:: PERSONAJES
01/07/2019

Carlos Cuevas. El poder de la palabra.

Este joven de apenas 23 años, comenzó su carrera a los siete y no ha parado. Hoy, es reconocido en el mundo por haber interpretado a Pol Rubio, uno de los personajes más emblemáticos de Merlí, la serie que movilizó a generaciones enteras con sus mensajes y lecciones de vida. Sin el protagonista principal ya en escena, Carlos fue elegido para protagonizar la continuación de esta historia en donde todo girará en torno al “animarse a saber” y podrá verse a partir del 2020.

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Hace unas semanas pasó por Buenos Aires junto al guionista de la serie para dar una charla en la Feria del Libro y quedó maravillado con la calidez y efusividad de la gente. Amante de la filosofía y de la literatura, carrera que estudia, es un convencido de que “lo mejor que te puede pasar como actor es que tengas un personaje rico y que esté bien escrito”. Justamente, asegura, “lo mejor de Merlí es su guión”.

Orgulloso de la popularidad que ha ganado la filosofía gracias a la serie, plantea que “hoy en día, la gente estudia marketing y economía, que son los dos valores que rigen el sistema económico político mundial, entonces que en el año 2019 la gente le tenga tanto cariño a una serie que habla de filosofía es un gran logro”. 

A pesar de tantos años de profesión, de que no pueda caminar por la calle sin que lo reconozcan, nunca le ha gustado, ni aceptado la popularidad. “No quiero ser estrella, quiero ser actor”, remarcaba en la charla que tuvimos un día antes de la vuelta a su Barcelona natal, donde a pocos días comenzaría a rodar los nuevos capítulos de Merli, una película, y luego otra serie. Ese viernes, bien temprano, llegó unos minutos antes de lo pautado. Invadió el estudio con su simpatía, su serenidad, su humildad y se puso a disposición de G7 sin pretensiones, sin tapujos. Sólo pidió un café, negro sin azúcar, y comenzó la charla.

¿Qué percepción te llevas de Argentina? ¿Cómo viviste en lo personal todo lo que fue la movida de la Feria del Libro? ¿Es la primera vez que estás en el país?
Para mí fue muy sorprendente porque sabíamos que la serie había funcionado mucho en Argentina por la prensa y, las redes sociales, pero no imaginábamos que con tanto furor y efusividad. Me ha sorprendido mucho el cariño de la gente, cuán educada es porque son muy efusivos, pero educados, todos con mucho respeto. Estoy feliz de que la serie haya movido tantas cosas y haya calado en la sociedad. Esto es una confirmación de que en el año en el que estamos no hay fronteras y una serie pequeña rodada en Barcelona, que sólo era para la televisión catalana, terminó siendo una serie que se ve en la otra punta del mundo, porque también se ve en Chile, en Brasil, en Ecuador, en México. Estoy muy contento porque como actor yo no aspiro a hacer proyectos grandes, pero sí proyectos que importen a la gente y en este caso se han cumplido los dos.

¿Sentís que con Merli, más allá de tu visita y todo lo que viene de ahora en más, se generó eso en la gente en términos del impacto y de la historia que quisieron contar?
El impacto es grande, nos sorprende y nos gusta porque es una serie que habla de filosofía y trata de contar cosas, una serie con interés cultural detrás y con una idea. Es una serie muy valiente para hacer porque trata sobre adolescentes y filosofía. La filosofía es una asignatura que hace años está condenada a desaparecer pese a que no queramos. En España cuando arrancamos a grabar la serie la filosofía se puso en duda y estuvo a punto de desaparecer de las aulas en los institutos. Hoy en día, la gente estudia marketing y economía, que son los dos valores que rigen el sistema económico político mundial, entonces que en el año 2019 la gente le tenga tanto cariño a una serie que habla de filosofía a mí me interesa. La noticia del spin off ha sido muy buena por parte de todo el mundo, la gente está con ganas. Creo que a la serie la ha levantado la gente porque era una serie que estaba terminada y no había intención de seguirla. La gente pidiéndola, la sensación de que se quedaron con ganas de ver más de la serie, ha hecho que se retome.

