:: PERSONAJES
25/09/2017

Mathienzo. Cuando el diseño se toma unos mates

Nicolás Tiferes y Mercedes Buey Fernández se conocieron en la facultad estudiando Diseño Industrial, la amistad quedó sellada cuando sus vidas se juntaron para dar forma a un sueño que comenzaba a hacerse realidad, luego de días, tardes y noches de bocetos y brainstorming veía la luz Mathienzo, un mate de silicona 100 % y polipropileno recuperado que está cambiando la experiencia de “matear” de las nuevas generaciones. Tanto su forma como sus materiales fueron pensados como “un todo” para satisfacer las necesidades y mejorar la experiencia del clásico matero. Hoy Mathienzo tomó tanta fuerza a nivel local como mundial que expandió su negocio al universo de la yerba mate, obteniendo como resultado un blend exclusivo y estacionado naturalmente que apunta al consumidor de hoy: exigente, dinámico y de gran paladar. ¿Es posible que dos Diseñadores Industriales desarrollen su propia yerba mate premium for export? Por supuesto que lo es. La clave: poner diseño a los negocios y negocio a los diseños pero, sobre todo, poner mucha pasión argentina y saber contar una historia.

Mathienzo

Mathienzo

¿Cómo nace Mathienzo y como se conocen ambos?
NICO: Nos conocimos en la Facultad en la carrera de Diseño Industrial, cursamos juntos 1 o 2 materias solamente, ambos somos egresados de la Universidad de Palermo. Empezamos a trabajar muy bien en equipo y comenzamos a desarrollar algunos productos, los dos teníamos otros trabajos en relación de dependencia y nos pedíamos consejos o ayuda mutua, hasta que comenzamos a pensar que hacer como Diseñadores Industriales, así fue que empezamos a pensar en un producto masivo, con valor agregado, bien diseñado y nos tiramos a la pileta aunque no sabíamos que iba a ser, entonces desarrollamos el mate, como primer producto de Mathienzo. El mate tenía esta masividad de llegar a personas dinámicas, que trabajan, viajan, entre muchas otras cosas y ese fue el primer diferencial que descubrimos. El producto en sí mismo fue una carta de presentación para empresas, pero a raíz de eso vimos que tenía un vuelo enorme, entonces comenzamos a desarrollar cosas relacionadas a este mundo que, en realidad también nos absorbió y visualizamos un nicho enorme para explotar.

MECHI: Como cuenta Nico, el mate surgió como una excusa para llegar a empresas y ofrecer servicios de diseño, entonces lo que al principio fue una excusa se terminó transformando en el negocio de nuestras vidas porque fue tomando tanto vuelo que le empezamos a dar vetas de negocio, le metimos negocio al diseño y diseño a los negocios. Fuimos mutando, creciendo y llegando cada vez a más gente y ahí dijimos “ya está, nos tenemos que dedicar a esto” y por suerte funcionó muy bien, logramos a hacer servicio y a desarrollar cada vez más productos propios y sobretodo construir una marca, jamás pensamos que el nombre de un producto iba a ser hoy la marca.

¿Cómo surgió el nombre Mathienzo?
MECHI: La idea fue tomar esa voz popular de “tomar unos matienzos” para que sea una mezcla de canchero y lunfardo, obviamente hay una investigación detrás y arranca por un montón de nombres más duros. MATHI es el nombre quechua que se le da a la calabaza, de ahí viene el mate originariamente -no es rioplatense- de ahí surgió la primera idea de nombre que luego lo hicimos más flexible junto con el diseño y las gráficas que ayudan a que sea más joven.

¿Y el material con el que está diseñado?
NICO: Nuestra idea fue desarrollar algo disruptivo, que sea práctico y esté alineado a la nueva generación que busca cosas simples y dinámicas, sobre esas bases trabajamos. A medida que fue pasando el tiempo buscamos la manera de optimizar el material, el producto, etc, y luego de tres años de arduo trabajo vimos de qué manera podíamos empezar a generar mayor valor agregado a las personas que ya nos compraron el mate. Así empezamos a mirar para arriba, a empresas que ya tenían mucha trayectoria y los tomamos como espejo, por ejemplo Nespresso, ya que su negocio central no era vender la máquina sino el cartucho, lo mismo pasaba con otras empresas, nosotros teníamos la máquina: el mate, nos faltaba el “cartucho”

