:: PERSONAJES
22/09/2017

Chancha Vía Circuito. Compartir puede ser el viaje

Pedro Canale, modesto y curioso, reciclador de la World Music. Creó Chancha Vía Circuito como solista, -nombre inspirado en el viaje del tren Constitución-Temperley-. Nombrado como "el argentino que estuvo en Breaking Bad", por participar con uno de sus experimentos musicales, mientras Walter White escondía millones de dólares en el desierto. Hace más de 10 años comparte al mundo su amor por las canciones regionales a través de un viaje donde el foco está puesto en danzar. Actualmente en formato banda, están preparando su próximo disco y se presentan este sábado 23 en Mutek Argentina en la sección PLAY. Pero antes charlaron con G7 sobre este proyecto experimental que no suele sonar en las radios pero a cualquiera pone a bailar.

Pedro Canale

Pedro Canale

Conocí a Chancha, cuando una amiga guardó su música en mi MP3. Casualmente viajábamos juntas por Perú, cuando escuché por primera vez en el 2013 el mixtape de “Rodante” de ZZK Records, el sello que los produce. El nombre ya me generó intriga, y al escucharlo, automáticamente sentí la empatía de encontrar música con la que te identificás; bailar melodías de cumbia, dándole valor a la música latinoamericana. Veinticinco minutos de viaje musical donde es inevitable seguir la base percusiva con un movimiento de cabeza.

¿Cómo y en qué etapa de tu vida nace Chancha Via Circuito? ¿Cuál es el ADN que define este proyecto? ¿Por qué esta elección musical?

Chancha Via Circuito nace alrededor del 2006, que es cuando vuelvo de mi primer viaje por el norte del país, Bolivia y Perú, donde me reencontré con el folklore y la cumbia desde un nuevo lugar. Entonces a partir de estos viajes es que empiezo a sentir las ganas de trabajar fusionando estos ritmos con música electrónica. Previo a este proyecto, me presentaba como Universildo, que era otro alias con el que trabajaba más electrónico justamente -hay un disco para descargar gratis en internet-. El ADN que define el proyecto son, sin dudas, los ritmos tradicionales de toda América latina y África. En mi casa mis padres escuchaban folclore andino, entre muchas otras cosas también, música americana, jazz; a mis papás les gusta mucho la música en general, y en ese contexto crecí. Tenían sus cassettes de folclore, y me acuerdo uno especial de la movida tropical de los ’70, un cassette muy divertido.

El proyecto ha ido modificando sus formatos: de solista con una PC a la banda que son hoy, ¿cómo fueron llegando a este formato?

Después de los primeros años de componer y presentarme en solitario empecé a extrañar tocar con amigos, algo que había hecho desde chico. Extrañaba la comunión que se produce al compartir la música con otras personas de sensibilidad afín. Así fue que apareció el percusionista Federico Estevez y Heidi Lewandowski (a.k.a. Kaleema) ambos dos grandes músicos que conforman junto conmigo el trío actual. La mirada del otro, que te presten la oreja, siempre enriquece.

¿De qué se trata el proceso creativo? ¿Hay algo que quieren comunicar al mezclar el uso de un software y música folclórica del ’70?

El trabajo de remixar es muy delicado, porque es necesario encontrar las herramientas y los sonidos adecuados para llevar la canción hacia otro lugar sin que pierda su esencia y no estropearla. Es un desafío grande. El proceso creativo fue cambiando con los años. La parte de “la cueva” es la de elegir los sonidos, y revisar mucho y durante muchas horas librerías y librerías para encontrar sonidos con los cuales empezar a hacer las bases, la parte percusiva de las canciones. Después la segunda etapa es grabar los instrumentos en casa o también invitar a amigos instrumentistas y entonces ahí ya hay un poco más de interacción. Y como última etapa, tanto en Amansará el último disco, como en el que estoy produciendo ahora, estoy tratando de mostrarlo a algunos amigos para recibir un poco de feedback, y ahí un poco terminó de completar las cosas que están inconclusas, o la duda que tengo sobre algún tema o sonoridad en particular. Ahí se completa un poco. Si hay algo que quisiera comunicar con eso es simplemente el amor por esas canciones.

Tus composiciones generan una atmósfera de conexión espiritual. ¿Cuál es la búsqueda en tomar sonidos de la naturaleza, samples de instrumentos orgánicos y percusión, y hacerlos canción? ¿Cómo conectas vos con eso?

