:: PERSONAJES
28/04/2020

Maia Mónaco. Volver a la raíz

La artista vuelve a la escena musical con un disco que sorprende por la mixtura de la electrónica con sonidos ancestrales, ritmos autóctonos y vibra magnética. Habitada por la danza, el teatro y la música,  nos invita a cerrar los ojos y sumergirnos en un universo de electro-psicodelia reinado por una voz sin límites. Una propuesta que bien podría ser la banda de sonido de esta nueva era que estamos transitando.

Maia Mónaco

Maia Mónaco

Producido por Evlay Beats (Facundo Yalve, productor de Wos, Louta y Vic Bernardi entre otros artistas), RAIZ cuenta con la participación de sus hijos Manuel Oliva (cajón peruano en “Como el Junco”) y Valentín Oliva (voz en “Tao”). En RAIZ, la voz de Maia sacude y estremece invitando a un viaje de emociones extremas en un devenir de paisajes muy distintos, donde hay lugar tanto para la contemplación como para los estallidos. La presencia de la percusión que remite a una danza-ritual, la contundencia de la electrónica, el dramatismo de las cuerdas, ciertos toques psicodélicos, la voz solvente de Maia y la vibración sutil de los cuencos de cuarzo y tibetanos, hacen de este disco una deslumbrante pieza de orfebrería. Con un concepto minimalista, RAIZ transmite imágenes y sensaciones a través de temas con letras cortas y canciones sin estribillo, donde las palabras son casi un mantra en su repetición.

¿Cómo vivís el lanzamiento de este nuevo trabajo en medio de esta realidad que nos toca vivir como humanidad?
La verdad es que por distintos motivos se fue postergando el lanzamiento del disco hasta que se decidió la fecha del 20 marzo y de pronto estábamos en ¨esto¨. Por un momento nos preguntamos con el equipo de producción si tendríamos que postergarlo y la sensación fue, quiénes somos nosotros para meter mano en el curso de las cosas. Como cuando vas caminando por un bosque y te encontrás en el camino con una gran telaraña, sutil, frágil y a la vez la sabes poderosa en su misterio y no te animás siquiera  a rozarla sospechando que si se rompe ya nada sería igual… algo así… 

Y así salió justo el día del solsticio de otoño cuando empieza aries que es mi signo natal, y me di cuenta después. Y de pronto, me encuentro con devoluciones que dicen esta música hace bien, o que es como la banda sonora de esta película que estamos viviendo, es un viaje que me lleva a meditar y también dan ganas de bailar sacudir el cuerpo. Todas estas miradas me emocionan, es algo que estoy recibiendo desde que salió Raíz y es infinitamente más de lo que hubiera imaginado como devolución de un disco.

¿Sentís que de alguna manera volveremos al origen, a la raíz en muchos aspectos de nuestras vidas a partir de esto?
Siento que es  un momento donde se ve la sombra y para eso tiene que haber luz, mi invitación es a abrazar la sombra y ver qué nos trae, mientras despertamos manteniendo la luz  prendida viendo qué trae esa oscuridad.

Siento que es imperiosa la necesidad de despertar como humanidad, de recordar que somos parte de la naturaleza, volver a dimensionarnos , más humildes y más agradecidxs con esta madre tierra que nos dio la vida. Volver a la energía femenina receptiva y que el ¨hombre¨ ceda ese trono de rey que decide por sobre todo. En ese sentido, sería volver a la raíz.

¿Qué reflexiones hacés en lo personal?
En un punto siento que no es tan raro que esto esté pasando, que hay un llamado que no estábamos o no estamos escuchando. Que  me importe quien tengo al lado, qué necesidades tiene, esta conciencia de si me cuido a mí estoy cuidando los otrxs.

Parece que tenía que pasar algo que nos involucre de manera tan contundente para verlo, porque si en África o en el Chaco hay niñxs que literalmente mueren de hambre, yo no soy esos niñxs , porque si se sigue bombardeando Palestina , yo no soy Palestina, y somos justo las mujeres que empezamos a decir ¨si tocan a una tocan a todas¨ , como un recordatorio de esa conciencia de unidad de hermandad.

