Sara Hebe. La poeta urbana que le pone rima a la realidad

Las nuevas generaciones se permiten la fusión de géneros. No hay prejuicios. En este contexto, de las plataformas on demand, el estilo “Sara He” es bienvenido. Esa esquizofrenia de estilos que la caracteriza, y el encanto de lo raro no solo atrae, sino que hace que muchxs se sientan identificadxs con ella. Una mezcla de rap, cumbia, rock, hip hop, reggaeton y por supuesto baile, mucho baile. 

Hoy, desde el punto de vista artístico y de la composición de sus canciones, se siente más madura. “Disfruto más mis canciones hoy, me gustan más”, dice. De todas formas, ¿quién puede olvidarse de Tuve que quemar o Historika? Y aunque siente que es momento de construir y ya no quiere quemar nada, la realidad arde, por lo que tenemos Sara Hebe para rato.

Sara nació en Trelew y llegó a Buenos Aires apenas iniciado el año 2002, con la crisis del 2001 en los tobillos y la ilusión de que la gran ciudad le abra las puertas a su vocación artística. Empezó la carrera de Derecho en la UBA, la siguió en Córdoba, vivió en una residencia de monjas, pero de a poco se fue alejando de esa formalidad para meterse de lleno en el rap y todos los mundos que se ahí se desprenden. 

Llegó al hip hop luego de pasar por el teatro (estudió con Norman Briski y Mirta Bogdasarian) y la danza. Comenzó a componer en forma autodidacta en 2007 y a fines de 2009 le dio vida a su primer disco: La Hija del Loco. Luego vendría Punentera, Colectivo Vacío y Politicalpari. En el medio, compuso la banda de sonido de la serie El Marginal, con la que logró mayor popularidad y un Martín Fierro. 

Cuando éramos chicas, éramos más del rock, de Charly, ¿cómo se fusiona eso con tu música?

Sigo siendo del rock, en mis recitales mi banda es bastante rockera, batería, bajo, guitarra, tengo temas muy rockeros. En Ignatia, por ejemplo, se ve eso que escuchamos en nuestra adolescencia que era Charly García. Si bien no lo escucho tanto ahora, es algo que me marcó para siempre. Amo a Charly y a tantas canciones del rock nacional que tenemos la suerte de haber escuchado y disfrutado, y que sean parte de la cultura nuestra. Voy pasando por un montón de estilos diferentes de manera un poco esquizofrénica, al final hago de todo y la banda se la banca. Y se arman recitales raros, donde suena rap, trap, cumbia, y también un punk medio digital. 

¿Cómo ves la escena hip hopera femenina en Argentina? 

Hoy hay una industria y un mainstream que cuando yo empecé no existía

¿Cuesta más llegar a la cima por ser mujer en este rubro? ¿Crees que estamos mejor en ese sentido que algunos años atrás?

Estamos mejor que hace algunos años gracias a los feminismos y a la lucha de tantas mujeres que escribieron, que salieron a la calle, teorizaron, trabajaron, pensaron.

Y también gracias a las compañeras trans que son una gran y fundamental parte de los movimientos feministas y transfeministas. 

¿Cómo surgen tus canciones? ¿Qué estilos se cruzan para darles forma?

Mis canciones surgen y a veces me cuesta mucho que surjan. Me ayuda mucho hacerlas en colaboración. Surgen de escuchar. Hoy disfruto mucho más de escribir, pienso más antes de hacerlo. 

¿Qué temáticas son las que más te movilizan? ¿Las letras reflejan lo que te pasa a vos o lo que sentis o ves que atraviesa la sociedad?

Escribí mucho sobre problemáticas sociales, de abuso de poder. Ahora estoy en otro momento que tienen más que ver conmigo, con mi burbuja. Pero esa burbuja a veces se pincha, por suerte, y empatizamos con lo que pasa en la calle y ahí también surgen canciones, porque eso nos conmueve, nos atraviesa.

Las letras reflejan lo que me pasa a mí y también lo que me pasa con lo que veo que pasa a los demás.

Por ejemplo, el dolor de las madres que pierden a sus hijos por el abuso policial me conmueve. Pero también tengo temas no tan tristes, como Movimiento Social El Deseo, que habla del deseo, de la fuerza de vivir libremente, de ir hacia adelante con la fuerza de lo que sentimos.

En una nota dijiste que tus letras son poesía, no panfleto, ¿qué significa eso?

En realidad no todas mis letras son poesía, yo intento hacer poesía, porque soy admiradora de la poesía, de otros raperos y raperas, de grandes poetas latinoamericanxs, clásicos o contemporáneos, pero a veces sí son panfletos y eso tiene que ver con una urgencia de comunicar lo que está pasando. Y ahí voy, intentando escribir algo más o menos poético. 

¿Cómo te llevas con este presente que nos toca vivir al mundo por la pandemia?

Estoy componiendo, creando cosas nuevas. Es muy triste lo que está pasando, casi que no podemos ver salida. Depende de nosotros el cuidado, es muy importante ser solidarios, es como una encrucijada, pero hay que intentar seguir cuidándonos. Y hay muchas cosas que con esta situación de pandemia se profundizaron, como el laburo de los médicos a full. 

Leé, escuchá y disfrutá la nota completa en la Edición #140 de la Revista G7

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