:: BRúJULA
07/10/2019

Shamrock. Comedia en verso.

Despojada de realismo y escrita en verso, el viernes pasado estrenó esta obra que retrata con humor las pequeñas tragedias que vivían los inmigrantes mientras escapaban del hambre y la miseria. Todos los viernes de octubre y noviembre en Teatro Beckett.

Shamrock

Shamrock

Mary, una joven irlandesa llega a Buenos Aires enviada por su familia para casarse y tener hijos. Al llegar descubre que su prometido la engaña con una argentina y que nada de lo planeado sucederá. Por primera vez, lejos de su amada Irlanda y en un país completamente desconocido, se pregunta si realmente quiere cumplir con todos los mandatos impuestos para las mujeres en esa época y entre pasos de tango y bocaditos de scones afirma: “quiero ser independiente”. ¿Podrá lograrlo?

El elenco lo compone Alejandro Gigena, Camila Peralta, Juliana Ascúa, Pablo Kusnetzoff.

Brenda Howlin, su autora y productora, nos cuenta todos los detalles de esta obra que estará en el Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556) todos los viernes a las 23 hs.

¿Cómo surge la idea de Shamrock?
La primera imagen fue la de una irlandesa bajando –solita– de un barco y pisando por primera vez tierra argentina. Todo nace en un taller de dramaturgia de Ariel Barchilón en el año 2013 con la propuesta de escribir una escena en verso. Al venir de una familia irlandesa, escuché miles de historias fascinantes, de esos inmigrantes que tuvieron que dejar su tierra escapando de las guerras o crisis económicas y empezar de cero en un país desconocido y lejos de sus familias. Y siempre me llamó la atención el rol de las mujeres, a quienes en general, las mandaban a casarse con un irlandés que no conocían y luego debían dedicarse a la crianza de sus hijos mientras los hombres salían a trabajar. Y cuando pensé “en verso”, esa imagen apareció como una trompada. Luego se fue armando el universo de la obra (con todas estas preguntas e historias que siempre dieron vueltas en mi cabeza) y la fui trabajando y reescribiendo hasta el año pasado que comenzamos a ensayarla.

¿Con qué se van a encontrar quienes asistan?
Se van a encontrar con una propuesta original, con un lenguaje y código propios en donde el texto está al servicio del juego, el verso no huele a viejo y convive el contexto del 1900 con un lenguaje actual. Shamrock cuenta las miserias de esos inmigrantes con mucho humor, por momentos con un registro clownesco. Los actores se divierten en escena y eso inevitablemente se traslada a la platea.

La obra es también muy atractiva desde lo visual, lo coreográfico y lo escenográfico, con una puesta en constante movimiento, una escenografía móvil y transformable, en donde se evidencia el artilugio teatral y se exponen los movimientos que dan lugar a la magia.

Por último, tanto actores y actrices como el director, son artistas que admiro muchísimo, super talentosos, todos con mucho recorrido y que manejan el humor a la perfección. Nano, el director potenció el talento de cada uno generando un espectáculo hermoso con un tono muy singular. Es un lujo para mí trabajar con ellos. 

¿Cuál intenta ser el mensaje de la obra?
La obra funciona como una especie de redención para aquellas mujeres que llegaron acá y tuvieron que cumplir con los mandatos preestablecidos para ellas y que no tuvieron la posibilidad de revelarse ni de ser libres. La protagonista, Mary, pudo haber sido una inmigrante más, pero ella ahora tiene la posibilidad de cumplir el sueño de muchas mujeres: ser independiente.

¿Cómo ves la escena teatral local?
La escena teatral en Buenos Aires siempre está en movimiento y eso me encanta. Veo que surgen nuevos espacios y alternativas que se van adaptando a los diferentes momentos socioculturales que vamos atravesando y eso genera nuevas posibilidades tanto para los que venimos haciendo teatro desde hace mucho como también para las nuevas generaciones. Es infinita la cantidad de propuestas y eso nos da la pauta que el teatro siempre resiste. Siempre.

¿Cuáles son los desafíos para que el teatro sea atractivo en medio de la saturación de propuestas para los espectadores?
El desafío es ser fieles a lo que queremos contar sin tentarnos o dejarnos llevar por fórmulas aparentemente exitosas. Creo que las obras que se sostienen en el tiempo son las que son fieles a su propia identidad y tienen un estilo de actuación propio, una puesta bien definida y una dramaturgia contundente. Obras que no buscan “el hit”, sino que confían en su propia singularidad y en su propio universo y van a fondo con eso.

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