:: PERSONAJES
12/05/2020

Santiago Lange. El viento en sus manos

Se lo conoce a nivel mundial no solo por sus logros en el deporte, sino también, y sobre todo, por su entereza humana. ¿Quién no recuerda el Oro Olímpico en Río luego de haber atravesado un cáncer de pulmón? A los 58 años, sigue dando batallas y entrenando, como se puede, a la espera de que la pandemia pase y haya noticias de los próximos Juegos Olímpicos. Mientras, transita el lanzamiento de "Viento, la travesía de mi vida", una autobiografía que escribió junto con el periodista Nicolás Cassese.

Viento, el libro de Santiago Lange

Viento, el libro de Santiago Lange

“El único lugar donde estoy en comunión conmigo mismo es el agua. Me subo a un barco y me olvido de cualquier otra cosa que exista. Amo cualquier cosa que flote. Esa es mi tierra, esa es mi brújula”, ese es el lema de Santiago, su dicho frecuente. El rótulo de “uno de los mejores atletas del mundo” parece quedar chico si reflexionamos sobre los logros de este regatista que trascienden los deportivo. Nacido el 22 de septiembre de 1961 y criado a las orillas del Río de la Plata. Arquitecto naval, asesor deportivo, conferencista, es casi imposible detallar sus podios. Pero sí recordamos uno, el de los Juegos Olímpicos de Río 2016 con Cecilia Carranza Saroli en Nacra 17.

A los 54 años lograba su primer oro olímpico. Con muchos condimentos, entre ellos, una operación de cáncer de pulmón meses antes. Resiliencia y tenacidad. A los 58 años, en ríos, mares, horizontes de todo el mundo, sigue dando batallas, convencido de que la vida y todo lo que le ha sucedido, vale la pena, el viaje valió la pena. “Viento, la travesía de mi vida”, no hace otra cosa que mostrar eso. Cuarentena mediante, en junio estará disponible en todas las librerías del país. 

¿Cómo están cada uno de ustedes viviendo este momento? ¿Dónde los encuentra? ¿Cómo lo llevan?
Santi
: Yo estoy muy bien. Estoy solo en un departamento. Estoy muy tranquilo, agradecido, porque hay gente que la está pasando realmente muy mal. Yo me siento un privilegiado, que tengo qué comer, estoy bien, estoy muy entretenido, me entreno mucho, estoy aprovechando para entrenar muy fuerte, que normalmente durante el año me cuesta porque estoy demasiado tiempo compitiendo. Hago cosas que siempre quise hacer, desde una huerta hasta trabajar en el jardín. Es un muy buen momento para reflexionar y salir de esto mejor de lo que entramos. 

Nico: Yo estoy con mi mujer, mi hijo de tres años y acaba de nacer hace una semana mi segundo hijo. Estamos bien, muy conscientes de lo necesario de estar este tiempo guardados para cuidarnos todos y me parece que la parte más difícil viene ahora, porque parar todo es relativamente fácil, no sale nadie y listo, pero ahora los que nos gobiernan y nosotros tenemos que actuar de forma responsable ver cómo empezamos a salir de esto. 

Ahora sí, vayamos al libro ¿Cómo surge la idea de hacerlo?
Santi
: Cuando terminaron los juegos tuve varias ofertas de escritores y editoriales para contar la historia de los juegos olímpicos de Río. Y de las entrevistas que tuve en ese momento, ninguno de los ofrecimientos me pareció de alta calidad y profundo. Después, cuando fui a Austria a la sede de Red Bull a festejar la medalla, tuve una oferta de ellos. Yo estoy trabajando con Red Bull desde el año 2000 y en todo lo que hacen es muy profesional. Por eso me entusiasmó hacerlo con ellos, porque tienen una visión de avanzada de cómo hay que hacer las cosas.

Empezamos a trabajar y tuve las primeras entrevistas con una escritora alemana y muy rápidamente me dí cuenta de que el libro iba a perder identidad argentina, latina y la esencia de cómo soy yo, cómo nací y cómo me formé como persona. Hablé con Red Bull y les expliqué que estaba haciendo una historia de mi vida que transcurre en Argentina, hablando en inglés con una escritora alemana, y que después se iba traducir al castellano. Lo entendieron perfecto y ahí paso lo peor, porque me dijeron que estaban de acuerdo conmigo, que había que conseguir un escritor argentino y que me ocupara yo. Tardé un montón porque no me considero un experto en el tema y soy muy obsesivo, me gusta conseguir la mejor gente y no sabía cómo solucionar la ecuación.