¿Cómo tomaste la propuesta de seguirla, siendo vos el protagonista, con otros desafíos y en otra etapa de la serie?
Muy feliz, obviamente, con muchísimo respeto, con prudencia pero sintiéndome preparado, no me asusta y creo que no se me hace grande porque llevo mucho tiempo trabajando para esto. Creo que también era el desarrollo natural de la serie porque mi personaje es el único que se lleva la filosofía a un terreno más personal, es el heredero natural de Merli y si había una continuación tenía que ser de mi personaje porque podía seguir los pasos del maestro.

No sé cómo fue el proceso de elección de los actores para la primera parte de Merli, pero cuando ya supiste que ibas a interpretar ese personaje ¿Cómo fue esa preparación? ¿Qué desafíos en lo personal te significó? Teniendo en cuenta la fortaleza del personaje, la importancia para la serie por lo que vos decís y todas las aristas que tenía.
Lo mejor que te puede pasar como actor es que tengas un personaje rico y que esté bien escrito. Lo mejor que tiene Merli es el guión, está muy bien escrita y mi personaje es muy completo así que leyendo, yo intuía que le iba a sacar jugo. Tuvimos un coach que nos ayudó mucho en la preparación, a crear un grupo entre nosotros y establecer relaciones. Luego, junto al creador y los directores fuimos acotando y creando nuestros referentes, decidiendo a quién nos queríamos parecer y a quién no. En mi caso particular, tengo un super referente que es la película “El indomable Will Hunting de Gus Van Sant” con Matt Damon y Robin Williams, creo que es la película que más veces he visto para mi personaje. Es este chico de barrio, genio en matemáticas y Robin Williams lo ayuda. Son muchos los referentes también. Por mi parte, tenía referentes vivos, conozco gente que es como Pol e intenté sacar lo que quería de cada persona para plasmarlo en el personaje.

¿Qué repercusiones tuvo el personaje en la gente? ¿Cómo viviste la popularidad de la serie y de tu personaje en particular? ¿Cómo te llevas con la popularidad?
A mí la popularidad no me interesa, no la busco ni me gusta, pero es algo que acepto porque forma parte de nuestra profesión.

¿Qué es lo que no te gusta?
No me gusta la mitomanía en general. No me considero más importante que un médico ni un político o un abogado. Soy muy poco mitómano en la vida real entonces no me gusta la frivolidad que despierta nuestro sector y esta cosa de superficial, no me gusta. Considero mi trabajo como algo artesano y no quiero ser estrella, yo quiero ser actor. Si soy estrella porque soy actor me parece bien, pero sólo ser estrella no me interesa, me cambiaría de profesión. Creo que es una profesión muy seria, trabajamos mucho y somos muy responsables trabajando con ella. No me gusta, no me siento cómodo con los flashes.

¿Es difícil convivir sabiendo que no te gusta?
No porque no lo fomento, lo puedo manejar. Creo que Pol es uno de los personajes que más caló en la gente porque dio muchos conflictos contemporáneos, no sabe si es heterosexual u homosexual, eso ha sido muy rico para el espectador. Es interesante ver cómo el público se planteaba cosas del personaje, servía para debates en casa y para muchos adolescentes que podían plantear a sus padres temáticas que hemos desarrollado, eso está muy bien.

Recién decías que es un personaje que caló mucho por las temáticas que abordaba. ¿Implicaba cuidado de tu parte a la hora de interpretarlo? ¿Se medían esas cuestiones? El tema de la homosexualidad y la seriedad con la que se trata ese tipo de cosas.
Había que ser responsable desde el punto de vista de los actores y esa responsabilidad pasaba por no frivolizar, tomarlo en serio, saber que en la adolescencia hay momentos de dudas y cambios, que está bien aceptar el cambio, no saber, tener dudas. Nosotros queríamos imprimirle el máximo respeto y saber que lo que le pasa a los personajes también le pasa a muchísima gente. Si éramos frívolos en la ejecución la gente no iba a empatizar.

