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09/08/2017

Crónicas mentales: la elección

Lo hacemos miles de veces al día, a veces conscientes y otras no tanto. Sin embargo, elegir entre dos o más opciones no siempre resulta sencillo. A continuación, un pensamiento en voz alta sobre la tarea -y posterior responsabilidad- de tomar una decisión.

Crónicas mentales, por Luciano Zampa

Crónicas mentales, por Luciano Zampa

Saber elegir. Tarea compleja si las hay. Elegir un trabajo, una casa, un amor -en caso de que se pueda-, una respuesta, una cara. Elegir bien o elegir mal. A veces preferimos A sobre B y no sabemos muy bien la razón de esa elección. Otras, en cambio, es mucho más sencillo ya que los beneficios de una decisión final están a la vista. Lo hacemos miles de veces al día, a veces conscientes y otras no tanto.

Es que la elección de algo o alguien depende de nuestro contexto. Suponiendo una vida de película rosa, de esas en las que todo fluye perfectamente, no sería difícil tomar una decisión ni elegir qué clase de vida quiere uno llevar. El verdadero desafío está en hacer lo mismo pero con viento en contra y siendo el o la protagonista de una película de catástrofe al estilo “La falla de San Andrés” o “Titanic”. El famoso “te quiero ver cuando la cosa se pone fea”.

Para muchos, la elección tiene ese sabor indiscutible a intuición pura, no sé por qué pero quiero esto y no aquello. Algunos le dicen “jugársela” de acuerdo a ese latido interno, a esa aceleración del corazón que nos indica que es por allá. Imaginamos un futuro con esa decisión ya tomada y, probablemente, la defendamos con todo lo que tengamos a nuestro alcance, incluso si para eso debemos modificar la realidad inmediata en un relato ficticio. ¿Quién no inclinó la cancha cuando notamos que íbamos por el camino equivocado pero no queríamos dar el brazo a torcer? Ahí, justamente ahí, es cuando deberíamos volver sobre nuestros pasos.

Y no, jamás será igual. La Teoría del Caos y el llamado Efecto Mariposa -sí, como ocurre en la película de 2004 protagonizada por un joven Ashton Kutcher- así lo indican: dos mundos iguales ante iguales situaciones con un mínimo cambio provocará uno mucho mayor, tanto que cambiará todo lo conocido hasta ese momento.

Así funciona nuestro mundo cuando tomamos una decisión, sea muy simple, simple, compleja o muy compleja; todo provoca un cambio en distintos grados y nunca sabremos qué pudo haber pasado si la ruta hubiese sido otra. Esto también es lo divertido de poder elegir, “jugar” con las opciones que tenemos, ¿no?… porque no todos pueden hacerlo.

Misión: disfrutar más de decidir, de tener opciones y de pensar en cada una de ellas como probables, porque como dijo Steve Jobs poco antes de su muerte, “a veces uno tiene que elegir cuál será el caballo correcto para continuar hacia adelante”.

IG + TW: @lucianozampa

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