Seguramente si sumamos las estadísticas de muertes de todas estas razones como hambre, guerras, femicidios no creo que las de este virus las superen, solo que ahora sabemos que nos puede tocar. 

También se están activando muchas redes solidarias que no tienen el protagonismo en las noticias como las muertes por virus, un viejo truco de los centros de poder, una forma de dominación a través del miedo y sembrando tristeza. Un montón de gente feliz, sintiéndose libre hermanada, confiando en la inmensa abundancia del planeta, sabiendo que vinimos aquí para ser felices haría que las cosas sean muy diferentes.

Por eso creo que los que tenemos la bendición de una vida sin apremios básicos y con las neuronas bien alimentadas para poder pensar y discernir  tenemos la responsabilidad de estar muy atentos y atentas vibrando alto, no consumiendo el bombardeo de malas noticias cotidianas que pretende contaminarlo todo y colaborar con los planos sutiles luminosos, desde el arte, la ciencia o la tarea que nos toque en este presente.

Discernimiento… creo seria la síntesis. 

¿Qué define este nuevo disco? ¿Cómo lo describirías?
Es  síntesis y a la vez despliegue de un proceso de muchos años, de aceptar todas mis partes. Estar habitada por la danza, el teatro, la música, la poesía, y que cada una se alimente y se tiña  de las demás, dándole a la voz todo el espacio que necesita para expresar sin prejuicios, sin pretender encajar en estilos o estructuras musicales. Casi casi como animarse a la libertad, no temer a la mirada de afuera.

Las letras fueron concebidas en plena naturaleza, pasando mucho tiempo en una casita en la isla del Tigre primero, hasta que sentí algo más drástico, alejarme de la ciudad, y me fui a vivir sola al medio del monte en el norte de Córdoba, Tierra de los Comechingones, llena de plantas medicinales y cuarzo. Donde he pasado días enteros simplemente contemplando el Cerro Uritorco y caminando en noches sin luna de tal oscuridad que parecía que podías tocar las estrellas con las manos, acompañada  por dos perros que decidieron ser mis guardianes y me seguían a todas partes.

Quizás entendiendo algo del desapego también me fui de ahí y en gira con un espectáculo unipersonal llegue a Patagonia en contacto con la cultura mapuche.

En esa inmensidad de montañas y lagos que te dimensionan como un ser ínfimo, una pequeña parte de un todo infinito, surgieron los primeros bocetos de lo que después termino siendo Raíz.

Un mix de la voz con electrónica, percusión, cuerdas, letras minimalistas, distintos idiomas y también  la poética de la voz sin palabras.

Una diversidad de paisajes y climas que dan lugar a muy diferentes estados… calma, introspección, danza. Una especie de ritual sin fronteras.

¿En qué momento de tu carrera llega? ¿Y de tu vida personal?
Siento que hay algo que no se divide entre vida personal y arte o creación, van muy de la mano. Después de haber vivido muchísimos años dentro de una estructura de familia contenedora donde crecí mucho y fui feliz, hace unos años me entregué a la transformación que estaba sintiendo y salí de esa estructura. Permitiendo que los vínculos se transformen también desde el amor que es la continuidad.

Volví a vivir sola como cuando era muy jovencita, me reencontré con todas mis partes habitando esa soledad y silencio. Vengo trabajando mucho con mis alumnxs en los talleres, esto de ser canal más allá del ego, más allá de lo que racional o intelectualmente creemos que debemos hacer.  Ser el instrumento canal, estar disponibles, dejarnos conducir. Estudiar y entrenar la técnica si, y también soltarlo todo para dar lugar al corazón. En ese estado de disponibilidad podemos acceder a saberes muy antiguos, dejarnos sorprender con humildad y entrega.

Después retirarse y observar que fue lo que salió y en todo caso ahí decodificar, entender de qué se trata. Algo así es mi momento actual.

¿Sentís que el arte, y en tu caso la música, sirven como “escape” en momentos como estos?
Siento que es alimento puro, la posibilidad de estar conmigo en lo profundo y seguir compartiendo con lxs demás, más que escape, pura conexión.

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