor tecnológico”, la parte análoga y la humana, que es la que se necesita para contar una historia. Hace algunos años atrás cuando aparecía una nueva tecnología, la sociedad tenía una ventana temporal muy amplia para aprender, poner en práctica y crear a partir de esa nueva tecnología. Hoy en día los cambios tecnológicos son tan vertiginosos que uno no termina de asimilarlos por completo que ya existen nuevas versiones, nuevas formas de esa misma tecnología en constante cambio.

Es muy interesante, ya que estos cambios tan vertiginosos se dan a partir de las inmensas posibilidades de colaboración que hoy nos permiten las nuevas formas de comunicación y producción. Pero también, a veces la tecnología deja de ser una herramienta útil para la producción y pasa a convertirse en un fenómeno social que implementa una moda.

Frente a mi mesa de trabajo tengo la pregunta que desliza William Gibson en su cuento ‘Fragmentos de una Rosa Holográfica’: “¿Qué podemos esperar de esta nueva tecnología, con sus promesas de codificación discreta y subsiguiente reconstrucción de toda la gama de las percepciones sensoriales?”.

Siempre estoy atenta a esa frase. ¿Qué aporta la tecnología en cada una de mis historias? ¿Cómo me ayuda a cambiar la sensorialidad de lo que la audiencia escucha? Es por eso que trato de trabajar con tecnología acotada para cada sección de mis composiciones, sacándoles el mayor provecho que pueda. Utilizando softwares independientes que se adapten a la historia que quiero contar y no al revés. Tomando del mundo análogo instrumentos muy simples en su forma como la armónica o el udu y transformando su sonido mediante computadora y otorgando un espacio importante a la voz que es una de las cosas que nos definen como seres humanos.

¿En qué estás trabajando en la actualidad?
En este momento estoy desarrollando una comisión para Festival In/Out, se trata de cinco pequeñas piezas de experimentación sonora que tienen como punto de partida el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas. Un cuadro clínico poco conocido que se caracteriza por episodios breves de distorsión en la percepción, se cree que fue un padecimiento del escritor Lewis Carroll y que parecería ser que plasmó con mucha exactitud en la vivencia de cuando pasa a través de la madriguera del conejo.

¿Qué temáticas son las que más te movilizan?
Las formas de percibir el mundo que nos rodea, principalmente la forma en la que entendemos el espacio y el tiempo. Como esto influye en nuestras vidas cotidianas.

¿Qué rol tiene el audio en tus creaciones?
El audio es el medio que utilizo para contar las historias, para analizar las percepciones que se producen en una audiencia, la herramienta que utilizo para analizar los espacios. El sonido es mi lenguaje y el audio es la herramienta que me permite modificar ese lenguaje.

PH Marcos Pignani

¿Cómo te impactó la pandemia, el confinamiento desde un punto de vista creativo? Lo positivo y lo negativo.
No sé si hay una parte positiva y negativa, creo que es un cambio de paradigmas (tecnológico, social, económico) que nos toca vivir y como todo cambio mueve muchas cosas y a la vez produce otras tantas.

Por ejemplo, algunos historiadores afirman que la Peste Negra hizo posible la masificación de la imprenta. En esa época, la ropa que pertenecía a las víctimas fueron muy útiles para la producción a gran escala de papel lo que contribuyó a la expansión de esa nueva tecnología que se estaba gestando y que era la imprenta. Sin embargo, este dato no nos puede alejar del horror de una enfermedad que diezma a la población y que hace que cambie por completo su estructura.

En lo personal creo que es fundamental que mis obras traten de interpretar y plasmar la sensación de incertidumbre que se vive en esta época. Siento la necesidad de contar historias y viajes sonoros que abran la posibilidad de imaginar otras oportunas formas de pensarnos como sociedad, que nos permita cuestionarnos y que nos ayude a sobrellevar los cambios significativos por los que estamos atravesando.

El confinamiento me sirvió para analizar las formas en las que ha cambiado el consumo y la escucha de una obra de sonido, para indagar acerca de la atención que prestamos a las cosas que no son presenciales. Esto me ayudó a repensar mis procesos creativos y mi forma de producción, un camino que todavía voy transitando.

¿Qué estarás mostrando en la próxima edición de Mutek?
En esta edición del Mutek estaré presentando “Inundare”, performance de electrónica experimental que juega con la idea del elemento sonoro como una marea que inunda y penetra en el cuerpo más allá de la palabra.

Un viaje sonoro omnidireccional que nos conecta con nuestros sentidos y con las percepciones del espacio. La idea de esta obra parte en la búsqueda por repensar el espacio compartido tanto de forma virtual como presencial.

Pero antes de poder repensar el espacio de forma comunitaria es necesario preguntarnos ¿Qué significa el espacio para nosotros de forma individual? ¿Cómo lo sentimos? ¿Cómo lo creamos a través de nuestras percepciones?

Inundare es una invitación a dejarnos llevar hacia esas repuestas internas.

