:: COLUMNA
02/08/2017

Los nuevos héroes de la cocina están en las redes sociales

Creo que ya no caben dudas, los rockstars del siglo XXI son los cocineros, sean profesionales o simplemente inquietos amantes del buen comer. Todo está ahí, al instante, a un clic de distancia.

Lo que importa es la receta.

Lo que importa es la receta.

Ya no sorprende que, quizás un amateur tenga más llegada a las masas que un cocinero de renombre, eso habla de lo importante que es para los consumidores la sensación de pertenencia, de la cercanía a un personaje común, de la mayor empatía hacia personas simples que no tienen la carga de egos que generalmente ataca a los cocineros profesionales. Lo mágico es que se emparejaron las posibilidades, en las redes sociales todos somos iguales y estamos medidos por la misma vara, la gente es la que marca lo que quiere.

Los programas de cocina en la TV abrieron un camino, las redes sociales en todas sus formas lo ampliaron, y sin dudas el avance tecnológico inteligente nos regaló la posibilidad de ver videos de recetas hasta en el mismísimo momento en que las estamos elaborando, siguiendo cada paso, pudiendo ver las texturas, los colores y hasta la consistencia. La cocina sin querer y por suerte se trasformó en algo más accesible para todos.
Qué más hermoso que esa posibilidad, poder contar con todas las herramientas para que con un poco de maña cualquiera pueda replicar lo que le gusta y sentirse un cocinero con todas las letras. Y de la amplitud de posibilidades, tantos diferentes estilos, personalidades y maneras de llegar a un punto en común: el disfrute de resolver una pregunta que todos nos hacemos a diario “¿qué vamos a comer hoy?”.

Algunos, los más dinosaurios, no quieren aceptar que lo que está ocurriendo es que se dejó de hablar sobre el personaje, la visualización se fue hacia el plato. Ya no interesa tanto la historia del cocinero detrás de la receta, lo que importa es la receta en sí. Quizás esto tenga que ver con la necesidad de elevar los egos de quienes manejaban los medios y se sentían intocables. Esos mismos que reniegan de una gastronomía que parece descartable e inmediata, a la cual declaran vacía de contenido. Los mismos que, paradójicamente, después llaman por teléfono a los cocineros de redes sociales para invitarlos a sus eventos y así promocionar sus proyectos.

Pensando casi utópicamente: qué lindo sería poder unirnos todos, dejando de lado ciertos pensamientos personales, y demostrarle al mundo la importancia de la comida, pero por sobre todas las cosas, la necesidad de respetar al que la ve o siente de una manera diferente, sin hacer intentos de convencer o imponer una única verdad.


Por: Valentín Grimaldi
instagram.com/cookgrimaldi

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