Los primeros debates que tuvimos con el editor alemán de Red Bull, que fueron interesantes, eran sobre si iba a ser un libro de deportes, de vela, o si queríamos que fuera de la historia de una persona, y todos coincidimos que tenía que ser una historia de vida.

Luego de eso, me interesaba que el escritor fuera alguien que no sea de la náutica, alguien totalmente ajeno al deporte y a mi situación de vida. Todo el mundo me decía que estaba bueno que lo haga Nico, pero me había convencido de fuera una historia y que se cuente mucho más allá de la náutica. Finalmente fue con Nico y resultó muy bien, y me dí cuenta que hubiese sido imposible relatar las regatas con alguien que no supiera nada de vela.

Nico: Yo entré un poco más tarde del inicio de todo el proceso. Soy del mismo club de Santi, del Náutico de San Isidro, y amigo del más grande de sus hijos Yago. Un día estaba ahí desarmando el barco, me lo encontré a Santi y dijo que estaba buscando un escritor. Hablamos de diferentes escritores y personas posibles y al final de la conversación le dije “che, te lo puedo hacer yo”. Me tiré a la pileta, ahí conversando en el club. Y quedó en la nada. Y un año después llegó la oferta de Red Bull. 

A lo largo del tiempo tuvimos que ir construyendo una relación. Los dos llegamos con la expectativa de algunas ideas que había que hacer. Yo había escrito otros dos libros, pero siempre como autor autónomo, nunca la historia de otro y autorizado por otro, la cabeza de otro. Fue un proceso que a medida que avanzábamos y escribíamos tuvimos que ir encontrando el método de trabajo y fue un proceso interesante y complejo con algunas crisis. Fue un año intenso y un lindo aprendizaje.

Vinculado con eso, con ese proceso, ese tiempo que les llevó ir encontrando un estilo, ¿es un libro que cuenta en primera persona? ¿Quién cuenta la historia?
Nico
: Esa fue una de de las primeras decisiones que tuvimos que tomar, si escribíamos en primera o tercera persona. Era una decisión más técnica, pero que tenía muchas implicancias en la forma del relato. Al principio íbamos a hacerlo alternado, algunas partes en primera persona, como Santi reflexionando, y otras en tercera, como visto desde afuera. Pero enseguida me di cuenta que era mucho más potente una voz narrando en primera. Y eso lo hacía, en un punto mas desafiante, porque yo tenía que generar una voz narrativa que no iba a ser él, pero él tenía que sentirse cómodo con eso. Porque, de hecho, no solamente está construido con lo que él cuenta, sino que se suman aproximadamente veinticinco entrevistas formales grabadas de otras personas y  treinta relatos de otros. Entonces era un desafío tomar esas ideas que venían de otro lugar e incorporarlos a la primera persona de Santi.

Santi: La verdad es que esa fue una gran frustración para mí y la primera gran discusión con Nico. Yo quería que el libro no fuera la visión mía, sino que lo cuenten otras personas, la gente que estuvo al lado mío durante todo este tiempo, desde mis hijos, mi ex mujer, mis compañeros. No entendía cómo yo podía  contar en primera persona las historias que contaban otras personas.  Nico me entregó la introducción y el primer capítulo contado en primera persona y me quería suicidar. Porque cuando hablás en primera persona, si una coma o una palabra no es la que vos acostumbrás a decir, te sentís muy incómodo. Sinceramente fue una sensación horrible, no se la deseo a nadie. Fui honesto con Nico. No podía ni leerlo, estuve cinco días para leer la introducción.

