::PERSONAJES
21/10/2016

Gerry Garbulsky. Una puerta de entrada a mundos desconocidos

Tras haber dado diferentes saltos en su vida, a primera vista inconexos, Gerry Garbulsky se zambulló en el mundo como un emprendedor de las ideas. Con la humilde misión de sembrar temas de conversación que todavía no estén sobre la mesa, intenta, tanto desde TEDx Río de la Plata, en su rol de organizador, como en el resto de los proyectos que participa, ver cómo las ideas pueden transformarnos, siendo relevantes para nuestro desarrollo profesional, personal y como sociedad.

Gerry Garbulsky

Gerry Garbulsky

Contame un poco qué hacés en tu día…
Ahora estoy fascinado con mi nuevo “baby”, mi nuevo proyecto. Es un podcast que se llama Aprender de Grandes. Lo empecé hace tres meses, en marzo. Es una aventura porque estoy incursionando en un nuevo medio para mí. Vengo haciendo radio hace un montón de tiempo, pero esto lo auto produzco. Soy yo solo haciendo todo y es muy divertido. Lo que a mí me interesaba era hacer algo para mí mismo. Cumplí una cantidad de años redonda y me regalé el dedicarme este año a aprender todas esas cosas que siempre quise aprender y nunca me di la oportunidad de hacerlo.
Una de las cosas que aprendí sobre aprender cuando uno ya es grande es que una de las mejores maneras de aprender algo es tratar de enseñarlo, comunicarlo o explicárselo a otra gente, porque te fuerza a aprenderlo de otra manera, y cuando tenés que pensar cómo otro lo puede aprender, te fuerza a internalizarlo más. Entonces, lo que hago en este podcast es contar lo que aprendo sobre aprender mientras intento aprender durante toda la vida. Esa es la bajada de lo que estoy haciendo.

Y estás con las charlas…
Sí. En realidad es raro porque hago cosas que parecen no conexas entre sí, pero todo tiene que ver con todo. Hago Aprender de Grandes que es el podcast, tengo una columna en la radio en el programa Basta de todo con Matías Martin, que me sacó el miedo de hablarle al micrófono, o la artificialidad que puede haber en eso, y de a poquito me fui soltando. Todavía estoy un poquito duro pero estoy en ablande. Me dedico la mayor parte del tiempo a todo lo que tenga que ver con el mundo TED, que es esta iniciativa sin fines de lucro que tiene como misión esparcir ideas valiosas, que puedan transformar a las personas, que puedan enriquecer a la gente o a las sociedades. Es una iniciativa que nació hace treinta y dos años en Estados Unidos pero que ahora está en todo el mundo. Empecé a hacerlo con un grupo de voluntarios acá en Argentina en 2009.

¿Cómo se te ocurre hacer esto?
En 2007 me llega un email de un amigo diciendo: “No podes no ver esta charla”, era una charla de TED cuando empezó en 2007 a subirlas a Internet. Justo esa no era muy buena ¿pero viste que cuando terminas de verla te recomienda otras? Ahí aparecieron Ken Robinson, Ben Zander y otros que la rompían y me hice adicto mal (o ¡bien!). Ahora todos los días veo al menos una o dos charlas, si es que no me la paso todo el día haciendo esto. Es una adicción que tengo. Cada una de estas charlas es una perlita, es algo de alguien muy groso en lo que hace, -desde artistas, científicos, educadores, de todo un poco-, que en muy poquito tiempo tiene que dar la charla de su vida. Y por más groso que seas, y por más experiencia que tengas, si te dicen que tenés poquito tiempo para dar la charla de tu vida, y dependiendo de que la des bien o mal puede ser que tu mensaje llegue a un montón de gente o a nadie, la gente se pone nerviosa y se prepara durante meses y meses para dar esa charla bien cortita, que cuanto más cortita es más difícil de preparar. Por eso son todas perlitas en el sentido que no te vas a volver experto en un tema escuchando eso, pero son puertas de entrada a mundos que no conocías. Eso es lo que me interesa, la riqueza y la variedad de cosas que hay en el mundo, cosas increíbles que me asombran.


Por: Rodrigo Cataldi
Fotos: Fabián Sans

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