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28/08/2017

Seba García. El gran anfitrión

Es uno de los bartender mas respetados del país. Detallista al máximo, Seba García no deja nada librado al azar en lo que respecta a su trabajo. Siempre tuvo bien claro sus objetivos y trabajó muchísimo para lograr convertirse en lo que es hoy: un gran anfitrión.

Seba García

Seba García

Seba conoce a cada una de las personas que entran a Presidente. Sus gustos, sus preferencias y trabaja día y noche para generar experiencias en las personas.

En cuanto a los tragos, viaja por el país y el extranjero a conseguir la mejor materia prima y le interesa saber de dónde viene cada producto. Y si de detalles hablamos, el Negroni se sirve con un hielo especial y la naranja tiene una cocción de seis horas a una temperatura justa que al morderla da una sensación de explosión en boca. “Para mí es el cocktail perfecto. Tiene la potencia del gin, el amargo del Campari y el dulce del vermuth. La naranja le da la terminación ideal, es fresco. Es un cocktail muy noble tanto para tomar en el asado de tu casa o en la mejor barra del mundo”.

Presidente fue una casa, un banco y un hotel. Tiene magia, historias y secretos. Su espacio exclusivo, La Biblioteca, es un reducto donde entran pocas personas, y con una barra exclusiva donde sólo se sirven clásicos. Un espacio más silencioso, con 800 libros reales dándole vida a esa biblioteca, y con piezas únicas de decoración, que quien entra a ese lugar en algún momento viaja mentalmente en el tiempo y encuentra algún objeto que le es familiar.

A Presidente va gente de todo tipo y cada uno de ellos se mimetiza con el espacio que ofrece el lugar aportando un poco de sus vivencias y adoptando lo que el bar propone. Impecable, tranquilo, con sus ideas bien definidas, Seba García nos abrió las puertas de Presidente en donde nos hizo un recorrido físico y sensorial pudiendo entender al máximo la esencia y la energía del lugar.

Ofrecemos cocktelería de hotel internacional con trato muy local. Nos preocupamos por todos los que vienen a Presidente.

¿Cómo nació Presidente?
Presidente nace a raíz de una búsqueda. Estoy hace bastante en el rubro y el año pasado se dio una sinergia muy interesante con quienes hoy son mis socios en este proyecto. Es un grupo muy humano que era lo que estaba buscando. Presidente es mi primer proyecto personal por lo que lo quería hacer con gente que se parezca a mi, y eso lo encontré con los chicos.

Lo hicieron muy rápido. ¿Cuánto tardaron?
Muy poco en cierto punto. Cuando hay sinergia todo fluye. En octubre de 2016 conseguimos el lugar y en febrero de 2017 abrimos. Y desde ahí no paramos. Por suerte Presidente se posicionó muy rápido y nos encanta todo lo que se genera en este lugar. Para mí lo más importante es el servicio, es por eso que trabajamos mucho en eso. También por eso nos gustó este lugar. Tiene mucha mística y salimos un poco del circuito bares, de hecho tratamos de cuidar eso. Por fuera la puerta no dice nada pero en el momento que la cruzas, ingresas a un mundo inolvidable. Desde las arañas sobre la barra, la decoración del lugar, el look de quienes trabajamos acá hasta la forma en la que se sirven los tragos. Ofrecemos una cocktelería de hotel internacional con un trato muy local en donde nos preocupamos de todo y por todos los que vienen a Presidente.

Nos entendimos todos tan rápido y tan bien que en ningún momento hubo dudas. Y esa energía se transmite.

¿Cómo se logra la mística de un lugar?
Creo que es porque nos entendimos todos tan rápido y tan bien, desde nosotros como socios hasta la arquitecta que llevó el proyecto a cabo que en ningún momento hubo dudas. Y esa energía se transmite. En mi caso trato de entregar todo para que la persona que viene se sienta cómoda y quiera volver. Pero va más allá de presentarle un lindo trago. Insisto en que el servicio es la clave. Me preocupo mucho por cada detalle. Estudio todo, desde cómo se sirven las distintas partes del pato, a qué sabor le puede dar un vaso de algún material distinto al que estamos acostumbrados. Me preocupo de dónde viene la materia prima que usamos porque quiero saber, me interesa saber. Hace unos días me fui a la Patagonia a conocer un campo argentino que hace el mejor destilado de peras del mundo, pero no lo vende acá, lo exporta a Alemania. Estuve un par de días ahí, en el campo, recorriendo la destilería, viviendo con sus dueños, y es el destilado que usamos en Presidente y es único. Quizás eso sume a la mística del lugar, que estemos en todos los detalles. No servimos solamente tragos, sino que generamos vivencias. Tenemos un trago que se llama Castelar Solamente, y ese nombre lo entienden quienes viajan en tren a zona oeste.