¿Y qué es lo que tuvo que cambiar en ese momento para que te empieces a amigar con la idea y para que Nico pudiese avanzar e ir adaptándose justamente a lo que vos esperabas de este libro, que es una historia de vida?
Santi
: Obviamente que Nico tenía razón. Primero yo tuve que atacar varios procesos. Muy pocas veces en mi vida leí un artículo de algún reportaje, o vi algún documental o entrevista que me hayan hecho. Me revuelve el estómago verme en televisión o leerme en un artículo, ¡no puedo! Imaginate el desafío que tenía enfrente mío, de contar un libro en primera persona. ¡Era imposible! Para mí, era hacer un ejercicio psicológico. Y eso fue lo lindo, que como todas las historias, dejan enseñanzas. Lo primero que hice fue mandarle los tres primeros capítulos a Héctor Guyot, que es un íntimo amigo mío del colegio, de los seis años. Él está en las letras, trabaja con Nico en La Nación, escribe libros también. Héctor lo leyó y me dijo “está buenísimo esto”. Y yo venía de odiar al libro, odiar a Nico, de decir “¿qué hago metido en esto?”, todo mal. Héctor supo explicarme las cosas positivas que había encontrado Nico en cómo narrar en primera persona, en la idea de la estructura del libro. Y ahí tomamos la dura idea de cambiar el editor, que era justamente el que me había presentado a Nico.Héctor entró al equipo de trabajo y a partir de ahí se empezó a generar una sinergia de trabajo de muchísimo respeto entre los tres y de muchísima entrega y generosidad. Ayudó mucho que seamos tres.

Santi, al principio mencionabas que no querías que fuera un libro de deporte, sino que sea más que nada una historia de vida. Pero, claramente, sos un deportista súper reconocido en todo el mundo, y todos los que te conocemos es por el deporte en sí. ¿Cómo se logra eso? ¿Cuál es el mensaje que atrae en esta historia, que es tu historia de vida?
Santi
: Una vez que se definió que tenía que ser una historia de vida, tuve las primeras entrevistas con Leila Guerrero, quien se caracteriza como escritora por creer que cualquier historia de una persona ya tiene suficiente condimento para ser contada. Cualquiera, de cualquier persona. Ella me tranquilizó desde ese aspecto, porque yo creo en eso, y compré ese concepto.

Nico: El atractivo inicial es la historia de Santi, por lo cual era conocido en el mundo de la naútica, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos en Río, después de haber atravesado el cáncer. Es como una historia de Hollywood, del sobreviviente que renace a una edad de retiro, a los cincuenta y pico de años, en una última regata repleta de problemas, luego de una enfermedad gravísima. Ese es el enganche principal, el más obvio. El desafío era contar no sólo eso, porque la historia de Santi no se reduce a eso. Entonces siguiendo el espíritu de Leila, la idea fue sambullirse en la historia.

Es una biografía, o sea que avanza con la edad de Santi. Por ejemplo, el primer capítulo, que es uno de los que a Santi más le gusta, tiene que ver con su crianza, la historia de un chico suburbano, con un apego al río, jugando a los barquitos con su mejor amigo y aprendiendo así, como cuando jugaban a la pelota en la vereda. Después aparecen los padres y los hermanos, los años setenta en Argentina. Luego se va a estudiar afuera y vive en los ochenta en Inglaterra. Más adelante el matrimonio, los hijos, la separación. Es una vida en la cual el deporte claramente es una gran parte, pero atravesada por una cantidad de cosas como la falta de dinero, la ambición, los amigos, los aliados, los problemas, los sueños. La medalla de Río aparece, pero lo importante es el camino.

A mí me gusta mucho una parte que tiene que ver sobre la relación de Santi con sus hijos, y una especie de reinvención que tienen en un momento en el que se separa y no tienen recursos económicos, entonces se van a vivir a un barco al club y es una vida muy salvaje y muy en contacto con el río, recreando lo que había sido su infancia, pero esta vez como padre de sus cuatro hijos varones. Hay diferentes momentos que pueden resonar y generar el atractivo a diferentes personas. Siempre atravesado por el deporte y por esa búsqueda incansable de la excelencia deportiva y la búsqueda de la medalla, y este tratar de trascender en esta disciplina.

Teniendo en cuenta esto que vienen hablando de estas idas y venidas en el proceso de escritura, vos, Santi ¿En qué momento sentiste que se estaba logrando lo que vos en un principio querías con este libro?
Santi
: Todavía no lo sé. Yo focalicé en que el libro fuera honesto, que se cuente la verdad. Mi concentración estaba en eso. Llegamos a darnos cuenta realmente de que estábamos trabajando bien en Barcelona. El año que escribimos el libro yo tuve catorce torneos y navegué 300 días. Y no tenía energía, porque para mi era muy sacrificado corregir. No disfrutaba del proceso de corrección. Héctor y Nico estaban en Buenos Aires y yo leía los capítulos en el avión. Para mi fue muy tedioso, porque no es mi profesión. Donde sí disfruté mucho fue cuando nos encontramos en Barcelona porque se generó como una conversación de tres amigos. Ya habíamos corregido lo grueso, y empezamos a filosofar sobre el cuento. Fue como una entrega de la facultad, sin distracciones. Eso fue muy especial, como las concentraciones que hacemos en el deporte. Y me pasaron cosas fascinantes porque algunos amigos contaron una parte de la historia diferente a como yo la había sentido.

