:: BRúJULA
02/08/2019

La sensación. La música y la danza como compañeras de ruta.

La composición espontánea del jazz se traslada a la danza, generando una tensión irrepetible. Los solos improvisados por los músicos, trío de jazz integrado por Hernán Jacinto, Ramiro Flores y Flavio Romero, se entretejen con el movimiento de los bailarines Romina Pedroli y Gustavo Lesgart.  Todos los miércoles de agosto  bajo la dirección de Mariana Blutrach en el Teatro Picadero. 

La sensación

La sensación

Cinco intérpretes de gran trayectoria en una experiencia estética única, un trabajo en colaboración que nos invita a despertar los sentidos y la imaginación.

Mariana Blutrach es egresada del Taller de Danza Contemporánea del TMGSM. Desde 1987 hasta 1993 integró la compañía Nucleodanza dirigida por Margarita Bali y Susana Tambutti, participando en festivales internacionales.

¿De qué se trata La Sensación?
Música y danza desde siempre han sido compañeras de ruta. Ambos lenguajes ocurren en un “aquí y ahora” performático. “La Sensación” es un concierto de tres escenas de música y movimiento. Cada una es un relato en sí mismo que en relación con los demás cuadros abre nuevos significados. Tres piezas de un mismo mundo que se terminan de componer con la mirada del espectador.

En el jazz los músicos parten de arreglos para ejecutar solos improvisados sobre la estructura armónica del tema. Esta idea de composición espontánea se traslada a la danza, generando una tensión sensible e irrepetible en escena.

¿Con qué se van a encontrar quienes asistan?
Se encontrarán con un espectáculo poco convencional, en el que se suceden encuentros, diálogos entre la música y la danza, generando un espacio íntimo, sensible. Los intérpretes/autores son artistas de gran experiencia y trayectoria y tenerlos juntos en este trabajo en colaboración es una invitación a despertar los sentidos y la imaginación.

¿Qué quieren transmitir con esta obra?
Lo inaprensible, lo efímero, aquello que no se puede tener, ni retener. Eso que sucede y no se puede repetir. El “entre”, aquello que no es ni uno, ni el otro, ni la música, ni la danza. La Sensación apunta a que cada uno desde la butaca pueda estar en ese puro presente. La proximidad con la escena que nos ofrece el teatro Picadero ayuda a disfrutarlo. 

¿Cómo se llegó a la conformación del grupo?
En mi obra anterior “La Vida de Ella”, que dirigí junto a Daniel Bohm, cineasta entre otras cosas, tuve el placer de trabajar con una bailarina exquisita, Romina Pedroli, quien desarrolló la mayor parte de su carrera en el exterior. Fue un placer trabajar juntas y nos entendimos muy bien.

En esa obra también bailaba, no en vivo pero sí en la pantalla Gustavo Lesgart, un bailarín y coreógrafo único en su estilo, con quien además compartimos años bailando juntos en el grupo Nucleodanza, allí por los ’80. Además Romina y Gustavo también se conocen de toda la vida.

Y a los músicos llegué a través de Valentín Jarach, pianista de La vida de Ella, quien estudia piano con Hernán Jacinto. Cuando lo fui a escuchar tocar a Hernán por primera vez me voló la cabeza. Ahí empecé a imaginar la potencia de una obra con semejante músico en vivo. Luego lo contacté, se lo propuse, le interesó, y fue Él quien acercó a Ramiro Flores, saxofonista, otro monstruo del jazz. Y para completar la banda no dudaron en traer a Flavio Romero, en el contrabajo. Loa tres suelen tocar juntos y se entienden de maravilla.

¿Qué buscaban en cada uno de ellos?
Los cinco intérpretes son de una gran personalidad y talento. Hablando de los bailarines, buscaba ese virtuosismo que te da la experiencia escénica, la madurez. 

Romina es femenina, potente, arrolladora. Gustavo es sutil, fuerte y un gran improvisador. Juntos forman un dúo en el cual no se sabe quién guía a quien. Funciona el “entre” a la perfección. Hernán es un distinto, es un artista que te traslada a dónde quiere. Un genio. Ramiro es un maestro con el saxo y Flavio es un músico fino y sutil.

Además al ser músicos de jazz tienen una escucha y mirada muy sensible a lo que sucede en escena. Durante el proceso de ensayos nos encontrábamos por momentos componiendo juntos la música y el movimiento. Sé que cada función será única. 

¿Cómo ves la escena artística local?
Buenos Aires siempre ofrece una variedad enorme de espectáculos, tanto comerciales como en el circuito off y experimentales. Hay mucho talento, pero está muy difícil llevar a cabo las producciones por la falta de recursos y por la crisis económica apremiante.


Teatro Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857
Todos los miércoles de agosto a las 20h.

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