¿Cómo manejan la comunicación?
Desde el comienzo trabajamos con una agencia de creatividad, FBDI, que nos hizo toda la imagen. Desde los individuales, los palitos de sushi… todo. Cada ambiente tiene su propio posa vaso. Y nos pasó lo mismo que con la arquitecta, entendieron perfecto el concepto que queríamos transmitir. Está un poco inspirado en el Gran Gatsby, que en realidad se inspiró un poco por el look que yo uso, desde hace años. Tiene una impronta muy masculina. Por el momento no estamos trabajando con hoteles ni prensa fuerte porque justamente queremos mantener la mística que se generó. Eso hace que la gente lo sienta como propio. Nos manejamos con reserva para que cada uno tenga su lugar y esté cómodo.

No queremos traer cultura extranjera. Por el contrario, queremos que los extranjeros absorban nuestra cultura gastronómica.

¿Qué es para vos Presidente?
Presidente es un bar argentino para el mundo. Nosotros hacemos cosas de nuestro país. En Presidente no queremos traer cultura extranjera sino por el contrario, queremos que los extranjeros absorban nuestra cultura gastronómica. Hace unas semanas vino a Presidente un embajador de Bacardi, y sólo vino a Presidente porque somos los únicos que transmitimos la realidad de un bar de Argentina, y me lo dijo él. Siempre fuimos un país que miró para afuera y siente que lo extranjero es mejor que lo nuestro. La realidad es que tenemos un país increíble con sabores, culturas y texturas y eso es lo que transmitimos en nuestros tragos. Quiero que cuando llegues acá que disfrutes del momento, que te olvides de lo que eras y de lo que vas a ser y hacer, y que te conectes con esta situación de comer, beber y disfrutar del lugar.

¿Hace cuánto estás en el rubro?
Hace 14 años me dedico a la gastronomía. Hoy tengo 32, y empecé cocinando en un hotel en el Abasto. Cuando terminaba mi turno me esperaba mi padre para llevarme al bar en el que trabajaba de noche. Así eran todos mis días con un solo franco a la semana. Después me empecé a capacitar en pastelería, hice la carrera de sommelier de té, de vinos y de cerveza y café ya que en esa época el bar tender tenía que saber mucho más que servir únicamente un cocktail.

Me encanta ser anfitrión, conocer a las personas, entender qué trago piden y poder ofrecerles una experiencia nueva.

¿Cómo nació tu pasión por la gastronomía?
Mi padre tuvo siempre una fábrica de pastas y mi madre cocinaba en un restaurante todos los domingos, en el Delta. Siempre me gustó ese mundo. Desde chico me empecé a capacitar. Pude fusionar muy bien la cocina con la pastelería y la cocktelería.

¿Y por qué elegiste el detrás de barra?

Por el trato con el cliente. A mi me encanta ser anfitrión. Me gusta generar experiencias y sentimientos y con la cocina no me pasaba eso. Cada vez que volvía el mozo yo espera muy entusiasmado la devolución del plato y él me respondía muy seco “ sí, le gustó” y yo había estado cocinando toda la tarde. Entonces la verdad como me gusta tener ese vínculo con el cliente, me siento muy cómodo detrás de la barra. Conocer a las personas, entender qué trago me piden y saber sus gustos para yo poder ofrecerle una experiencia nueva. Me gusta brindar en la barra, con quienes estén sentados ahí y la gente realmente se sorprende, no está acostumbrado a recibir atención, afecto y cariño. Y siempre brindamos por dos cosas: por los sueños y por los momentos que son únicos e irrepetibles.


Por: Josefina Alzogaray 
Fotos: Agustina Angel

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