:: COLUMNA
13/07/2020

Pandeventos: Un análisis sobre los eventos en vivo

A raíz de la pandemia producida por el Covid-19 y la cancelación de las reuniones por la cuarentena preventiva obligatoria, vemos conveniente, en carácter de productores e investigadores, analizar la situación actual de los eventos en vivo. Nos enfocamos en la situación actual a nivel nacional, observando también lo que ocurre en el resto del mundo.

Tomamos 4 ejes específicos: festivales (donde incluimos recitales y fiestas electrónicas), eventos deportivos, discotecas (boliches), y eventos sociales y corporativos.

En materia de festivales, se suspendió el Lollapalooza en la semana que se iba a celebrar. Desde la productora que realiza el festival nos informaron que se postergó para fines de noviembre. Visitando sus redes, se pueden ver esas fechas confirmadas y publicadas: 27, 28 y 29 de noviembre. Esto representa una suposición, una apuesta, pensando que en esa fecha van a poder realizar el evento con normalidad. Cabe aclarar que, si bien se adaptarán al protocolo que surja, la capacidad máxima no se modificará, respetando la cantidad de entradas vendidas para marzo.

La misma situación ocurre con el festival en Chile y Brasil, siendo dos países que están en peores condiciones respecto a la cantidad de infectados por Covid-19.

¿Qué sucede en el resto del mundo? Alemania es pionera en intentar buscar la forma de realizar eventos con público presencial, pero manteniendo las distancias. Tuvieron una nueva edición de la fiesta Rave en formato autocine, con la particularidad de que los asistentes no podían bajarse de los automóviles. En el escenario montado para el evento se ubica el DJ con un anfitrión y lo único que ven desde arriba es un gran estacionamiento de autos con balizas prendidas y bocinas que intentan acompañar la música.

En cuanto a los eventos deportivos, en Argentina no hay ningún tipo de actividad profesional. Recientemente se aprobó un protocolo solicitado por atletas olímpicos para poder entrenar de cara a los JJOO de Tokio 2021.  Fuera de esto, no hay otra actividad profesional. En el resto del mundo, principalmente en Europa, ya comenzaron con algunos eventos deportivos. La mayoría de ellos se hacen sin público o con el 50% de la capacidad máxima como es el caso del próximo Roland Garros.

Las discotecas en nuestro país en este momento están cerradas. No hay opción o alternativa más que un streaming a través de alguna plataforma, como un vivo de Instagram en el que los participantes están solos en sus casas bailando.

En diferentes países, sobre todo europeos como en España y Holanda, hay intentos de reabrir discotecas. Una alternativa es marcando en el piso círculos separados por 1,5 metros donde cada asistente debe ubicarse para mantener las distancias y el público rota cada media hora. Todo esto controlado por una persona de seguridad.

En Ámsterdam, los denominados clubes comenzaron a abrir, pero a un 5% de capacidad.  Esto quiere decir que en un club habilitado para 800 personas sólo podrán ingresar 50. En este punto surgen dos interrogantes. ¿Es rentable abrir una discoteca con un porcentaje tan bajo de capacidad? Si es viable, ¿querrá el público asistir a un lugar que estará prácticamente vacío?

Entre los eventos sociales y corporativos podemos observar una diferencia sustancial. El principal objetivo de las fiestas sociales es la reunión, el compartir entre seres queridos de manera presencial. Ritos que no pueden sustituirse con un encuentro virtual. Es por esto que los salones, productores y proveedores de este sector, se encuentren totalmente interrumpidos.Una de las propuestas en las que está trabajando AOFREP (Asociación de Organizadores de Fiestas y Eventos de la República Argentina) es el proyecto Sweet Sixteen (festejo que se realiza en USA y otros países, al cumplir los 16 años). Consiste en trasladar al 2021 todos los cumpleaños de 15 de este año, no sólo para evitar la cancelación masiva, sino también para mantener las ilusiones de las quinceañeras, y sus familias, de tener una fiesta cumpliendo con todos los rituales.

Por otro lado, si hablamos de eventos corporativos, el objetivo es lanzar un producto, hacer un anuncio, comunicar, capacitar, sin la necesidad real del contacto físico. Esto hace que sea el área menos golpeada de las dos. Desde antes de la pandemia, muchos eventos corporativos ya se realizaban de manera virtual. La cuarentena lo potenció haciendo que surjan, a modo de respuesta, varias empresas con “distintas propuestas creativas”, llamadas virtual meetings.  Analizándolas fríamente, todas confluyen en lo mismo: streaming.

Dentro de estos Virtual Meetings las opciones no son muy variadas. Puede haber un presentador, un estudio bien preparado donde podemos tener una escenografía elaborada de fondo, una buena puesta de luces y equipo de sonido profesional o bien se puede llevar parte de este equipo a donde se encuentre dicho presentador. El resto de los participantes lo van a ver desde sus casas dependiendo de su conexión a internet y de algún dispositivo. Por supuesto que a esto se le pueden sumar distintos condimentos para tratar de transformarlo en una experiencia nueva. Las marcas le hacen llegar al domicilio de cada participante algún tipo de catering y el correspondiente regalo empresarial.

Para los cumpleaños, principalmente los infantiles, se pueden realizar opciones similares a las anteriores como los denominados zoompleaños a través de la plataforma Zoom. En estos también puede haber kits a domicilio para realizar actividades guiadas o simplemente compartir una torta. Para eventos como casamientos, comuniones, bar o bat mitzvás, es diferente: hay que trabajar otras opciones y no todas son factibles en este contexto, ya que la religión muchas veces no permite modificar la fecha.

En resumen, en nuestro país no es posible realizar eventos de la forma en que los conocemos, al menos por el momento. Tampoco hay una proyección real de cuándo y de qué manera podrán volver. La parte más dura de esta situación será saber cuántos productores y proveedores del rubro logren sobrevivir a esta pandemia. Los que lo hagan tendrán que intentar adaptarse a la nueva normalidad, llena de protocolos sanitarios, al menos hasta que haya una vacuna. Pero esta nueva normalidad, ¿será rentable como lo era antes del Covid-19?

Por Pablo Akrich y Valeria Lagna Fietta, docentes de la Licenciatura en Gestión de Medios y Entretenimiento de UADE

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