5 preguntas en cuarentena con Agustín Aristaran

¿Cómo estás viviendo el aislamiento?
Debo decir -no sin cierta culpa- que mucho mejor que lo que esperaba. Las sensaciones son opuestas y contradictorias, pero conviven. Por un lado, está la realidad de un virus que pone en jaque a toda la humanidad tal como la conocemos y que sigue evidenciando lo injusto que es el sistema que Co-habitamos en el que una gran mayoría vive en situación de absoluta vulnerabilidad ante una situación como esta. Y en paralelo -pero sin anularlo- están las cosas buenas que rescato y veo, y siento. En mi caso, este tiempo me permitió y me permite conectarme con la gente que amo con una mayor disponibilidad de tiempo -real- y también con una mayor disponibilidad emocional: mayor capacidad para escuchar, mayores las ganas de compartir. Con la creatividad me pasa parecido, el recurso tiempo me permite pensar, crear, planificar y materializar proyectos e ideas que tenía en la interminable lista de pendientes y que siempre dejaba para cuando “tuviera tiempo”.

También me permite sentirme muy agradecido por mi salud, por la salud de lxs que amo, y por el privilegio de poder estar sin trabajar un tiempo y tener mis necesidades (y las de mi familia) cubiertas.

Además de la gente con la que te acompaña en el encierro, nombra a 4 personas o personajes con los que te hubiese gustado estar en cuarentena.
René Lavand
Alfredo Caseros (con la edad de cuando había cha cha cha)
Mi hermano Manuel
Mi amigo Gonzalo Llamas Sebesta

¿Cuál es tu serie favorita, en este momento, en cuarentena?
Series, La maldición de Hill house, Ozark, y muchas películas de ciencia ficción.

Supongamos que ya consumiste todas las series de Netflix, de Amazon Prime, Toca jugar juegos de mesa. ¿Cual elegís? ¿Por qué?
Elegiría El estanciero porque me recuerda mis tardes de juego de la infancia. ¡Y porque siempre ganaba!

Poniéndonos serios, ¿Cómo crees que esta situación te afectará individualmente? ¿Y cómo afectará en los vínculos?
A mí, individualmente, creo que me permitirá tener una mayor consciencia al momento de diferenciar lo relevante de lo no relevante. Esta pandemia hizo que dejemos de mirarnos el ombligo para observarnos en la totalidad, la comunidad y la solidaridad porque -como dijo Eduardo Galeano- de nada sirve un dedo fuera de la mano.

En los vínculos mi vaticinio es que -para aquellos con buen diálogo interno, capacidad de resiliencia y de corazones y almas atentas- surgirá el coraje necesario para eliminar vínculos tóxicos, vínculos signados por lo no auténtico o la pose, vínculos que nos alejan de nuestro centro o propósito.

Todo lo que genere un gasto de energía vital innecesaria, debería caerse por su propio peso (en plan: si no me mató la pandemia; no pienso fumarme a estx forrx). Tengo la esperanza -también- que a nivel colectivo y social eliminemos formatos heredados y nos atrevamos a reemplazarlos por nuevos formatos que reflejen nuevos paradigmas de productividad y de consumo (responsable – sustentable – en armonía con el planeta)

También espero que transmutemos de matriz individualista a matriz colectiva, sabiendo que cada acto individual tiene impacto en la totalidad y con eso presente, ser responsables en la generación y en el consumo de los recursos, teniendo por prioridad in negociable evitar el daño a otros seres humanos o a la tierra y sus infinitas especies.

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