¿Y en qué año arrancó el proyecto?
MECHI: Arrancamos en el 2011 con la etapa de ideas, diseños, la parte más creativa y la puesta a punto. Luego, el producir y salir a vender masivamente lleva muchísimo tiempo y ya tenemos seis años de desarrollo, tres años con el lanzamiento de la yerba. Fuimos testeando la calle, el producto, lo que se vende y la marca ya tenía tanto peso que no hubo forma de abandonarla. No solo teníamos potenciales consumidores sino que podemos confiar en la calidad con la que trabajamos y la gente va a apostar a nuestra marca por la calidad. Además de toda la historia que contamos detrás de un mate, eso es lo que gusta y lo que nos ha mantenido en esto y apostando hacia adelante, y luego nos permitió el paso a la yerba, que es palabra mayor.

NICO: Tres años fue nuestra etapa de aprendizaje con la yerba para luego saber que estábamos en condiciones de poder hacer la mejor yerba argentina. Hace tres años tuvimos ese sueño y pensamos: hay un producto espectacular, hay un nicho espectacular, empecemos a descubrirlo y a agarrarlo con gente que sepa mas que nosotros.

¿Cómo fue ese gran paso y como es el mundo de la yerba mate para dos Diseñadores Industriales?
NICO: Es gigante por donde se lo mire. Nosotros queríamos desarrollar productos atemporales, el mate nunca va a pasar de moda, lo mismo pasa con la yerba, nosotros desarrollamos las cosas íntegramente, desde el diseño, por ejemplo nuestro packaging tiene un solo color principalmente para alinearnos un poco con el ecosistema ¿porque usar 5 o 10 tintas diferentes si se puede usar solo una?.
Cuando decidimos volcarnos al negocio de la yerba vimos que las nuevas generaciones no tienen un producto de referencia, tal vez buscan más por precio y nosotros vimos la posibilidad de tener un producto de deseo que sea viable en lo económico.
Tanto la yerba como el mate se venden en lugares de “experiencias” como Centros de Ski, lugares gourmet, tiendas naturistas, en oficinas, empresas, a través de venta online para recibir el producto en cada hogar y también en el exterior. Lo importante es tener una historia para contar y que la gente se sienta identificada con esta historia.

MECHI: Viniendo del palo del diseño desconociamos muchas leyes del negocio de la yerba y eso nos permitió armar las nuestras: no entrar pateando por precio o rebajando la calidad. Queremos distinguirnos, ser mejores y confiamos en la calidad. Apuntamos a cuidar ese tipo de cosas: calidad, sustentabilidad, estética, porque justamente venimos del diseño. Tratamos de generar un producto masivo pero con altísima calidad y valor agregado.
Nuestro público está dispuesto a esperar que llegue el producto, a seleccionarlo a través de la tienda online como si seleccionara un buen vino.
En cuanto al mate, al principio era raro ofrecer un mate de silicona y la verdad funciona, es un mate rutero que no junta hongos y no altera el sabor de la yerba.

Podría decirse que es un producto acorde al consumidor de hoy y viene a romper un poco ciertos mandatos que se tenían alrededor del mate…
MECHI: Si totalmente, tiene que ver con la combinación de material, lo disruptivo y la innovación. Proponemos un material nuevo con una imagen tradicional, no venimos a patear el tablero caprichosamente sino que hay un trasfondo muy cuidado que apunta a eso. El producto no cambia el sabor, este es el más noble, por ejemplo, las catas de yerbas se hacen con mates de silicona o vidrio.

¿Y se sienten referentes de esta nueva generación?
NICO: Somos muy cuidadosos a la hora de comunicar y le tenemos mucho respeto a esta nueva generación, hoy pasa todo con una velocidad tan grande que un día sos referente y mañana no, por eso nosotros tratamos de contar nuestra propia historia y mantenernos en esa línea.

MECHI: Creo que hoy todavía no somos referentes en el rubro yerbatero pero sí estamos haciendo un buen camino, firme y sostenido.