Nico: Estuvo buenísimo el tiempo que pasamos en Barcelona, porque íbamos descubriendo cosas. Por ejemplo, en un episodio que había pasado medio por arriba para Santi, otra persona había ido más a fondo y yo había tomado esa versión. Y para Santi no había sido así, entonces llamó en ese momento a su amigo para preguntarle, y tuvimos que encontrar una manera de narrar dos visiones de un mismo asunto revisadas veinticinco años después. Realmente hay mucha honestidad en el relato.

Saliendo poco del libro y teniendo en cuenta el contexto que vivimos, los libros cobran un valor que tal vez muchos creíamos perdido y ahora están siendo un compañero fiel. ¿Sienten en este proceso que estamos viviendo, que de alguna manera estamos volviendo a orígenes de determinadas cosas? 
Santi
: Sin lugar a dudas, y lo digo desde el privilegio de tener una casa y poder comer. En estas respuestas hay que tener mucho cuidado y ser muy respetuoso con la gente que tiene que salir a ganarse la plata para comer esa semana. En mi vida cotidiana me replanteo cómo era posible que yo me tomaba un avión para ir a competir tres días a Europa y volvía. Pienso que era una locura. Está clarísimo que la vida pasa por las cosas simples. Disfrutamos de cocinar, de leer un libro, de trabajar en el jardín, de hacer un poco de gimnasia y de cosas muy sencillas. Esta pandemia nos invita a reflexionar sobre lo que el mundo venía fanatizado, la globalización y creo que va a haber un aprendizaje en cuanto a la manera en que vivimos. No tengo ninguna duda de que de esto mucha gente va a salir diferente a lo que era antes.

Nico: Justo el otro día pensaba en qué es lo que quería hacer cuando me liberen y me abran la puerta de la jaula. Yo venía laburando a un ritmo y una velocidad feroz todo el verano y de repente pusieron freno de mano y estoy acá pasando el trapo y cocinando guiso de lentejas. En mi caso fue muy abrupto el parate. Y lo que pensaba hacer es agarrar la bicicleta e ir con mi hijo mayor a Vicente Lopez al paseo del río y que corretee un poco, mirar el agua. 

Santi, yendo puntualmente a lo que es lo tuyo ¿Cómo impacta desde el punto de vista de lo que es el deporte? ¿Qué pasa con la vida de un deportista que se estaba preparando para competir y que ahora esta situación lo pone en un parate, y cómo ayuda también?
Santi
: Obviamente fuimos cambiando de opinión y para mí analizarlo fue fascinante. Al principio estaba la pandemia, pero los juegos no se postergaban, entonces era una lucha contra la mente porque había que seguir entrenando a niveles muy intensos y sin estar convencidos de que los juegos se iban a hacer en ese momento. Entonces analizar eso me sirve para ser mejor entrenador y entrenar mejor a nuestro equipo. El mayor aprendizaje que te va dejando en distintos eventos que estamos viviendo en este momento es que, hoy en día el mayor problema es que no tenemos claros los objetivos. Desde el punto de vista de un deportista, que tiene que rendir al máximo, es catastrófico. Porque los equipos trabajan sintiendo con el corazón esos objetivos. Y hoy es imposible dar objetivos claros, ya que hoy no sé cuándo voy a volver a navegar, cuándo voy a volver a competir, ni siquiera estoy convencido de que se puedan hacer los juegos en el 2021. Ahí te das cuenta cómo reacciona tu mente y tu cuerpo. Yo sigo tratando de entrenar a full, pero es muy difícil sacarle el doscientos por ciento de energía. Hoy mi objetivo es jugar con la mente con eso, porque tengo que entrenar y la mente me dice “¿y para qué vas a entrenar hoy si total no sabemos cuándo va a ser esto?”. Lo tomo como un desafío a mi mente de que lo voy a hacer de todas maneras y lo voy a hacer bien.

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