:: PERSONAJES
25/08/2020

“Si hay libertad, habrá turismo”

Cuesta imaginarse qué pasará con el turismo después de la pandemia. Cómo vamos a viajar, qué lugares vamos a elegir como destinos, cómo nos vamos a mover. ¿Seremos los mismos viajeros que antes del Covid-19? En esta nota, algunas reflexiones sobre las conductas humanas y los cambios en la sociedad, sus riesgos y nuevas oportunidades.

Gustavo Santos, Ex Ministro de Turismo de la Nación, y co-autor del libro El Después: Turismo y Humanidad junto a Michel Durrieu, asesor de la OMT sobre turismo sostenible y desarrollo territorial. En su libro analiza la relevancia de la seguridad, el impacto de los desplazamientos en las decisiones de los viajeros y una aceleración hacia el turismo sostenible que invitan a pensar el futuro de esta industria.

Desde una mirada más social, más humana, ¿Cuál es el principal impacto del covid-19 en el sector del turismo?

La crisis provocada por el COVID-19 es la primera considerada realmente global, sin discriminación de continente, de situación económica o de temporalidad. Es excepcional porque supone todo tipo de riesgos: sanitarios, económicos, sociales y políticos en simultáneo; sumándose a los conflictos territoriales existentes que no han cesado -y que podrían empeorar con el cierre de las fronteras. Ha impactado a todos, pero sus consecuencias económicas y sociales serán más graves en Latinoamérica.

Si pensamos en la recuperación de la industria, ¿se puede pensar en tiempos? 

Como consecuencia de esta coyuntura, es muy posible que durante los primeros meses pos pandemia haya un cambio en el comportamiento de los viajeros. 

Probablemente se alejen de los destinos masificados, privilegien destinos de naturaleza, alarguen la duración de sus viajes para limitar el impacto de los desplazamientos, que se desalienten viajes grupales y que reduzcan las distancias privilegiando destinos nacionales o dentro del mismo continente. 

En Latinoamérica, y sobre todo Argentina todavía no puede transitar libremente el territorio nacional, los límites provinciales en muchos casos se han convertido en fronteras. Sin viajes no hay turismo. Mi sensación es que la capacidad de resistencia de los prestadores del sector está al límite. No dan más. La incertidumbre es insoportable y no se ve ningún horizonte.

 ¿Qué tipo de decisiones son necesarias tomar para avanzar en esa recuperación?

La primera y principal propuesta es que hay que trabajar de forma integrada, fundamentalmente quienes tienen la responsabilidad de conducción y gestión de la crisis. 

En el mundo hubo un momento sanitario riguroso de la pandemia que implicó en muchos países un estado de reclusión estricto, pero no vamos a poder vivir encerrados por siempre. 

El empoderamiento ciudadano será necesario y esa transición deberá ser gestionada positivamente para que se restablezca la actividad cuanto antes y de la mejor manera.  

Mi mayor recomendación es que nunca se pierda de vista que el turismo es un motor extraordinario para el desarrollo endógeno, para el crecimiento local, para generar empleos y afecta positivamente a cada rincón de la Argentina.  

Otro punto fundamental es nuestra integración con el mundo. Uno de los sentidos del turismo es crear y fomentar múltiples puentes de ida y vuelta. No se puede hablar de turismo sin esa interacción, que también supone una gran cantidad de ingresos de divisas en el país.  

Durante la presentación del libro, dijiste “si hay libertad, habrá turismo”, ¿podrías ampliar un poco esa afirmación?

El viaje está en la esencia misma de la humanidad. Está en nuestro ADN. Viajar es nuestra búsqueda más a mano de la libertad y la felicidad. Es por esto que afirmo que si hay libertad, habrá turismo. Viajar será siempre un símbolo de libertad individual. Los viajes son parte de la especie humana y ese principio de libertad se va a imponer. El viaje es un hecho de libertad y lo vamos a recuperar.

También hablaste de que  “la desunión global solo nos llevaría al caos”, ¿a qué te referís con eso?

Más que nunca, los gobiernos deben trabajar en conjunto para tomar decisiones de forma organizada. En momentos como este, sin precedentes, la actuación de los Estados y de sus gobiernos es fundamental. Pero también surgen como amenazas los riesgos aislacionistas y autoritarios. El bienestar de todos se alcanzará más rápidamente  y será mejor solo en cooperación.

Para leer la nota completa ingrese en la edición #139 de Revista G7 

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