¿Además están exportando yerba?
NICO: Así es, empezamos a exportar los mates. Descubrimos el comercio exterior a raíz del mate y de las redes sociales. Es muy loco, hay gente en Japón que toma mate y no son ni argentinos ni sudamericanos. Traccionamos mucho la imagen en redes sociales y la gente se empezó a interesar, conocimos personas -por ejemplo australianos- que importaban yerba mate y otros productos argentinos a sus países. Esto pasa mucho, sobretodo hoy donde la globalización de la información es cada vez más fuerte entonces, llegar a Australia, Japón o Estados Unidos es cuestión de un click. Hoy exportamos a Estados Unidos, Australia, Rusia y estamos en negociaciones con Chile.
Además el mundo está virando hacia productos como alimentos o bebidas saludables y no hay producto que sea “más de la tierra” que la yerba mate, sobre todo la nuestra porque está estacionada naturalmente.

¿Cuánto tiempo se estaciona la yerba?
MECHI: Esta yerba se estaciona dos años de manera totalmente natural y está desarrollada con las mejores plantaciones de la zona centro de Misiones.

NICO: Nosotros apuntamos a tener la mejor calidad, hay otras yerbas por ejemplo que tienen tan solo una semana de secado y se secan artificialmente, justamente esto tiene que ver con el precio con la que luego se venden. Acá es donde entran en juegos los diferenciales.Y por otro lado. nos asociamos con uno de los campos más grandes de Misiones, Argentina, cuando se lo propusimos éramos dos “pichones” pero fuimos con un mensaje fuerte apuntado a una línea de yerba “premium” enfocada a las nuevas generaciones, gracias a la fuerza de nuestro mensaje nos escucharon y nos “apadrinaron”. En base a esa vinculación con la gente que más sabe de yerbas desarrollamos nuestro propio blend.
El emprendedurismo hoy en día es nuestra manera de vivir y vamos creciendo y aprendiendo gradualmente, esto hace que seamos selectivos con nuestros proveedores para que sean quienes realmente apoyan el producto y que a la vez se sientan parte de Mathienzo porque nosotros también los creemos así.

MECHI: Creemos que tenemos una marca tan local que nos permite salir al mundo, no porque el mercado de afuera sea mejor sino porque creemos en llevar este ADN argentino al mundo y poder comunicar nuestra argentinidad. Lo argentino también puede ser de exportación y la calidad de exportación también se puede vender en Argentina. Nuestro paquete está en inglés y español porque es el mismo que se exporta y que se vende acá, no existe la doble línea para nosotros.

Una pregunta curiosa: ¿cuál es su ritual para tomar mate?
MECHI: Parece tonto pero también aprendes a tomar mate, yo siempre tomaba mate con mi papá pero creo que no hay muchos rituales, en el fondo es como un vino: si le querés poner hielo o no, hacelo, en general vale todo. El ritual que sí tenemos y fuimos aprendiendo fue por ejemplo el punto del agua, te das cuenta que no cualquier agua le dá el mismo sabor o el hecho de rotar la bombilla hace que dure más, pequeñas cosas que uno aprende, yo lo tomo amargo y ahí es donde uno se da cuenta el verdadero sabor de la yerba.

NICO: Somos dos personas muy sencillas, simples y esa también fue una de las claves por la que generamos muy buena sinergia juntos.

¿Pensaron que este sueño que tenían se transformaría en un exitoso negocio?
NICO: ¡No, nunca! En ese momento solo pensábamos en desarrollar un estudio de diseño de servicios y multiproductos, creo que esto es una consecuencia del buen trabajo que hicimos, además nos vamos profesionalizando cada vez más con el mercado. Lo llevamos adelante solos, estamos muy orgullosos de eso y con la convicción que va a ser el trabajo de nuestras vidas. Hoy en día nuestro foco está puesto en tres pilares muy importantes: la parte económica, la sustentabilidad y lo social, estos siempre deben ir de la mano y corriendo en paralelo.

MECHI: No sé si esta bien o mal pero es lo que nos sucedió, obviamente hicimos capacitaciones de negocios, workshops, nada es magia ni viene de la noche a la mañana pero ninguno venía de familias con un background en producción o empresas del rubro. Ninguno entendía nada del mundo de los negocios pero ambos nos lanzamos. Y de repente ves a la persona de al lado sacar un Mathienzo, vas a la plaza y ves que alguien lo tiene, todavía nos sorprendemos con estas cosas. Los tres pilares de los que habla Nico es lo más ambicioso que tenemos, vender en torno a lo social, ser ambientalmente responsables y serlo de manera honesta y real.


Fotos: Agustina Angel
Make up: María Cazenave
Más info en 
www.mathienzo.com

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