En esta otra etapa de la serie ¿el personaje vive una evolución o necesitas otro tipo de preparación? ¿Vas a focalizar en otros aspectos a la hora de interpretarlo?
Hay un camino a recorrer. La nueva serie empieza cerca de donde terminó en tiempo ficción. En la serie Pol ingresa a la Universidad que es un universo nuevo con profesores y gente nueva. La serie se llama Sapere Aude, es una cita de Horacio que luego retoma Kant durante la Ilustración y significa “atrévete a saber”. Es la máxima de la serie. Además de ser lo que le diría Merlí a Pol, aparte de ser la toma del relevo, es una declaración de lo que va a ser la serie. Va a ser una especie de autoconocimiento, de ver cómo el personaje se va conociendo y encajando, se enfrenta a un nuevo mundo donde no conoce a nadie y no ocupa ningún rol de líder como lo hacía en el instituto. Es una serie de autoconocimiento.

Y no tiene un Merli además.
Claro. Hay algo bonito en el final de Merli, cuando él muere que es una última lección de vida. Él da su última lección a los alumnos muriendo, sin querer, porque les dice ahora toca a vosotros, tenes las herramientas porque yo se las he dado, tienen que construir su vida. La serie va de eso, cómo Pol es capaz de construir su vida con las herramientas que le dio Merli y confiando en su propio talento, sus años de estudiar y de ser alguien que se dedica a la docencia.

¿Cuál es el personaje que más te atrapaba a vos en lo personal? si fueras espectador.
Yo creo que me quedaría con Pol o con Bruno.

¿Por qué?
Porque él también es una persona que había pasado muchísimas cosas. Bruno tiene un padre que es profesor, no es fácil siendo alumno, es un hijo de padres separados y que ha tenido una relación difícil con su padre hasta el momento que empieza la serie. La salida del armario de Bruno, la aceptación, los primeros amores, enamorarse de alguien que no es correspondido. A Bruno le han pasado cosas que forman parte del día a día del ser humano, no sólo del adolescente. Creo que era un personaje muy bonito.

En algunas notas que he leído tuyas decís que la serie habla de antihéroes ¿en qué sentido?
Pasa porque parece que cuando uno está en la televisión es perfecto o los personajes son heroicos porque consiguen sus metas. Pero hacen muchas cosas mal también y son humanos. Hay tantas películas y series con personajes que consiguen sus propósitos y todo bien, y aquí no. Son personajes que les pasan cosas buenas, cosas malas y no saben cómo afrontar algunas cosas. Merli sabe perfectamente cómo educar a un alumno, pero no sabe cómo tratar a su propio hijo o cuidar una relación sentimental. Eso hace que el espectador empatice con los personajes.

Saliendo de la serie y para conocer un poco de tu vida previa a Merli ¿Cómo empezaste? Sos muy joven.
Empecé muy pequeño, con 7 años cuando rodé mi primera película.

¿Sos de Barcelona?
Sí, soy de Barcelona. Fue totalmente por azar. Me gustaba mucho el teatro, en el colegio lo hacía. Una vez hubo un casting, me presenté junto con otros muchísimos niños y me seleccionaron a mí. A partir de ahí fui saltando de proyecto en proyecto y estuve muchos años en televisión de pequeño. Era un juego divertidísimo porque yo jugaba al fútbol e interpretaba. Me di cuenta que interpretar era una profesión y quería formar parte de ese oficio.

¿Cómo convivía ese Carlos que jugaba al fútbol y que tenía que tener una vida de chico normal, con la actuación profesional?
Con mucha naturalidad porque mi familia me ayudaba a no darle mucha importancia. Para ellos y para mí esto es una profesión más.