Me gusta trabajar de esa manera porque me divierte escuchar cómo interactúan todos esos sonidos de la naturaleza en las canciones de bases más electrónicas. En general se llevan súper bien y terminan de darle un fondo muy paisajista a los temas. La relación que tengo en general con la música es profunda y eso se refleja a la hora de componer, es muy íntimo el mundo sonoro para mí, y por eso también, es una herramienta que tiene su sensibilidad, la música es algo de mucha sensibilidad, pero puede no tocar a los demás.

Sos muy conocido en el ambiente y, sin embargo, tu música no se vuelve comercial. ¿Con qué crees que tenga que ver esto?

Nunca apunté a algo mainstream, de hecho en las radios nacionales no suena prácticamente mi música, lo cual no me molesta tampoco, no tengo aspiraciones a que eso suceda en algún momento. Yo creo que tiene que ver con que, al final, es algo que roza lo experimental y no es fácil de digerir para la gente.

¿Cómo fueron las primeras presentaciones en el exterior? ¿Cómo recibía la gente tu propuesta?

Siempre me lo tomé con mucha naturalidad, no esperaba grandes cosas, ni que fuese un boom ni llenar un boliche con miles de personas. Siempre estuve contento con lo que fue pasando. Las primera veces veía que la gente al principio no entendía de qué se trataba la propuesta y después terminaban bailando re contentos y felices, y eso era mucha gratificación. También fue distinto en cada ciudad, dependiendo el lugar, la gente compraba de una o tardaban un poco en entrar, pero te podría decir que el 95% tarde o temprano se sumaban, no pasó que no entendieran o no engancharan la propuesta y no hayan bailado.

Participaste de la edición Mutek Montreal 2011. Teniendo en cuenta que estabas frente a una cultura lejana a la latinoamericana, ¿con qué expectativas te presentaste y qué te dejó el show?

Fue muy emocionante porque el año que me invitaron tocaban varios productores de los cuales yo era muy admirador, como Deadbeat, Pole o Akufen, y de repente compartía la noche con gente que admiraba mucho. Recuerdo que tenía esos nervios de estudiante que de repente le toca dar un examen frente a los profesores. Fue lindo porque me sorprendió que la gente al toque se engancho con la propuesta y se bailaron todo. Estaban eufóricos, realmente esa noche terminó muy distinta a lo que eran otros cierres del Mutek en general. El show salió muy bien y fue muy lindo ver a toda esa gente bailando como loca y sonriente. Ahí ya no hubo más dudas de que los ritmos latinos tienen una invitación casi irresistible a la danza, y terminan haciendo bailar incluso hasta el más snob.

Participas de un festival con más de 15 años de trayectoria, que nació en un país de primer mundo, como Mutek y a la semana vas a presentarte en La Habana por primera vez. ¿El contexto influye para ustedes a la hora de tocar en vivo? ¿Cómo los inspiran esos distintos escenarios?

Sí, claro que influye. A partir de cada público podemos llegar a tomar algunas decisiones de para donde encarar el viaje sonoro. Como el proyecto consta de varias aristas podemos ponernos más folklóricos o un poco más electrónicos depende el caso.

¿Para qué sirve la música?

En un principio la música tiene la potencialidad de mover muchas cosas estructurales, es definitivamente uno de los lenguajes más potentes que tenemos como humanidad, el lenguaje de la sensibilidad, de las emociones, es un lenguaje emocional por excelencia y desde ese lugar sirve para mover cosas adentro, para sensibilizar y conectar con otras partes que tal vez están dormidas el resto del día hasta que uno pone la música que le gusta. Me gusta que sirve como lugar donde uno puede bailar, vehículo de la danza, me gusta que sirva para expresión del baile; la danza es de las expresiones más lindas que tenemos como seres humanos, y definitivamente sin música sería muy distinto. Tiene su lado terapéutico, sanador. Y también sirve para evadir, esa es la contracara, uno puede llenarse el día de música, andar con un walkman las 24 hs y eso tampoco está bueno, está bueno escuchar el sonido que ofrece la vida y no tener tanta dependencia de la belleza de la música.

Están preparando su próximo disco que sale a principios del 2018. ¿Qué nos pueden adelantar y cuáles son sus próximos proyectos?

Va a ser un disco que nuevamente trae en popa las influencias más andinas. También vendrán otra vez colaboraciones con Lido Pimienta y Miriam García, además de Mateo Kingman. A la par estoy trabajando también en un proyecto con el Chango Spasiuk, donde hacemos versiones electrónicas y bailables de canciones tradicionales ucranianas más composiciones suyas. Tenemos fecha de presentación el 1 de Diciembre en Niceto Club.


Dato Mutek: Chancha Via Circuito se presenta este sábado a las 21.15 Hs en la sección PLAY con entrada libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala. Sede CCK.

Fotos: Prensa Chancha Via Circuito.

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