¿Qué importancia tiene poder ser parte de este tipo de Festivales?
Propuestas como las del Festival Mutek son inmensamente ricas y necesarias. Son un gran punto de encuentro y colaboración entre artistas, curadores y audiencia. Siempre las exposiciones, los festivales, han sido y actualmente lo son, lugares que muestran desde el arte lo que se palpita en ese determinado período de la historia.

Realmente en este tipo de festivales y producciones tanto virtuales como presenciales que se realizan en este momento, están construyendo los cimientos de las próximas formas de producción, de los nuevos movimientos artísticos que marcan las próximas generaciones.

Para mí la posibilidad de poder participar y conocer a otros artistas de diferentes partes del mundo, conectarme con diferentes públicos, es inmensamente rico. Esencialmente me ayuda a mejorar mis procesos de trabajo, aprender, con la inmensidad de significado que encierra la palabra “aprender”, nuevas técnicas y a compartir experiencias. Creo que eso es algo inmenso para cualquier artista de cualquier disciplina.

¿Cómo ves la escena artística digital latinoamericana actual?
Fuerte, en constante crecimiento. Aportando una mirada del mundo cada vez más equitativa en cuanto a diversidad cultural, de género, paisajes, ideas. Simultáneamente se ve y se siente cuánto cuesta todo, el trabajo de una producción, vivir de un trabajo independiente. La inestabilidad económica y social en la que estamos inmersos hace que a veces nos cueste más acceder a las posibilidades tecnológicas y digitales que en otros países son más accesibles. Aún en pleno 2021 la brecha digital es palpable tanto para quienes realizan como para la propia audiencia.

Creo que este sigue siendo un debate importante en Latinoamérica, un tema del que hace mucho tiempo se habla y del que ahora estamos vivenciando las consecuencias y que no se encuentra supeditado al acceso a las tecnologías, sino que conlleva el desarrollo de estas tecnologías en nuestros propios países, teniendo la posibilidad de influir tanto cultural como económicamente en el sistema, en esta digitalización del mundo.

¿Cuál es la relevancia de espacios como Amplify para la industria de la que formas parte? ¿Y para las mujeres en particular?
Realmente creo que la diversidad de miradas nos enriquece en todas sus formas. Amplify sin duda ha colaborado en forma significativa a que no sólo las mujeres sino la diversidad de artistas, de diversos géneros, tengan un espacio para mostrar su trabajo y eso ha cambiado a la industria de la performance y las artes digitales. Sabemos que las mujeres, los distintos colectivos de diversidad de género, las minorías raciales y étnicas durante mucho tiempo fuimos relegados de espacios relacionados con las nuevas tecnologías y la experimentación de sus formas.

Todavía las artistas mujeres sólo somos 25% en comparación del 65% de presentaciones masculinas en festivales de música relacionada con la tecnología y la electrónica (datos de la encuesta FACTS realizada por el colectivo Female Pressure en 2020). Iniciativas como las de Amplify cambian de forma significativa nuestras posibilidades de participación. Abren el juego y el camino tanto a artistas que ya tenemos una trayectoria como a las nuevas generaciones de artistas que buscan mostrar sus trabajos.

Cuando me preguntan acerca de la importancia de mostrar el trabajo de las mujeres, y otras minorías, siempre me remito a la misma experiencia. Un día coloqué micrófonos en los baños de un bar, uno en el baño destinado al género masculino y otro en el destinado al género femenino. El paisaje sonoro obtenido fue completamente diferente, mientras que en el baño de hombres las conversaciones que se daban eran mínimas y con tonalidades neutras. En el baño de mujeres se podías escuchar una sinfonía de sonidos, risas y hasta llantos. Sin duda alguna, la diferencia era riquísima y decía mucho acerca de nuestra época.

Conocer las diferencias y poder empaparnos de ellas, nos hace mejores y nos da más posibilidades para mejorar no solo como especie humana, también como sociedad.

¿Cómo imaginas que será la difusión del arte en general en una etapa post pandemia?
Creo que viviremos una pequeña y acelerada etapa en la que saldremos todos ansiosos a consumir lo presencial y masivo. Pero no durará mucho esa efusividad y encontraremos un equilibrio en asistir a espacios más personalizables, experiencias colectivas pero pequeñas en donde la interacción con la tecnología sea un ingrediente cotidiano.

Como pasó en su momento con la aparición del libro, como objeto de distribución masiva, el cual fue duramente criticado por ser una experiencia que apartaba al individuo de lo colectivo. Las nuevas tecnologías están siendo demonizadas de la misma manera, hasta que finalmente se una lo individual y lo colectivo en una misma experiencia sensorial.

Será un reto de los productores culturales reconsiderar los presupuestos que presenten una amplia gama de experiencias colectivas, individuales, virtuales y presenciales. A su vez un reaprendizaje por parte de la audiencia para incentivar de forma económica cada una de estas posibilidades.

Creo que el reto de sostener la difusión del arte en tiempos inciertos, después de una pandemia, es un trabajo en conjunto entre gobiernos, audiencia, artistas y productores culturales. Un reto conjunto que definirá de forma significativa como se desarrollará la economía, no sólo de los artistas, también de los trabajadores independientes en general.