¿Cómo está constituida tu familia? ¿Ellos te impulsaron o te acompañaron cuando sentiste que era tu vocación?
Me acompañaron, me respetaron y siempre pusieron los estudios por delante. Yo no he terminado de estudiar nunca, yo estuve en la Universidad, pero nunca me he planteado dejar los estudios porque me aportan mucho a mí como persona. He tenido mucha suerte porque mis padres y mi entorno no me han tratado como actor.

Ellos no están vinculados con lo artístico.
No, para nada. Nadie en mi familia, soy el primero. Mi familia me apoya y muchos de mis amigos no ven las series que yo hago, eso me gusta mucho. A veces me preguntan cómo va la obra que estoy rodando pero no la ven.

¿Seguís teniendo tus amigos de siempre que no tienen que ver con el lado artístico?
Sí. Tengo un grupo de amigos. Hoy en día una gran parte de mis amigos son de la profesión porque pasas mucho tiempo, pero también tengo un grupo de amigos fantástico del colegio.

Recién decías que no descuidas el estudio y que además te da herramientas ¿estudias literatura, no? ¿Qué es lo que te aporta y ha aportado a tu carrera en sí?
A mi personalmente, la literatura me aporta muchísima serenidad, me aporta un espíritu crítico y la capacidad de saber leer más allá del texto y profundizar en las capas del texto. Me aporta la capacidad de conocer personajes, cómo están construidos psicológicamente. Lo que tiene de bueno la literatura es que narra situaciones, viajas dentro de la cabeza de los personajes y eso en la tele no lo ves. Un buen actor te enseña lo que le está pasando por dentro, pero gracias a un escritor podes entrar dentro de la cabeza y entender cómo la gente funciona, qué mecanismos tienen a la hora de tomar las decisiones que toman y eso me parece interesante.

Más allá de la literatura ¿estudiaste algo vinculado con la actuación o te preparaste?
Yo me he formado siempre trabajando, es todo práctica. No he hecho un estudio de cuatro años de interpretación, pero sí me he formado en cursos, seminarios, con directores, privados, he hecho workshops más cortos por trabajo, super intensivos.

Albert, que estuvo con vos en Merli, está trabajando y siendo furor en Argentina con una serie ¿Cómo ves eso? ¿Cómo ves que actores españoles lleguen al país? ¿Se te cruzó alguna vez la posibilidad o te gustaría? ¿Cómo ves a Argentina en términos de lo artístico?
Me parece una opción fantástica porque no hay fronteras en el año en el que estamos, tenemos el idioma en común, referentes comunes, culturas bastantes parecidas así que trabajar en ambos países es una buena oportunidad. Creo que con Argentina tenemos muchas similitudes. Si me surgiera la oportunidad y el proyecto me interesara no me lo pensaría. Estamos muy cerca y me interesa la cultura teatral. Crecí viendo cine argentino. Recuerdo que me volvían loco las películas de Campanella cuando era jovencito y se hacen muy buenas cosas.

¿Y actores o actrices? ¿tenes referentes argentinos que te gusten?
Si, claro. Mi gran actriz referente fue Cecilia Roth en su primer momento porque trabajaba en España. Empecé a ver cine de Almodóvar y me encantaba esa señora. Actores a Sbaraglia, Darin, Federico Luppi, Oscar Martínez, hay muchísimos actores que me interesan.

En breve podríamos estar viéndote en Argentina. ¿Cómo sigue todo para tu carrera artística?
En dos semanas empiezo a rodar Merli.

¿Cuándo se puede ver? ¿Se sabe ya?
En agosto y septiembre empiezo a rodar una película en España que se llama El verano que vivimos, con Blanca Suárez y luego tengo otra serie más.

No paras.
No tengo vacaciones hasta Navidad.


Chas Park Studio 
Fotos: Flor Cisneros
Make Up: Solange para Perkes Gandini Studio
Estilismo: Shei Szulanski
Agradecimientos: Bowen

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